domingo, 19 de mayo de 2013

El mirador del Fito








Este es un lugar único que permite ver al mismo tiempo cómo el horizonte se hunde en el Cantábrico y el perfil nevado de los Picos de Europa: una conjunción estelar entre mar y montaña. El mirador del Fito lleva 80 años de servicio para todos los que visitan esta zona del Principado de Asturias.
El Fito se encuentra en Arriondas, un pequeño pueblo que pertenece al concejo de Parres, fronterizo con Ribadesella, en la parte oriental de Asturias. Para acceder a él, hay que seguir la carretera que lleva a Colunga. Una vez en el puerto de montaña del que toma el nombre, hay un espacio reservado para los visitantes. Después de dejar el coche y subir por una rampa no muy exigente y unos escalones, se llega a la cima.
Lo primero que sorprende al viajero que asciende hasta El Fito es, precisamente, el mirador. Inaugurado en 1927, es una especie de ovni de pequeño tamaño del que parece que hubieran descendido los alienígenas y se hubieran dejado puesta la escalera. Los lugareños lo bautizaron rápidamente como cazu, por su forma de taza. Se construyó para que los turistas que ya frecuentaban la zona pudieran disfrutar de las vistas sin la barrera de los árboles.

Entre el mar y los Picos de Europa 

Como en el interior del mirador no caben demasiadas personas, hay que esperar a que quede libre para subir los escalones y acceder a una panorámica que quita el hipo. La cercanía de la costa, a apenas 5 kilómetros, permite, en una visión de 360º, otear el Cantábrico, admirar el verde de las praderas del valle y descubrir, en la distancia, la imponente mole de los Picos de Europa. A pocos metros del mirador se encuentra el refugio del Fito.






Otro punto de atención desde el mirador es el macizo gris de la sierra del Sueve. Su punto más alto es el pico Pienzu, al que se puede llegar desde El Fito realizando una ruta de aproximadamente cinco horas. En el camino, se pasa por los prados y las fuentes del Bustacu y Merguelines, antes de que el itinerario suba, adquiera forma de zigzag y se endurezca. 
El premio es disfrutar de otra panorámica excepcional sobre la comarca. De regreso a El Fito, la suerte puede hacer que se divisen algunos de los escasos ejemplares del asturcón, el caballo autóctono de Asturias. Si se quieren realizar más actividades al aire libre, existe la posibilidad de hacer excursiones en quad o a caballo.



Ribadesella y Cabrales, excursiones gastronómicas 

Desde Arriondas, se puede planificar una ruta   que lleve al viajero a algunos de los pueblos más interesantes de Asturias. Siguiendo el curso del Sella, se llega a Ribadesella, famoso por el multitudinario descenso del río en piragua y, por supuesto, por su sidra. También Cabrales merece la visita, aunque solo sea para comprar in situ uno de sus famosos quesos.
Y es que la gastronomía es un asunto muy importante en esta zona. En Arriondas, el restaurante Casa    Marcial permite degustar un plato tan típico como las fabes con almejas o una buena trucha del Sella. En El Corral del Indianu, presentan tanto el plato estrella de la cocina asturiana, la fabada, como delicias imaginativas como el tembloroso de foie gras y manzana ácida.



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