domingo, 4 de noviembre de 2012

Casco antiguo de Pamplona


Vista nocturna

Pamplona, cabeza de un antiguo, mantuvo su identidad a pesar de poderosos vecinos que pugnaban por absorberla. No es casual que su corazón este en la plaza del castillo, que aunque ajardinada y rodeada de bellos edificios del siglo XVIII no disimula se carácter castrense como tampoco lo disimulan las torres mas militares que sacris arias de la iglesia gótica del siglo XIII, ni el paseo fluvial amurallado a lo largo del rio Arga.

El Casco Antiguo de Pamplona se encuentra en el centro de la ciudad y sobre una meseta sobre la que se asienta gran parte de la ciudad, dominando la Cuenca de Pamplona. Está bien comunicado con los barrios de nuevo desarrollo, ya que la mayoría de las Villavesas que atraviesan la ciudad tienen paradas en el límite del Casco Viejo (fundamentalmente en el Paseo de Sarasate. Actualmente está en estudio un acercamiento de algunas líneas a otros puntos del Casco Antiguo, a petición de los comerciantes.

 El Casco Antiguo es una zona peatonal, y por ello tan sólo circulan por su interior vehículos destinados a limpieza, transporte, coches privados cuyo aparcamiento esté en el interior del barrio y vehículos de mantenimiento. Para todos los demás vehículos está prohibida la entrada para mantener el carácter peatonal de la zona.

Callejero
Historia

La antigua ciudad se desarrolló desde época romana en el espacio que hoy conocemos como La Navarrería, bajo una pequeña elevación, protegida al norte y al noreste por el entorno del Río Arga. Este emplazamiento estratégico fue creciendo y en la Alta Edad Media se formaron junto a él dos nuevos núcleos de población, uno compuesto fundamentalmente por inmigrantes de Occitania y el sur de Francia y el otro con gentes de diversas procedencias.

Estos tres núcleos, la Ciudad de la Navarrería, el Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás, son los que tras siglos de enfrentamientos fueron unificados durante el reinado de Carlos III el Noble, en 1423, por el llamado Privilegio de la Unión, en una sola ciudad con una única administración municipal. Es esta zona la que hoy constituye el Casco Antiguo de Pamplona, en el que aún pueden percibirse las viejas divisiones de los Burgos mencionados.

La Ciudad de la Navarrería

Iglesia de San Nicolas
A comienzos del segundo milenio de la era cristiana Pamplona se encontraba en un proceso de despoblación, pero Sancho III "el Mayor" le ofrece su protección, recuperándose en las zonas próximas a la Catedral, en lo que será la ciudad y que es conocido como burgo de la Navarrería. También se creó un pequeño apéndice, llamado burgo de San Miguel, del que apenas hay documentación.

Parece probable que a lo largo de todo el primer milenio se conservara la estructura urbana heredada de la antigua ciudad romana. Se cree que Pompaelo fue más grande que lo que habría de ser el burgo de la Navarrería, pero las invasiones musulmanas habrían replegado a la población hacia la colina que corona la Catedral. La reconstrucción acometida a partir de 1324 permite la creación de nuevas calles, respetando en parte la antigua distribución. El barrio judío se encontraba en el ángulo sureste de este burgo (actual Palacio Arzobispal, Plaza de Santa María La Real y calles de la Merced y Tejería) y se fundó bajo el reinado de Sancho VI el Sabio en el año 1154.

El burgo de San Cernin

Es un barrio que surgió fuera de la demarcación de la Navarrería, inicialmente bajo los auspicios del obispo Pedro de Rada (1083-1115). Para el año 1129 se reconoce legalmente su existencia, cuando Alfonso el Batallador le da el mismo fuero que el que ya tiene Jaca, quedando bajo jurisdicción real. Es un burgo poblado por francos, el burgo de San Cernin, situado en una llanura elevada al otro lado de la hondonada situada en la parte trasera del actual edificio del Ayuntamiento. Su esquema urbano, en formato hexagonal y simétrico, cruzado por dos calles perpendiculares, hace pensar en un planteamiento urbanístico global. Se amplió posteriormente extramuros, con la Puebla Nueva del mercado  y con el convento de Franciscanos y de la Merced.

La Población de San Nicolás

Catedral
La población de San Nicolás se construyó contigua al burgo de San Cernin, lo que ocasionó numerosos conflictos. De planta rectangular, tiene la iglesia de San Nicolás como baluarte defensivo, no sólo frente a una posible agresión exterior desde las llanuras, sino también respecto al burgo de San Cernin. Sus habitantes son también francos, pero hay una mayor proporción de oriundos del mundo rural que en San Cernin.

Relaciones entre los burgos

Las tres agrupaciones urbanas estaban bajo el mandato del obispo, siendo sus relaciones bastante complejas, llenas de rivalidades, lo que ocasionó múltiples conflictos. Las causas fundamentales de estos conflictos fueron dos: de una parte, la tierra de nadie entre la Navarrería y San Cernin, que fue otorgada a los primeros por el rey Sancho; por otra, los privilegios que supuestamente habría otorgado Alfonso el Batallador a San Cernin, que produjeron recelos en las otras dos poblaciones.

Se sabe que en 1213 firman una tregua por veinte años, de donde se deduce que ya se habían producido enfrentamientos anteriormente, pero no se cumplió, pues ya en 1222 los de San Cernin atacan San Nicolás, quemando su iglesia-fortaleza. Estos choques continuarían durante años. San Nicolás y San Cernin se enfrentarían por la construcción y uso del foso y el muro que les separaba, mientras que ambas juntas también se enfrentarían a Navarrería.

En 1276 los habitantes del burgo de San Cernin y la población de San Nicolás, francos y navarros, son fieles a la legítima reina Juana y su gobernador, mientras que la nobleza, el alto clero y los habitantes de la ciudad de la Navarrería decían defender los fueros y costumbres del lugar, su economía y su libertad, rebelándose contra todo lo que sus enemigos defienden, incluida la reina.

Edifico casco antiguo
Se inician los enfrentamientos en el verano de dicho año. En septiembre llegan refuerzos de tropas francesas contra la Navarrería, huyendo los instigadores de la rebelión por el puente de la Magdalena y dejando desamparada a la ciudad. Los sitiadores saquean la ciudad y la Catedral en la que, según las crónicas, "convirtieron en cuadra para caballerías y perros el claustro y el refectorio capitulares". Tras el pillaje, el incendio, "no quedando ningún lugar cubierto donde cobijarse en toda la Navarrería. En su solar podría cortarse hierba y sembrar trigo." Durante casi 50 años no volvería a construirse nada en esta zona.1

En 1324 el rey Carlos I otorga el privilegio para la reconstrucción de la ciudad, que ya había comenzado de hecho algunos años antes.

El Privilegio de la Unión

Fachada del ayuntamiento
Carlos III decide cortar el problema de raíz y el 8 de septiembre de 1423 dicta el Privilegio de la Unión, en el que se unen las tres jurisdicciones en un único ayuntamiento, con un único escudo y unas únicas rentas. El documento obliga a eliminar los límites y divisiones físicas entre ciudad, burgo y población, aunque las murallas habrían de tardar bastante en desaparecer.

Con el tiempo la unión se hará patente y la segmentación casi simbólica, sólo identificable por las parroquias, salvo la doble parroquia del burgo de San Cernin. En el espacio intermedio de las tres se construirá el Ayuntamiento. Por su parte, el foso de separación entre San Nicolás y San Cernin será rellenado y sobre él construida la actual calle Nueva hacia 1585.

Edificios

Pamplona conserva parte de sus murallas de la Edad Moderna, así como vestigios de las medievales. Las principales iglesias  son las de San Saturnino y San Nicolás, de la época medieval. La catedral es gótica, con una fachada neoclásica realizada por Ventura Rodríguez. Destacan también los edificios civiles de la «Cámara de Comptos» (siglo XIV), el Ayuntamiento y el palacio Provincial (siglo XIX).


  •     Catedral de Santa María es de factura gótica (1387–1525). Consta de tres naves de 6 tramos, crucero, y ábside poligonal rodeado por girola. La fachada es neoclásica, obra de Ventura Rodríguez (1783). La catedral que conocieron los primeros peregrinos era románica, pero tras el desplome del coro, el rey Carlos III el Noble decidió acometer una remodelación completa de todo el edificio acorde al estilo imperante. En su interior se encuentra el magnífico mausoleo del rey Carlos III el Noble y su esposa doña Leonor de Trastámara (obra de Jean Lomme de Tournai, 1416), compuesto de dos figuras sedentes bajo dosel, y rodeado de 28 figurillas de plorantes, todo ello en alabastro con detalles policromados y en metal.

  •     Capilla del ábside, con un frontal de altar, del siglo XV y una buena sillería de coro de 1530. Se accede al claustro desde el brazo derecho del crucero a través de la «Puerta Preciosa», que tiene capiteles historiados y una Virgen en el parteluz, y en el tímpano la Dormición de María, policromada, del siglo XIV. Claustro gótico, obra maestra del gótico (ss. XIV–XV). Elegantes arcos cuádruples con tracerías caladas. Varias capillas y el Museo Diocesano.



  •     Iglesia de San Saturnino, evangelizador de la ciudad. La de mayor tradición jacobea. Siglo XIII. Aspecto de fortaleza flanqueada por robustas torres. La portada tiene un tímpano del Juicio Final. Talla de Santiago con un niño peregrino arrodillado a sus pies en el pórtico de la fachada. En el lugar del antiguo claustro de esta iglesia se construyó en el siglo XVIII la Capilla de la Virgen del Camino. Tiene una talla de San Serenín.



  •     Capilla de San Felipe Neri: con una preciosa portada barroca del siglo XVIII. Detrás de la iglesia de San Saturnino.



  •     Casa Consistorial: Conserva la fachada barroca del siglo XVIII. El primer ayuntamiento fue construido con el Privilegio de la Unión, por Carlos III el Noble, en tierra de nadie, para evitar ser juzgado de parcialidad, y así evitar enfrentamientos entre los burgos.



  •     Iglesia de San Lorenzo: En su origen fue gótica, pero ya apenas quedan vestigios de esa época gótica, por la reforma neoclásica. Hasta 1901, todavía le quedaba el gran torreón, que vigilaba el horizonte, resto de los intentos de defensa medievales, y una espléndida portada barroca. Pero en ese año todo eso se tiró. En una gran capilla barroca, se halla la imagen de San Fermín, que se lleva en la procesión.

  •     Iglesia de San Nicolás: Aspecto de fortaleza gótica, con rosetón románico y torre del siglo XIV. Ha sufrido múltiples transformaciones y ampliaciones a lo largo de los siglos, con un resultado un tanto atípico.

  •     Cámara de Comptos Reales (Tribunal de Cuentas): en la calle de Ansoleaga. Es una casita gótica del siglo XIV.



  •     Plaza del Castillo: Está considerado como el «cuarto de estar» de los pamploneses. El primer castillo fue mandado construir en el centro de la plaza por el rey Luis Hutín, entre 1308 y 1311. Cuando se reconstruyeron las murallas para rodear toda la ciudad, este castillo quedaba demasiado dentro de la ciudad, y Fernando el Católico mandó levantar en 1513, utilizándose las piedras del Viejo castillo, desaparecido hacia 1540. Finalmente, hacia 1590, con la Ciudadela ya en construcción avanzada, se tiró este último castillo.



  •     La plaza ya estaba delimitada por tres de sus lados, menos el lado sur, en el cual las carmelitas descalzas construyeron un monasterio que cerró la plaza. Las obras acabaron hacia 1600. Fue coso taurino desde el siglo XVII hasta 1843. La plaza es fruto de construcciones de distintas épocas, por lo que puede apreciarse la gran variedad de estilos, siendo una plaza muy variopinta y de gran solera. A finales del XVIII, la plaza fue decorada con una hermosa fuente de Luis Paret a la Abundancia, popularmente llamada la MariBlanca, que fue derribada en 1910, conservándose sólo la estatua. En 1836, las Carmelitas Descalzas se vieron obligadas a abandonar el convento, con la Desamortización de Mendizábal. Aquí se construirían el Palacio de la Diputación de Navarra, el antiguo Crédito Navarro y el Teatro Principal, todo de estilo neoclásico. En 1859, se instauró el Hotel La Perla, todavía presente en un rincón de la plaza, y aunque es el más antiguo de Navarra fue remodelado por completo en el 2007. Entre 1880 y 1895, se instauraron el Casino Principal y el Café Iruña, con un aire romántico de fin de siglo que aún conservan. Otros muchos cafés proliferaron en esta época. Por esta plaza pasaba el tren Irati en 1911. Con la construcción del Segundo Ensanche, el Teatro Principal fue traladado para abrir la avenida de Carlos III, en 1931. En 1943, se colocó el famoso y querido quiosco de música de piedra que sustituye al de madera existente hasta entonces. Con las obras del polémico parking en esta plaza, se descubrieron en su subsuelo un menhir, restos de termas romanas, una necrópolis musulmana, un tramo de la muralla medieval y los restos del ya mencionado convento.



  •     Plaza de San Francisco: En los solares que dejaron tras el derribo de la antigua audiencia y cárcel se realizó la plaza de San Francisco y dos edificios que presiden esta plaza, el Edificio La Agrícola y las Escuelas de San Francisco. En frente del colegio, hay una estatua de San Francisco de Asís del escultor Argaya.



  •         Edificio La Agrícola: realizado para la banca y seguros La Agrícola. Este es diseño de Francisco de Urcola de 1910 y se finalizó su ejecución en 1913. Años después fue Gran Hotel de lujo, cerrado en 1934, y durante un período, entre 1914 y 1924, Gobierno Civil con entrada por la calle nueva, y en la actualidad parte de él es Biblioteca Municipal desde 1972. Es un edificio de proporciones inusuales en la arquitectura civil del Casco Viejo de Pamplona. Tiene gran riqueza y variedad de elementos, con singularidad de sus esquinas redondeadas, coronadas con cúpulas y el mosaico colorista de dibujo vegetal en su frontón central. Un ejemplo de arquitectura ecléctica con algunos matices modernistas.



  •         Escuelas de San Francisco: En este solar se encontraba el convento de franciscanos hasta la desamortización del siglo XIX, con derribo del mismo en 1849. El edificio actual de la escuela se construyó en 1902 por el arquitecto Julián Arteaga. El edificio es de grandes dimensiones de sólo tres plantas. El cuerpo central es de piedra y se encuentra adelantado al resto, que es de ladrillo rojo.



  •     Palacio de Ezpeleta: Palacio barroco (s. XVIII) de fachada muy espectacular. Está situado en la calle Mayor. En uno de sus balcones todavía se aprecia la bala que durante las guerras carlistas (1875) fue disparada desde San Cristóbal. Su parte trasera presenta una magnífica galería de arcos.



  •     Palacio del Condestable: Única muestra de arquitectura del Renacimiento en Pamplona. Situado entre la calle Mayor y Jarauta, fue palacio episcopal hasta la construcción del actual en 1736. También fue sede del Ayuntamiento mientras se construía el actual barroco de 1752 a 1760. Recientemente ha sido restaurado y es el centro cultural del Casco Antiguo.


Tapas en Pamplona

Tapas en Pamplona
En la Pamplona costumbrista, ir de chiquiteo y de banderillas arranca de viejos tiempos cuando al bar se le llamaba taberna y a partir de que varios clientes comenzaran a practicar la sana costumbre de ir de un establecimiento a otro llevando en el paseo la charla y la amistad.

Hoy los bares y cafeterías navarros mantienen esta tradición, con aquel vino y aquellas banderillas, espectacularmente mejoradas por la calidad gastronómica y con una clara evolución. En la zona norte se ha ido imponiendo la palabra “pincho” a lo que en Navarra era “banderilla”, como se mantiene en el centro y sur de España la palabra “tapa”.

La evolución del nombre no ha sido tan trascendente como la propia evolución de su concepto gastronómico. Aquellas tapas sencillas y sabrosas han ido convirtiéndose en sofisticados platos de alta cocina en miniatura. Y lo mejor de todo es que se está popularizando esta alta cocina tanto entre los profesionales de la hostelería como en los clientes.

¿Dónde podemos comer buenos pinchos?


La Semana del Pincho ha convertido Pamplona en un referente de calidad en este tipo de gastronomía que se sirve en la barra del bar. El objetivo de la presente guía es dar respuesta a esta demanda.

La Asociación de Hostelería ha asumido el reto de su edición para ofrecer una buena oferta de establecimientos y pinchos de forma que el amante de la gastronomía en pequeño formato pueda elegir o trazar una ruta de pinchos como alternativa a una comida o cena.

Vida Nocturna en Pamplona

La noche pamplonica es de lo más atractiva, llena de contrastes y colorido, mitad europea mitad "sui generis". La gente sale en grandes grupos y, como todos los norteños de España, son especialistas y aficionados al jaleo y las buenas copas nocturnas. Aquí vivirás lo más auténtico del mundo del toro que tanto impresionó a Hemingway con todo el encanto de las tradiciones bien guardadas.

Pamplona ofrece una atmósfera divertida, donde se mezclan la tradición y la modernidad, pues siempre las corrientes europeas que entraban por la vecina frontera francesa encontraron buen punto de cocción aquí.

Al tratarse de una ciudad pequeña, seguro que no te vas a perder y pronto te vas a dar cuenta por donde empiezan y terminan los pamplonicas la noche. El casco antiguo, barrio que monopolizó la mañana y está bien animado en la tarde.

Casco antiguo

Por los alrededores de la plaza del Castillo o en sus soportales está el punto neurálgico del "poteo", donde nos encontramos con numerosos bares. Aquí, rodeado por los sugestivos monumentos del casco antiguo, podrás recibir la mejor impresión de la sofisticada y deliciosa cocina navarra a base de "pinchos" o "tapas", probar sus conocidos vinos y disfrutar de esa atmósfera bullanguera que aquí se concentra. En esta zona merecen mención especial la calle San Nicolás y la calle de la Estafeta, ambas repletas de locales de tapas, a rebosar sobre todo los días de fiesta.

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