miércoles, 14 de noviembre de 2012

Potes, Capital de “los picos”



Potes es uno de los pueblos más atractivos de Cantabria, en el norte de España. La villa se sitúa en el centro de la histórica comarca de Liébana, una zona rodeada de espectaculares montañas y en la que confluyen ríos y arroyos. Su casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural.

 Historia

Potes se encuentra situado en un lugar estratégico: en el punto donde confluyen los dos ríos de Liébana: el Deva y su afluente el Quiviesa. No quedan en este municipio vestigios de la Antigüedad, aunque los historiadores suponen que debió estar poblado en la prehistoria, por haber restos en otros lugares de Liébana; que los concanos pudieron ser los habitantes en época prerromana; que los romanos debieron tender por esta localidad la calzada del «Burejo», que partía desde Pisoraca y cruzaba el Puerto de Piedrasluengas.

Este lugar fue objeto de repoblación en época de Alfonso I de Asturias. La primera mención es del año 847, como Pautes. En 947 se cita a la iglesia de San Vicente, que dependía del Monasterio de Santo Toribio. Un conde gobernaba este territorio, recibiendo privilegios reales en 1299 y 1305. En el Becerro de Behetrías (1351) Potes aparece como propiedad de don Tello, hijo de Alfonso XI. Durante la Baja Edad Media, como todo el valle de Liébana, la localidad se vio implicada en la confrontación entre los linajes de Manrique-Castañeda y Mendoza. Juan II, en torno al año 1444, resolvió la cuestión a favor del Marqués de Santillana. Los Mendoza hicieron de Potes la capital de Liébana, y erigieron en la villa una gran torre, llamada del Infantado (siglo XV). De esta misma época son construcciones destacadas como la cercana Torre de Orejón de la Lama y el puente de San Cayetano. De 1468 son las primeras ordenanzas de Potes.

En la Edad Moderna, Potes siguió siendo un lugar de señorío. El Duque del Infantado nombraba a su alcalde. Muchos lugareños emigraron a América, y las riquezas del nuevo continente permitieron la construcción de notables edificios en la villa. Diputados de la provincia de Liébana formaron parte de las Juntas de Puente San Miguel que dieron lugar a la provincia de Cantabria. En 1822, Potes tuvo ayuntamiento propio, siendo cabeza de un partido judicial que abarcaba Potes, Castro y Cillorigo, Cabezón de Liébana, Camaleño, Espinama, Pesaguero, Tresviso y Vega de Liébana. Tres décadas después, pasó a formar parte del partido judicial de San Vicente de la Barquera.

Durante la guerra civil, Potes se vio afectada por un incendio provocado por el bando republicano que destruyó su casco histórico, reconstruido después con los criterios de restauración del autoritarismo. A pesar de ello, su casco antiguo es Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico, desde el año 1983.

Patrimonio

El núcleo urbano concentra numerosos edificios y monumentos que fueron construidos durante los siglos XVII y XVIII.

Torre del Infantado

La Torre del Infantado es el edificio más simbólico de Potes, y uno de los más destacados de Cantabria, cum- pliendo actualmente las funciones de Ayuntamiento. Está en el centro de la villa, formando una bonita estampa con los Picos de Europa de fondo. 

 
Se trata de una casa-torre del siglo XV, de planta cuadrada con cuatro pisos y pocos vanos. Está rematada por cuatro torres angulares terminadas en almenas.
Es el centro de atención histórica y monumental de Potes que junto al río, destaca con su imponente presencia cúbica rematada por las torrecillas angulares almenadas. Perteneció a Orejón de la Lama y después pasó a ser del marqués de Santillana y duque del Infantado. Cumplía funciones estratégico - militares y fue el principal testigo de las luchas por Liébana.

Preside el casco antiguo de la villa, declarado Conjunto Histórico - Artístico y es el mejor lugar para comenzar la visita por las calles de lo que fue la villa medieval de Potes.

Torre de Orejón de la Lama

Cerca de la Torre del Infantado está la Torre de Orejón de la Lama, aunque es de menor monumentalidad y está bastante reformada. Se haya rematada con pináculos y ventanales góticos y suele acoger exposiciones y otras manifestaciones culturales. 

Esta torre es una construcción del siglo XV de planta cuadrada y se encuentra adosada a otras edificaciones. Tiene tres alturas y presenta los escudos de Bedoya y Celis.

Barrio Viejo
               
Encaminamos nuestros pasos hacia el Barrio Viejo, en el corazón del casco antiguo de la villa de Potes. Este barrio está unido por dos puentes ( el de San Cayetano y el llamado de la Cárcel ), uno de ellos de vieja arquitectura, posiblemente medieval. 

Algunas de estas calles conservan aún un típico ambiente de otras épocas, con casas populares, como las del barrio de la Solana. Sin embargo, la guerra del 36 destrozó gran parte de la villa que fue prácticamente rehecha con desigual acierto.
No obstante, el casco antiguo de Potes sigue conservando su aspecto medieval y es uno de los conjuntos históricos monumentales más es- pectaculares de Cantabria.

También son destacables las casonas barrocas del Barrio El Sol y, cerca del puente de San Cayetano, la casa de los Bustamante Prellezo con bellos retablos barrocos en su capilla particular. Desde esta casa podemos internarnos en un bello recorrido por la parte antigua de la villa que nos guiará por el Barrio de La Solana, donde encontraremos las torres de Calseca, Linares y Osorio, construcciones del siglo XVIII. Se trata de edificaciones de varias alturas, con escudos en el frontal y arco de acceso anexo en algunas ocasiones.

Casa natal de Jesús de Monasterio
                              
Situada en la calle que lleva su nombre, una pla- ca recuerda que este es el lugar donde nació el ilustre violinista.
Jesús de Monasterio está enterrado en Casar de Periedo, cerca de Cabe- zón de la Sal, lugar de inspiración del artista.
En la plaza de la villa hay un monumento, en piedra y bronce que le recuerda. Fue realizado con aire romántico - realista por el escultor P. Estany, en 1903.

Iglesias de San Vicente

Potes conserva dos iglesias advocadas a San Vicente. La más antigua se comenzó a construir en el siglo XIV en estilo gótico tardío con añadidos posteriores durante los siglos XV y XVII, momento en el que es reformada con otra nave de complicada crucería. Se encuentra en deficiente estado de conservación. El edificio es de mampostería y sillares en las esquinas. A los pies de la iglesia está la torre, construida en el siglo XVI. La iglesia nueva fue construida en el siglo XIX ante el declive de la antigua. Merece visitarse para contemplar sus interesantes retablos barrocos, procedentes en su mayor parte del viejo convento de San Raimundo.

Antiguo convento de San Raimundo
                              
Se trata de un convento domi- nico del siglo XVII, que mues- tra interesante portada de acceso y claustro. Alberga una exposición sobre Liébana y los Picos de Europa que trata de acercarnos a la singular co- marca lebaniega y a su peculiar etnografía. Muy importante, re- cordar la exquisita y rica gas- tronomía lebaniega, de cuyos productos podemos hacer aco- pio en el mercado de los lunes.

Ermita de Valmayor

Merece la pena dar un corto y bonito paseo hasta la ermita de Valmayor, situada en un precioso paraje sembrado de alcornocales. Para llegar, caminamos por la carretera nacional 621 que va hacia Vega de Liébana y el Puerto de San Glorio. Antes de dejar Potes, una pista asciende a la izquierda, justo frente a un camino que baja a las casas del Barrio El Sol.
Remontaremos este camino pasando entre algunas casas hasta llegar a una pequeña explanada en la que termina la pista y continua un camino que discurre dejando a la izquierda un pequeño valle conocido como "Riega de la Tejera" y que conduce hasta la ermita.

Fiesta del orujo
La ascensión a la ermita de Valmayor es muy popular entre los vecinos de Potes, que celebran una procesión, el 15 de agosto, desde la iglesia de la villa hasta la ermita, portando en andas a la Virgen y celebrando posteriormente una misa.

Gastronomia

Sin duda, lo más destacado de la gastronomía de Potes son los famosos licores de elaboración artesanal: el orujo y el tostadillo. El orujo, complemento ideal para otras bebidas como puede ser el té del puerto, se fabrica en alquitaras con la cosecha de las numerosas viñas de la zona. El tostadillo, en cambio, se trata de un vino dulce, oloroso y suave al paladar, con larga crianza en soleras de roble americano.

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