domingo, 9 de diciembre de 2012

Alquezar, tras el túnel del tiempo




La Villa Medieval de Alquezar se encuentra situada a orillas del río Vero, prácticamente en el centro de la provincia de Huesca, en la comarca del Somontano de Barbastro. Se sitúa a 660 m de altitud, sobre una de las sierras paralelas a la cordillera Pirenaica, la Sierra de Guara. Está integrado perfectamente en un impresionante paisaje, liderado en todo momento por el valle del Río Vero. Forma parte de la comarca del Somontano, famosa por sus vinos

 
Historia


    El topónimo árabe "Alquézar" (al-Qasr) significa fortaleza, y hace clara alusión a su origen militar. Es un pueblo surgido a la sombra de un castillo, poblando la falda de la montaña. Fue una de las principales fortalezas de la Barbitania, protegiendo el acceso a Barbastro. Según los cronistas musulmanes, perteneció primero a los Banu Jalaf y sería conquistada en el 893 por Ismail ibn Muza, de los Banu Qasi de Zaragoza, y tomada más tarde por al-Tawil. En 938, Abd al-Rahman III nombró a su hijo Yahia gobernador de Barbastro y Alquézar.

Jalaf ibn Rasid levantó a comienzos del siglo IX esta fortaleza como enclave defensivo frente a los núcleos de resistencia pirenaicos cristianos, en este caso, frente al condado autóctono de Sobrarbe. En torno a 1067 es conquistada por Sancho Ramírez (hijo de Ramiro I) y se convierte en fortaleza cristiana -"Castrum Alqueçaris"- frente a los musulmanes, constituyéndose en punto clave para posteriores etapas de la Reconquista. Se dotó la fortaleza con guarniciones militares asistidas por una comunidad agustiniana. En 1099, se consagró como capilla real la iglesia de Santa María. A medida que el proceso de la Reconquista avanza hacia tierra baja (Barbastro, Huesca,...) pierde importancia como fortaleza militar estratégica y se convertirá en una institución religiosa y centro comercial de la comarca, conocida como "priorato alquezarense".


Alquezar monumental


Alquezar ha sido declarada Conjunto Histórico Artístico. En ella, podemos encontrar numerosos restos de su pasado medieval y otras manifestaciones artísticas pertenecientes a la Prehistoria, como es el ciervo levantino de Chimiachas, pintura que forma parte del Parque Cultural del Río Vero.

Restos de la muralla con puerta gótica

En sus orígenes, Alquezar, poseía tres puertas de acceso, pero en la actualidad, sólo se conserva este portalón de estilo gótico.

La Fortaleza

La fortaleza (castillo-colegiata) de Alquezar se asienta sobre lo alto de una loma. Está rodeada por una muralla compuesta por tres torres. El origen de esta fortaleza está a principios del siglo IX, cuando Jalaf ibn Rasid construye el primer castillo para impedir el avance de la resistencia cristiana.

Castillo-colegiata de Alquezar

En torno a 1067, es conquistada por Sancho Ramírez, hijo de Ramiro I, y pasa a ser una fortaleza cristiana a la que se le denominó "Castrum Alqueçaris". A medida que el proceso de la Reconquista avanza hacia Barbastro o Huesca, esta fortaleza va perdiendo su importancia militar y estratégica y se convierte en una institución religiosa.

Es en 1099 cuando Sancho Ramírez decide dotar a Alquezar de una comunidad de canónigos agustinos. Para ello, construye una iglesia colegiata románica que será sustituida en el siglo XVI por otra tardogótica y de la que sólo se conserva el atrio con capiteles historiados.

Capitel del claustro de la colegiata de Alquezar

En el siglo XIV se construyó el claustro gótico pero en un estilo próximo al románico. Su planta es la de un cuadrilátero irregular, con columnas pareadas y arcos de medio punto. Todavía se mantienen seis capiteles historiados románicos de la primera mitad del siglo XII con temas como el la creación de Adán, la Tentación de Eva y Adán en el Paraíso, Caín y Abel, el Diluvio Universal o la Historia de Abraham entre otros.

Entre los siglos XV y XVIII, los muros del claustro fueron decorados con pinturas al fresco que relatan escenas del Nuevo Testamento.

En la primera mitad del siglo XVI se erigió la actual Colegiata de Santa María, uno de los monumentos más visitados de Alquezar. Es obra del arquitecto Juan de Segura, también autor de la Seo de Barbastro. Durante el siglo XVII se le añaden algunas capillas y el retablo mayor, situado en el presbiterio. Es de madera dorada y policromada, realizado en un estilo de transición entre el renacimiento y el barroco.

Otros monumentos de Alquezar
 
Otras obras de interés son la iglesia de San Miguel, sus ermitas y la fuente de Monchirigüel.

Iglesia parroquial de San Miguel Arcángel

Se levantó entre 1681 y 1708 sobre un templo anterior. Es una obra de carácter popular y de gran sobriedad, como podemos ver en el armonioso juego de volúmenes y tejadillos al exterior.

Ermita de Nuestra Señora de las Nieves

Se compone de una sola nave de tres tramos cubierta con bóveda de crucería estrellada. La fachada fue realizada en el siglo XVII siguiendo los modelos de la arquitectura religiosa popular.

Fuente de Monchirigüel

Es una fuente ejecutada en el siglo XVI con elementos decorativos renacentistas y que porta el escudo de la villa de Alquezar.
 

Naturaleza


    Alquezar se encuentra dentro del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, uno de los principales refugios de flora y fauna de Europa. Zona declarada Z.E.P.A., zona de especial protección de aves. Quebrantahuesos, buitres, alimoches, halcones, milanos, surcan con sus vuelos majestuosos por este rico Parque.

    Este mundo de cañones y barrancos facilitan a estas aves la colocación de sus nidos y su hábitat es por lo tanto bastante idóneo. Territorio donde calizas y conglomerados configuran un relieve abrupto, profundos barrancos y curiosas formas kársticas (agujas, portales, lapiaz, caos,...)


Arte rupestre


En el término municipal de Alquezar se encuentran manifestaciones artísticas desde la Prehistoria. Muestra de ello es el ciervo levantino de Chimiachas, pintura que forma parte, junto a más de sesenta abrigos y otras manifestaciones artísticas y etnológicas, del Parque Cultural del Río Vero. También se encuentran otros covachos como los de Quizans, Labarta, Regacéns, todos muy próximos a esta localidad. Otras construcciones como los puentes de Fuente Baños y Villacantal, azudes, restos de batanes y de baños, la fortaleza y torreones del castillo y más elementos, forman parte de un rico Patrimonio por descubrir.


Gastronomia


El cordero es uno de los platos típicos de Alquezar. Los corderos se crían en el mismo pueblo y se alimentan exclusivamente de los pastos de los campos que rodean nuestra localidad. El cordero se cocina guisado o a la brasa.

Chuletas de cordero a la brasa
Las chiretas es un plato original de Alquezar y de los pueblos del Somontano, Su nombre viene de "chirar" (dar la vuelta en fabla) y es que para la elaboración de este embutido es necesario poner al revés la tripa de cordero esta formada por arroz, Menudos de un ternasco de Aragón jamón serrano ajo, perejil, caldo de carne, sal y recortes de intestino del ternasco, se puede comer tal cual hervida o cortada en rodajas y rebozadas.

Uno de los cultivos principales junto con el almendro es el olivo, del cual se extrae aceite de oliva virgen se produce en Alquezar a finales de Diciembre.
Los olivos de Alquezar son centenarios y son muy curiosas las formas que dibujan sus troncos que en algún caso pueden recordar a caras de animales.

Las almendras se pueden comer garrapiñadas, tostadas o en ricos dobladillos con miel y canela.
El pastillo de calabaza repostería tradicional elaborado con harina, calabaza, canela, azúcar y el excepcional aceite de oliva del SOMONTANO es un postre que se puede comer en otoño y en invierno.

Los crespillos elaborados con harina, levadura, aceite, azúcar y hojas de borraja. Este postre natural se degusta en torno al 25 de marzo, festividad de la encarnación y en enero para celebra la rematadura, el final de la recogida de olivas. La leyenda tradicional dice que si la Virgen y las oliveras obtienen su fruto a la vez, es probable que se preñaran también al mismo tiempo.

Por eso se hacen los crespillos ese día, para que como dicen por aquí, "se preñen las oliveras", con la consiguiente abundante cosecha.

En algún pueblo del Somontano, el aceite de freír los crespillos es llevado por los agricultores a los olivares para untar con él las yemas de las oliveras.

En el somontano confluyen excelentes condiciones para la producción de uva y elaboración de vinos. Nada mejor para acompañar todos estos platos un buen vino D.O Somontano.


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