martes, 6 de noviembre de 2012

Carratraca, La Suiza andaluza.



Carratraca, “la Suiza andaluza” de sus folletos turísticos, es lugar de calles estrechas, rincones floridos, rumor de fuentes, sabor a otro siglo. Es un municipio de la provincia de Málaga, situado entre las estribaciones más nororientales de la Serranía de Ronda.

Thermas en Carratraca
 Es al mismo tiempo una de las puertas septentrionales del Valle del Guadalhorce y territorio fronterizo entre estas dos comarcas y la de Antequera, con la que conecta por Árdales. Su paisaje es de laderas muy abruptas en la sierra de Alcaparín y algo más suave en las sierras de Baños y Aguas, cubiertas de pinares y monte bajo y algún que otro olivar allí donde el relieve lo permite. En el fondo del valle que recorre el término municipal de norte a sur, y por el que discurre el arroyo de las Cañas, el campo es de huertas en los márgenes de los arroyos y de cultivos de cereal y olivar entre éstas y el comienzo de las sierras. En el casco urbano de Carratraca destaca poderosamente el conjunto arquitectónico formado por la casa de Doña Trinidad Grund, convertida en Ayuntamiento, y la torre próxima a dicha casa. Desde las terrazas de este conjunto se obtienen bellas panorámicas del entorno.

 La situación estratégica de estas tierras, entre dos poblaciones con una rica historia, como son Álora y Ardales, tuvo que favorecer la presencia del hombre en ellas desde muy antiguo. En las proximidades del arroyo de los Pinos, en la Sierra de Alcaparaín y en una sima de 40 metros de profundidad, se ha localizado un enterramiento del Neolítico, así como pintura esquemática de tipo cruciforme y cerámica de decoración incisa.

Las propiedades curativas de los manantiales de aguas sulfurosas que manan en Carratraca ya llamaron la atención de los romanos, que dejaron monedas de cobre y plata con efigies de Tiberio, Claudio y César en el yacimiento conocido como "La Glorieta", y una necrópolis tardorromana en Los Maderos, cerca del arroyo de las Cañas.

Historia

Palacio de Dña. Trinidad Grund, actual ayuntamiento
El origen del municipio de Carratraca es del siglo XIX. Don José Salgado escribió una monografía en 1725, donde hace constar que en esta zona no existía más que una sola casa, conocida por el nombre de Cortijo de Aguas Hediondas. Sin embargo, las bañeras halladas en la vertiente del manantial, los sepulcros y restos de cerámica descubiertos en puntos diferentes del pueblo y sobre todo, los vestigios de una muralla, hacen suponer que estos lugares estuvieron habitados durante el período de la dominación romana y, abandonados después por causas que desconocemos, se cubrieron de espesos encinares.

Carratraca se formó al amparo de sus aguas sulfurosas. Según la tradición, el descubrimiento de las propiedades terapéuticas de las aguas lo realizó un mendigo, Juan Camisón, llamado así porque su única vestimenta consistía en un largo y gran camisón para que no le molestaran las llagas que cubrían todo su cuerpo. Este hombre llegó a un cortijo situado junto al manantial para implorar la caridad de sus habitantes, y observó que un cabrero echaba el agua a los animales que tenían úlceras en su piel, y al cabo de cierto tiempo curaban, entonces decidió bañarse él mismo y tras varias inmersiones, él también sanó.

Con una base más documentada, se sabe que en 1817 ya había un médico encargado del estudio y análisis de las aguas y de los enfermos.

El municipio de Carratraca se creó en 1821 por separación del de Casarabonela. La primera sesión que figura en el Libro de Actas se celebró el día 14 de diciembre de 1836.

De los hechos ocurridos en la villa, destaca por su importancia la creación del Balneario, que a la vista del numeroso público que venía a tomar los baños y del estado de abandono en que se encontraban las primitivas albercas, por Real Orden de 9 de mayo de 1847, se acordó sacar a subasta las obras de construcción del Balneario, cuyos proyectos y presupuestos fueron aprobados por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Visitas destacadas

La tardía fundación del pueblo elimina cualquier posibilidad de encontrar en él monumentos anteriores al XIX, pero algunos de los construidos en esa centuria bien merecen una visita. La iglesia de Nuestra Señora de la Salud, que data de principios del XIX, fue construida sobre una ermita del XVIII. Consta de tres naves separadas por arcos de medio punto que descansan sobre columnas toscanas. La armadura del templo es de madera realizada en estilo neomudéjar.

Balneario de Carratraca
El famoso Balneario, en la calle Baños, es un edificio neoclásico en cuyo interior se halla, en un patio de zócalo de cerámica, el templete de columnas toscanas de mármol blanco jaspeado, que enmarca la piscina de aguas curativas. Este espacio es tal vez la postal más difundida de Carratraca. Aparejado al poder curativo de las aguas carratraqueñas se encuentra el centro de interpretación "Un manantial para un Balneario". Este centro tiene como objetivo situar al viajero en la piel de la burguesía malagueña del siglo XIX y principios del XX que visitaba Carratraca para beneficiarse de sus aguas sulfurosas y que aprovechaba esta situación para establecer relaciones sociales y comerciales en el que fue uno de los primeros ejemplos del llamado turismo de salud. El encuentro de esta sociedad de cierto poderío económico con los habitantes del municipio y las influencias que ejercieron unos sobre otros es un argumento más sobre el que gira "Un manantial para un Balneario". El interior de este especial museo, situado en una sala central de 100 metros cuadrados, está constituido por diferentes paneles explicativos, ambientado con sonidos de rumor de agua, paredes donde predomina por encima de los demás el color azul y todo acompañado de una luz suave y tenue que sitúa al visitante en el interior ficticio de una terma, de un manantial. El centro se ubica en los bajos del palacete neomudéjar de Doña Trinidad Grund, construido en 1866, otro de los emblemas de Carratraca y sede el Ayuntamiento de Carratraca. "Un manantial para un Balneario" se abre de martes a sábado de 11:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas y los domingos de 10:30 a 14:30 horas. Para más información llamar al teléfono +34 952 458 016.

El Ayuntamiento, conocido también como la ‘casa árabe’ por su estilo neomudéjar, fue originariamente el lugar de recreo de doña Trinidad Grund, quien lo mandó construir en 1885. La torre del edifico se desplomó en 1963 y, junto con el resto del edificio y la zona de jardines, fue restaurada en 1991.

Inaugurada en 1878 y con una capacidad para 3.000 espectadores, la plaza de toros de Carratraca presenta al menos dos singularidades: su trazado no es circular sino poligonal, y buena parte de su estructura está excavada en la roca, al modo de como los griegos y los romanos construían los teatros, de tal manera que la plaza tiene una excelente acústica, lo que la convierte en un escenario ideal para la representación de la Pasión de Cristo en Semana Santa.

Fuera del casco urbano se hallan las cuevas del Duende, la del Abrigo de Alcaparaín y las simas Gorda y la de los Murciélagos. Y a menos de un kilómetro del pueblo, por el camino forestal que hay detrás de la Plaza de Toros, se encuentran las ruinas de la ermita que doña Trinidad Grund mandó levantar en honor de la patrona del pueblo, la Virgen de la Salud. La ermita fue destruida por un rayo y de ella sólo quedan los restos, pero el paisaje hasta llegar al lugar compensa el pequeño esfuerzo del paseo.

Fiestas y tradiciones

Vista general de Carratraca
La Semana Santa es la celebración más destacada de Carratraca. El día grande es el Viernes Santo, cuando salen en procesión la Virgen de los Dolores y la imagen de Cristo crucificado. Pero más que las procesiones, la ‘Pasión de Carratraca’ es el punto culminante de estas fechas.

A diferencia de otras representaciones, ésta se desarrolla bajo los cánones de los Autos Sacramentales y describe la vida de Cristo a partir de su entrada en Jerusalén hasta la Crucifixión y Resurrección. En la puesta en escena, que se lleva a cabo en la Plaza de Toros el viernes y el Sábado Santo, intervienen 120 vecinos, que se convierten en improvisados actores por unos días.

Por San Juan, en la madrugada del 24 de junio, se celebra una verbena popular con diferentes juegos y bailes, todo ello bajo el ancestral ritual del fuego. El domingo anterior a las fiestas patronales de agosto tiene lugar la romería de la Virgen de la Salud. La imagen de la Virgen es llevada en carreta hasta el arroyo de las Cañas, donde se ofrece una misa, y a la caída de la tarde los romeros regresan al pueblo.

Calle tipica
A mediados de agosto se celebran las fiestas en honor de la Virgen de la Salud. El día 15 de este mes la Virgen recorre en procesión las calles del pueblo hasta el Balneario, y allí bendice las aguas.

En el mes de septiembre las luces de Carratraca se apagan para encender las velas y los candiles del Embrujo de la Luna Mora, un festival en el que diferentes culturas se dan la mano y exponen en armonía lo mejor de sí. El zoco acoge música, conciertos, talleres y exposiciones, artesanía, juegos, espectáculos de cetrería etc., que constituyen la columna vertebral de este evento del que cada edición disfrutan vecinos y visitantes. Más de 12.000 velas iluminan las calles del municipio ofreciendo el rostro más mágico y desconocido de Carratraca. Tampoco puede faltar la gastronomía donde los sabores de antaño reviven en los platos ofrecidos en los puestos del zoco. El Embrujo de la Luna Mora quiere dar a conocer de cerca la cultura andalusí que impregnó estas tierras durante más de ochocientos años.

Gastronomia

La mejor representación culinaria de esta zona se encuentra en el jarrete a la campera, los callos y el chivo a la pastoril, aunque también se consideran platos autóctonos la berza y el potaje de habichuelas y de acelgas. Más ligeras y propias de los meses de verano son las recetas de las tortillitas de pan rallado, con aceite, perejil, ajo y huevos, y la cazuela de patatas con almendras. En repostería son famosas las tortas de almendra, y no menos conocidas son las de aceite o el bizcocho.

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