lunes, 15 de abril de 2013

Feria de Abril de Sevilla



Se conoce como Feria de Abril al conjunto de casetas y atracciones que se instalan en el recinto ferial del barrio de Los Remedios para la celebración de la fiesta local de Sevilla (España).

 


Historia

Los orígenes de la Feria de Abril se encuentran en el 25 de agosto de 1846 cuando dos empresarios asentados en la ciudad, Narciso Bonaplata (catalán) y José María de Ybarra (vasco), redactaron una propuesta que llevaron al Cabildo Municipal pidiendo que le autorizaran durante los días 19, 20 y 21 de Abril para celebrar una feria anual, permiso que les fue concedido después de unos "tiras y aflojas" con el alcalde Conde de Montelirio, que pensaba que ya existían otras dos ferias muy próximas, la ganadera de Mairena del Alcor (cuya Feria es la más antigua de Andalucía, desde 1441, y primera en celebrarse, una semana antes que la de Sevilla),y la de (Sanlúcar la Mayor)que fue creada por Fernando IV, la segunda feria más antigua de la provincia, y la tercera en celebrarse por detras de la de Sevilla que velarían el éxito que prometían los dos organizadores. En marzo de 1847, la reina Isabel II concedió a Sevilla el privilegio de feria, celebrándose un mes más tarde la primera de la ciudad con la duración de los tres días expresados.

El Cabildo Municipal vio que la idea del vasco y el catalán era buena y además estaba secundada por numerosos ganaderos y agricultores. Ahí es cuando comienza la primera Feria de Abril sevillana.

La primera feria ganadera se ubicó en el Prado San Sebastián, en esos tiempos este espacio se encontraba en las afueras de la ciudad, en el presente es uno de los lugares más céntricos de la capital, codeándose con la Fábrica de Tabacos (actual Universidad de Sevilla) que era el único edificio que estaba levantado por esas fechas, mucho más tarde se edificarían la Plaza de España y también se colocaría el monumento a Rodrigo Diaz de Vivar, "El Cid Campeador". Contaba con un total de 19 casetas y fue tan grande el éxito obtenido que pocos años más tarde, en 1850, hubo que separarse lo que era la mercadería del ganado y el espacio para la diversión.

En 1896 se ubicó en la zona la denominada Pasarela, una estructura de hierro, que servía de paso elevado sobre el recinto ferial, tenía cuatro escaleras de acceso y un quiosco central en la confluencia de las mismas que era adornada con globos de luz blanca durante los días que duraba la fiesta. Esta estructura se desmontó en 1921 con motivo del ensanche de la calle San Fernando. A partir de entonces como recuerdo de la pasarela se comenzó a instalarse anualmente una portada de entrada a la Feria.

Visto el éxito de sus primeras vísperas, al Ayuntamiento se vio obligado a ir ampliando el lugar de celebración y la publicidad de la ocasión, en 1890 es editado el primer cartel oficial anunciador de la feria, en 1910 se difunden folletos divulgativos. El año 1914 los tres días se convierten en cinco, la añadidura del sexto día de feria se produciría en 1952.

A partir de la década de 1920 la feria se empieza a parecer a lo que es ahora, una ciudad artificial y efímera de sólo unos días de duración donde se instalan casetas para el regocijo de los visitantes foráneos y autóctonos, vendedores, juerguistas, curiosos, artistas y famosos.

Durante años el recinto de la feria se conoció como "la Pasarela", debido a una estructura existente que era utilizada para cruzar la calle, hasta el año 1973 que fue preciso reubicar las casetas por las distintas demandas, de feriantes, organismos y público, el espacio se quedó pequeño y su lugar de asentamiento fue el barrio de Los Remedios, una zona casi rectangular con una medida de 1,5 km por 600 m, con nombre propio el "Real de la Feria", con calles que fueron bautizadas con nombres de toreros de todas las épocas, adornadas de farolillos de distintos colores que iluminan la oscuridad de la feria cuando cae la noche.

Plano del Real
Como la feria no deja de "crecer" se ha especulado que en un plazo próximo cambie nuevamente de ubicación a un lugar de mayores dimensiones, uno de los lugares estudiados, es la zona conocida como el Charco de la Pava, antigua zona de aparcamientos de la Expo92, utilizados en la actualidad como aparcamientos de la Feria, siendo el mayor problema de estos, el que es una zona inundable.

La primera portada que se levanta en la Feria data del año 1949, cada año la portada está dedicada a algún acontecimiento importante, monumento o edificio de la ciudad, pudiendo alcanzar una altura cercana a los 50 m de arcos y torres con cierto toque de arquitectura regionalista, y puede ser observada tanto de día como de noche gracias a los varios miles de bombillas que la iluminan. No obstante, el origen de las portadas en la Feria se remonta casi a sus orígenes, pues llegó a convivir hasta 1868 con la llamada Puerta de San Fernando de la antigua muralla. Posteriormente ejerció como portada la propia Pasarela (eliminada en 1921). La reproducción de monumentos sevillanos evoluciona, poco a poco, hacia una mayor libertad temática, como en la última de 2010, dedicada al centenario del primer vuelo en Tablada o las conmemorativas de los centenarios de los equipos de fútbol sevillanos. El punto de partida de la fiesta se inicia en primer lugar con la noche del pescaíto, cena previa al alumbrado o alumbrao cuyo plato principal es pescado frito acompañado del característico vino fino o la manzanilla. Después se prepara todo para el alumbrao, esto es el encendido de las miles de bombillas de la portada y calles del recinto. Se realiza oficialmente a la medianoche del lunes al martes. El punto final es el domingo siguiente con el apagado de las bombillas de la portada y acompañado momentos después por un castillo de fuegos artificiales. El lunes referido es el lunes de dos semanas posteriores a la finalización de la Semana Santa en Sevilla, excepto si eso obligara a que la Feria fuese en mayo, en cuyo caso caso sólo transcurre una semana entre una fiesta y otra. El número total de bombillas que iluminan la Feria asciende a un total aproximado de 350.000 cubiertas por sus peculiares farolillos venecianos de colores verde, blanco y rojo, consiguiendo con esto una vistosidad y luminosidad muy peculiar. En las bifurcaciones de las distintas calles estas bombillas están dispuestas en forma de paraguas, que culminan en un alto mástil, aquí no las recubren los farolillos.

Las "casetas"

En los primeros tiempos de la feria, al estar relacionada con la venta de ganado, lo que se calificaba de caseta era el equivalente a un establo. En la correspondiente al año 1849 el Ayuntamiento montó la primera caseta tal como se entiende el término ahora. Su estilo era el de una tienda de campaña, con la intención de vigilar y mantener el orden público, que cambió al poco tiempo debido al ambiente festivo que allí existía. Un año después se colocaron otras casetas con diversos elementos de ocio, alimenticios y otras utilidades.

Con el transcurso de los años, familias y algunas instituciones quisieron disfrutar más tiempo de ese espacio que se aventuraba anual, eso hizo que el número de casetas fuese en aumento, cada cual la adornaba a su antojo quedando todo muy pintoresco, adquiriendo formas morunas, circulares, militares... Fue en el año 1919 cuando se consiguió cierta uniformidad en el estilo, basandose en un diseño realizado por el pintor Gustavo Bacarisas. La uniformidad total se consiguió en el año 1983 cuando se establecieron normas para el montaje.

Cada caseta está compuesta por una estructura de tubos enganchados unos a otros recubiertos por una lona con listas en colores verdiblanco o rojiblanco de unos 10 cm de ancho, la parte externa tiene como principales objetos decorativos la pañoleta, coronando la fachada adornada con dibujos o motivos barrocos tradicionales o regionales y conteniendo el nombre de la caseta o un elemento identificativo, o las dos cosas al mismo tiempo, y la barandilla, que hace de "terraza" al mismo tiempo.

Las cortinas de la entrada a la caseta deben estar cubiertas obligatoriamente de material ignífugo. En el interior existe una división realizada por unas simples cortinas en dos partes, la perteneciente a la entrada al espacio, está decorada a gusto de los responsables de la caseta, sin motivo publicitario alguno, es la llamada "parte noble", aquí debe existir un "suelo de tablas", aunque muchas casetas lo tienen hormigonado, pero no es impedimento para colocar una tarima que sirva para el baile. El acceso al interior o la trastienda no debe estar oculto por nada.

Los motivos decorativos sirven para además de llevarse algunos de los diversos premios que el Ayuntamiento otorga a las casetas, también son para mostrar características particulares de los responsables de la caseta en sí.

En la actualidad el número de casetas que conforman la Feria asciende a 1047.

Los sevillanos que tienen casetas propias, (no todas las casetas son propiedad de sevillanos, muchas son gestionadas por empresas) hacen de la caseta un trozo más de su propia vivienda donde reciben a los distintos grupos de amigos, familiares, conocidos e invitados, todos tratados con la misma cordialidad en un ambiente amigable y de relajación, donde se les invita a probar los dispares alimentos y vinos de la región, al tiempo que existe un ambiente musical muy típico de la época como son las sevillanas y hay hasta quien se arranca a cantar y bailar bajo los sones de las distintas melodías ambientales.

Muchas de las casetas no permiten el acceso al interior si no es previa muestra de invitación o compañía de un socio de la caseta. A los visitantes de la feria que no tienen dónde acudir se les invita a pasar por las casetas que tienen acceso libre, como son las múltiples casas regionales, los sindicatos y partidos políticos y los distritos de la ciudad. Para identificarlas se puede acudir a la caseta de información situada justo al lado de la portada donde se puede solicitar un plano de la Feria, con una relación detallada de las casetas existentes o la ubicación de una caseta en concreto.

Los nombres de las calles del Real de la Feria de Abril, tiene nombres de ilustres toreros de Sevilla y su provincia:

    Ricardo Torres Reina "Bombita"

    Curro Romero

    Rafael Gómez Ortega "el Gallo"

    Pascual Márquez Díaz

    José Gómez Ortega "Joselito el Gallo"

    Pepe Luis Vázquez

    Ignacio Sánchez Mejías

    Antonio Bienvenida

    Joaquín Rodríguez "Costillares"

    Francisco Vega de los Reyes "Gitanillo de Triana"

    Manuel García Cuesta "Espartero"

    Manolo Vázquez

    José Delgado Guerra "Pepe Hillo"

    Juan Belmonte

    Manuel Jiménez Moreno "Chicuelo"



Comer en la Feria

Comer y beber es uno de los principales placeres que disfruta todo visitante de la Feria. Todas las casetas y multitud de puestos ambulantes, ofertan una amplia gama de manjares que permiten al público satisfacer su apetito o su sed en cualquier momento del día.

Sin duda, el primer gran encuentro gastronómico de la Feria es la llamada "noche del pescaíto". Esta cena, incorporación reciente a los usos tradicionales de la ciudad, queda restringida sólo a los socios de las casetas y se celebra el lunes para recibir la fiesta y confraternizar entre ellos. Suele durar hasta poco después de la "prueba del alumbrado" de la portada y el Real, siendo esto alrededor de la medianoche. El plato estrella de esta cena, como su propio nombre indica, es el pescado frito. Es costumbre servir una selección de pescados frescos, tales como las pijotas, boquerones, pescada, acedías, adobo y calamares.

Junto al pescado, se sirven como entremeses o acompañándolo distintos platos, que pueden variar según la caseta que se trate. Como norma general no faltará el jamón ibérico o de Jabugo, las chacinas ibéricas o los langostinos de Sanlúcar. Todos estos platos se acompañan con manzanilla o con cualquier otra bebida al gusto (cerveza, refresco o el "rebujito"). Sin embargo, el vino tradicional de la feria es el fino de Jerez, que por su mayor sequedad ha ido perdiendo espacio frente a la más ligera manzanilla de Sanlúcar de Barrameda.

El resto de días se puede seguir disfrutando de la amplia y variada oferta culinaria existente. Para el almuerzo es costumbre que en cada caseta se prepare un “guiso” del día. Entre ellos se podrá encontrar mucha variedad, como las papas con chocos, los garbanzos con bacalao, la caldereta y así un sin fin de platos típicos andaluces. También existe para los menos amigos del cuchareo, otras exquisiteces tales como chacinas ibéricas, gambas de Huelva, revueltos, salmorejo cordobés, pimientos fritos, montaditos y por supuesto la famosa y exquisita tortilla española o tortilla de patatas.

La hora del almuerzo en la Feria no suele existir, aunque por norma general será tarde, entre las 15.00 y las 15.30 o incluso las 16.00. El motivo de esto es que todos los días, de lunes a viernes de la semana de Feria, son laborables en la ciudad, con lo cual la gente se incorpora al Real una vez han salido de sus trabajos y han conseguido llegar hasta el recinto ferial. Los que no tienen, por distintas razones, que trabajar esos días o los visitantes foráneos, podrán empezar el aperitivo un poco antes, aun así no es normal comenzar a almorzar antes de las 13.30. Es muy habitual, sobre todo los primeros días, que grupos de amigos o compañeros de trabajo queden para comer en la Feria. Son momentos agradables de confraternización fuera de lo que es la rutina diaria, que se aprovechan para charlar, contar anécdotas o simplemente disfrutar de la compañía en un ambiente distinto al de todos los días. Con frecuencia estas comidas desembocan en una larga sobremesa que puede alargarse hasta empalmar con la noche.

La cena, si existe (ya que a veces simplemente se empieza a picar a media tarde y se continúa hasta la noche), no suele variar mucho en contenido respecto al almuerzo, si bien no se suele servir el guiso del día. Para altas horas de la noche, cuando el continuo beber empieza a provocar algunos estragos en algunos cuerpos, nada mejor que tomar un caldito del puchero. Este reconstituyente se suele servir acompañado de una ramita de hierbabuena.

Los buñuelos o los churros, llamados en Sevilla "calentitos", acompañados de chocolate caliente, son otra de las tradiciones del feriante. Una vez que emprendemos el viaje de retorno se puede parar en los puestos de buñuelos. En estos puestos, regentados por familias gitanas, se puede disfrutar de la pintoresca estampa de las mujeres ataviadas con bonitos delantales de color blanco inmaculado, friendo los buñuelos en enormes peroles de aceite hirviendo a la antigua usanza, mientras otros miembros de las familias los sirven en mesas dispuestas para su consumo. Igualmente existe la opción de llegar hasta uno de los múltiples puestos de churros que se encuentran de la Feria al centro de la ciudad y paladear el último bocado antes del merecido descanso.

Manzanilla o vino fino

Estos vinos tradicionales andaluces acompañan a la Feria desde sus inicios. El vino fino es originario de Jerez y la manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, se consume en cantidades astronómicas durante toda la semana que dura la fiesta, ya sea de forma refrescante o también para calmar el apetito acompañado de alguna ración de gambas, jamón, queso, chacinas, el pescado frito, la famosa tortilla española (de patatas), aunque también hay otros platos de guisos con todas las legumbres de toda la vida.

En la última década se está imponiendo el "rebujito", otra bebida refrescante inventada por los que quieren "aguantar" más tiempo entre sus amistades y familiares, se trata de la combinación entre manzanilla y una bebida gaseosa con ligero sabor a lima, para rebajar la graduación de alcohol acompañado de mucho hielo.

Aunque también se puede consumir cerveza para los incondicionales de esta bebida y otras bebidas sin alcohol que permiten estar más tiempo con todos los sentidos que con los típicos finos y manzanillas. 

El traje de Flamenca o Gitana

Consiste en el traje típico de la ciudad, su antigüedad se remonta a los primeros tiempos de la feria, donde acudían las mujeres de los tratantes o comerciantes, muchas de la etnia gitana y también campesinas, vestían cómodas batas de faena, a las que se les añadía dos o tres volantes que con el transcurrir de los tiempos se fueron convirtiendo en moda, además de ser una prenda cómoda de llevar, realzaba el cuerpo femenino dándole un toque de sensualidad que no conseguían con otras ropas. Este hecho llamó tanto la atención que las distintas clases de alta cuna comenzaron a copiar la indumentaria a partir de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. El traje de flamenca había dado el salto a formar parte de la moda.

Con el tiempo, aquella bata que comenzó siendo una prenda cómoda de llevar a faenar, pasó a ser el "traje de feria" para grandes y pequeñas, familias acomodadas y humildes, no había distinción de clases ni edad, y su evolución fue paralela con el resto de diseños que se actualizaban con cada época, apareciendo con distintos escotes, pelo recogido de una manera u otra, traje ceñido o más suelto, acompañándose con otros complementos como son las flores, collares, pendientes, mantones de Manila... en pocas palabras, en constante evolución sin dejar de ser una prenda cómoda y vistosa de llevar.

Se trata del único traje regional que tiene moda, variando su estilo con el paso de los años. Sirva como ejemplo la definición que hizo el pregonero de la Semana Santa de Sevilla, D. Manuel Toro Martínez, en su pregón en el Teatro Lope de Vega en 1979, del traje de flamenca y el baile por sevillanas:

        Extracto del Pregón de la Semana Santa de Sevilla de 1979

            Nuestro traje regional, por ejemplo,
            ni tiene un color obligado,
            ni siquiera una hechura definida con rigor.

            El frío de las marismas le pondrá manga larga
            y abril la señalará corta.
            Llegará al suelo o no,
            tendrá o no volantes según los años,
            y por supuesto, su tela
            no se pesará como en algún sitio.

            Nuestro baile exigirá conservar
            la medida que impone el ritmo,
            pero el corazón mandará más en los pasos,
            que el que sean contados.

En la indumentaria masculina, los caballistas van vestidos con el tradicional traje de corto y el sombrero de ala ancha típico de la Baja Andalucía de copa más baja y ala más amplia que los del sombrero cordobés. También era un traje de faena del campo y por lo tanto con el que se acudía a tratar, vender y comprar. Por motivos de comodidad a la hora de cabalgar, también pasó a formar parte del atuendo femenino para las amazonas, siempre entrando dentro de unas normas o márgenes, tanto para moda masculina como femenina, así los sastres de la ciudad impusieron unas "leyes" que son de obligado cumplimiento cuando se trata de vestir el traje corto, siendo de unos tonos oscuros, lisos o con pequeños dibujos típicos de trajes, así como haciendo juego el sombrero y los pantalones, incluidos los complementos..., y a los que se añaden otras normas pertenecientes al físico de quien lo lleva, quedando fuera de estilo el uso de corbata, bufanda, guante, incluso el reloj de muñeca queda fuera de lugar, prefiriendo físico imberbe con un corte de pelo casi militar, por supuesto las gafas de sol, deben ser dejadas a buen recaudo, para nada a la vista, por mucho que el sol brille en su intensidad. Tampoco está bien visto acompañarse de un catavinos ni medallas, que se encuadra más dentro de una romería. De sobra está decir que cada cual puede ir vestido al recinto como más cómodo se sienta, a nadie se prohíbe la entrada al Real de la Feria porque no lleve puesto un traje de flamenca o vaya de corto.

El cante y baile por sevillanas

Las sevillanas son el cante y baile típico de la Feria de Sevilla. Su origen se encontraría en los años previos a la época de los Reyes Católicos, en unas composiciones que eran conocidas como "seguidillas castellanas", con el tiempo evolucionaron, añadiéndose el baile en el siglo XVIII hasta llegar a los cantes y bailes con que son nombradas actualmente.

A la Feria de Sevilla llegaron el mismo año de su fundación con el nombre que la caracteriza, aunque no fueron reconocidas legalmente con ese término por la Real Academia Española de la lengua hasta el 1884 que fue incluida en el diccionario de la lengua española.

En las sevillanas existe una variedad infinita de temáticas entre las que podemos clasificar como las más relevantes: las regionalistas (Feria, Semana Santa, personajes famosos, toros, Sevilla, etc.) de tipo amoroso, rocieras, corraleras, etc.

También se pueden clasificar los bailes como rápidos o lentos. Las sevillanas se suele bailar por pareja, salvo excepciones y experimentales combinaciones donde el baile lo ejecuta una formación de más de dos personas al mismo tiempo.

Aunque es el cante y baile el que más se escucha -se canta, se baila y se tararea mientras dura la fiesta-, también hay casetas donde se puede pasar el día acompañado con otros sones y danzas, orquestas y cantantes famosos.

Paseo de caballos (de carruajes y caballos)

El "coche de caballo" es el único elemento de transporte permitido en el Real de la Feria, siempre ha sido así y así se supone que será de por vida, salvo la excepción de los vehículos de sanidad, auxilio y seguridad pública que si van motorizados.

Desde el principio de su existencia el público se trasladaba a la Feria en calesas y jardineras para negociar con el ganado, así mismo los carruajes también rivalizan entre sí, pudiéndose observar transitando por las calles toreras los más bellos de España, con sus nobles caballos y sus cocheros, cada uno ataviado con sus correspondientes galas, el traje corto y sombrero denominado también de ala ancha, así como los caballos con sus borlas, campanillas y cascabeles.

Por las calles del Real de la Feria se realiza un "recorrido oficial" al que no deben faltar cada jornada a la hora del mediodía aproximadamente estos "coches de caballos" embellecidos y tirados por enganches enjaezados con sus caballos y chóferes bien acicalados o caballos y caballeros o amazonas bien emperifollados y acompañados o a solas, haciendo gala del título que ostentan en esos momentos realizando el "paseo de caballos", que no es otra cosa que una exhibición y muestra de sus dueños. Al principio en el siglo XIX se notaba la calidad social entre carruajes, distinguiéndose entre los que podían mostrarse en coches de paseo con cocheros profesionales y lacayos y los tratantes de ganado que tiraban de la calesera, cada cual siendo tirado por caballos y mulos respectivamente.

El presente no hace distinción entre unos y otros, siendo arrastrados los carruajes tanto por mulos como por caballos indistintamente, durante la década de 1970 se produjo un descenso del número de coches por diferentes razones, esto influyó en los distintos gremios del sector (guarnicioneros, herradores, carroceros, carpinteros, etc.), quedando muy pocos en activo en estos momentos.

Paralelamente a esta exhibición diaria por el recorrido del Real, también se producen otros en días previstos en la Maestranza de Caballería, gracias a que un grupo formado por personas de renombre en Sevilla como Antonio Sánchez Bedoya, Luis Millán y Luis Rivero Merry, que eran aficionados al "arte del enganche" y se preocuparon por recuperar y salvaguardar los coches de caballos, fundando en 1983 el Club de Enganches de Andalucía, por donde pasaron cientos de coches de toda Andalucía con gran valor artístico y económico. En esta Exhibición de Enganches realizada en el recinto torero se pueden ver carruajes de todos los tiempos, de la aristocracia y burguesía andaluza. Muchos de ellos son de categoría superior.

Los caballos y carruajes se pueden ver deambulando por la Feria desde el preciso instante que comienza el "paseo" hasta la hora oficial de acceso permitido para los animales: las 20:00 (a esa hora deberán empezar a desalojar obligatoriamente el Real). A partir del año 2005, debido a la masificación existente, se ha optado por permitir el acceso de los carruajes en días alternos, según su matrícula sea par o impar.

La "calle del Infierno"

Con el nombre de Calle del Infierno se conoce en Sevilla al parque de atracciones que se instala anexo al Real de la Feria y coincidiendo con su celebración. Las atracciones ambulantes que en otros lugares llaman barracas o calesas son tradicionalmente conocidas en Sevilla como cacharritos, y llegan a la ciudad desde diversos puntos de España en número superior a cien, lo que convierte a la Calle del Infierno en el mayor parque de atracciones provisional del país.

Las atracciones más comunes de la feria son las siguientes:

- El látigo: es una plataforma que gira en un círculo ovalado el cual en las curvas alcanza una velocidad de unos 100km/h.

- El gusano loco: es un tren en forma de gusano que da vueltas en círculo y cada pocos minutos se cubre con una capa verde.

- Los coches locos: son mini coches de una o dos plazas según la edad en una pista, los coches se chocan en un 80% de su trayectoria.

- El top-gun: es una plataforma con asientos la cual se eleva unos 10 metros sobre el suelo con chorros a propulsión de agua.

- El torito: son barras de medio metro de diámetro y 5 de largo cubiertas de esponja, éstas se mueven en todas direcciones.

- La selva, el ratón vacilón, el ala delta, etc: son "montañas rusas" donde vas subido en un carrito que va por unos raíles con diferentes, cuestas, chorros de agua, vueltas, y sorpresas durante el recorrido.

- La noria: son dos norias, una pequeña (30 metros de radio) y una grande (50 metros de radio) que giran a 0'2 rad/s.

- El barco vikingo: es un gran barco de 20 metros de largo que va de un lado para otro alcanzando la altura de unos 30 metros.

- El tirachinas: consiste en una esfera muy segura con asientos dentro de ella que se lanza a cuerda suelta para arriba, alcanzando la altura de 60 metros y la velocidad de 100m/s.

- El twister: consiste en cinco barras unidas a otra mayor con asientos en cada una de ellas, las barras pueden ir en todas direcciones e inclusiva girar sobre sí misma, alcanza una altura de 30 metros.

- Atracciones de plataformas: consisten en atracciones con trampas, acertijos y plataformas difíciles de pasar, entre ellas está, la de Shin-Chan, Ms. Bean o Torrente.

- Mansión del miedo: consiste en casas encantadas, llenas de cosas aterrorizantes y ruidos extraños. Puedes ir a pie o en una carretilla según la atracción.

- El carrusel de ponis, donde caballos enanos giran en torno a un eje montados por los niños.

- Los tradicionales tiovivos, de todos los tipos y tamaños.

Cada año se añaden atracciones nuevas o se quitan pero casi siempre son las mismas, suelen costar de 3,50 a 10 euros (tirachinas).

Los toros

Por ser una fiesta de tradición ganadera al mismo tiempo, se celebra paralelamente y desde una semana antes del comienzo de la Feria, el ciclo taurino en la Real Maestranza de Caballería, con unos carteles en los que se dan cita los mejores matadores del momento y las mejores ganaderías españolas. Los festejos dan comienzo a las 18.30 con el tradicional paseillo a los sones del pasodoble "Plaza de la Maestranza" interpretado por la banda de música del Maestro Tejera, titular del coso del baratillo. A los toros suele acudir la gente directamente desde la feria en coches de caballos y es muy habitual encontrar entre los asistentes a muchas caras conocidas de la sociedad sevillana, andaluza y española. La plaza de toros de la Maestranza, por su historia es considerada por muchos la más importante del mundo. Un triunfo en la Maestranza, en la que hay que cortar 3 orejas para salir por la Puerta del Príncipe, encumbra al torero a lo más alto de los escalafones.

La noche

Se inicia cuando los últimos rayos de sol acarician los techos de las casetas y los cacharritos de Calle del Infierno, cuando los caballos ya sea a solas con sus caballeros o bien enganchados a sus coches abandonan el recinto del Real para descansar de la agotadora jornada de paseo por la Feria.

Las miles de bombillas iluminan la Portada y las distintas calles invadidas por miles de personas, son alumbradas por largas tiras donde adornan los farolillos de colores y sus correspondientes bombillas.

Aquí y allí se puede uno topar con grupos improvisados de cantantes de sevillanas y bailarinas parejas que esperan con paciencia la llegada del resto de amigos con quien se han citado, para pasar una agradable noche de Feria.

Con más o menos suerte uno puede acceder a las distintas casetas para tomar unas copitas de fino o manzanilla en compañía de amigos y futuros amigos (aunque es algo que también pasa de día, en la noche tiene otra gracia) pero tampoco es necesario cruzar el umbral de la caseta para disfrutar del frescor de la bebida por antonomasia de la Feria, sólo basta tener a mano un vasito para llenar y la botella con el suministro.

Es la hora que la gente aprovecha para acercarse al recinto con más frescor, aunque hay muchos diurnos que se convierten en noctámbulos, sacando fuerzas de donde no quedan para no desperdiciar ni un solo minuto de fiesta, dejando, las mujeres, el traje típico de flamenca, aunque hay muchas que todavía tienen fuerza para lucirlo o le gusta ponérselo con las luces artificiales de las bombillas acompañado del típico "mantón de Manila" que hace juego con el traje, también para aplacar un poco la bajada de temperaturas que acompaña la oscuridad de la noche, también es típico llevar el mantón sin tener que llevar el traje de flamenca, por el hecho de darle uso a esa prenda y también para combatir el frío.

Entre bailes, cantes, charlas, bromas y conversaciones se acerca también el momento de tomar algo con lo que mantenerse en pie para continuar con fuerzas toda la noche que queda por delante, lo mejor para tomar a estas horas es el caliente "caldito" con su hierbabuena, y cenar con buenas raciones de chacinas, tortillas o platos preparados.

Las luces en las calles se desconectan a las 3:00 aproximadamente con idea de dejar trabajar a los empleados de la limpieza para que adecenten el lugar y los reponedores de material puedan acabar a tiempo su trabajo, y así, la mañana siguiente estén limpias y uniformes todas las calles preparadas para un nuevo paseo tanto de personal como caballar.

Con el transcurrir del tiempo llega el fin de la jornada o comienzo, y al mismo tiempo la hora de tomar algo con lo que ir cómodo a la cama o reconstituir el cuerpo para un nuevo día: el "chocolate" hirviendo, que se puede adquirir en alguno de los muchos puestos preparados para servirlo, ya sea con churros u otro sólido con que alimentar al cuerpo. Los rayos de sol están a punto de iluminar nuevamente el recinto.

Calendario-resumen semanal de la Feria

Cada día de Feria suelen cumplirse unas normas basadas en la propia costumbre, entre ellas destacan las siguientes:

·         Lunes: reunión de socios en las casetas e inauguración de la misma con la "cena del pescaíto". En la prueba del alumbrado el alcalde da la luz a la Portada y el resto de farolillos iniciando así la semana grande y festiva de Sevilla a las doce de la noche.

·         Martes: se organizan los almuerzos de amigos, compañeros de trabajo y empresas, así como recepciones oficiales. La iluminación dura hasta las 3.

·         Miércoles: día central de la Feria. El horario de las bombillas tarda una hora más en apagarse.

·         Jueves: primer día de los de más afluencia. El número de caballos que frecuentan la feria asciende. Permanece encendida en la noche hasta las 5.

·         Viernes: es frecuentada por un gran número de visitantes, muchos de ellos famosos del espectáculo, nobleza y otros conocidos popularmente. Suele llegarse al millón de personas que deambulan por el Real.

·         Sábado: el segundo día de más afluencia. El horario de alumbrado es hasta las 6.

·         Domingo: último día de feria. Doble sesión taurina en la plaza de toros: de rejoneo por la mañana y la esperada de los Miura, toros famosos por su envergadura, por la tarde. Llegadas las 12 de la noche, la feria dará fin a su semana con el estallido de fuegos artificiales junto al río.


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