miércoles, 24 de octubre de 2012

Tabarca, isla de corsarios.



La visita a la Isla de Tabarca es una excursión casi obligatoria para todas las personas que visitan la Costa Blanca. Es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana y se encuentra frente a la ciudad de Alicante, a once millas náuticas y cerca del cabo de Santa Pola. En realidad más que de una isla, se trata de un pequeño archipiélago, compuesto, aparte de Tabarca, por los islotes La Cantera, La Galera y la Nao. Posee una longitud aproximada de 1.800 metros y una anchura máxima de unos 400 metros.
Es además un auténtico paraíso marino (reconociéndose en 1986 como la primera reserva marina del país) de aguas cristalinas y espectacular fauna y flora que hará las delicias de los amantes del buceo. La línea de la costa es recortada, formada por pequeños acantilados de escasos metros de altura, con playas de cantos rodados y una única playa de arena con aguas transparentes.


 Historia

En la isla se han recuperado materiales de época romana, que evidencian que ya entonces debió estar poblada, aunque no se han localizado restos de construcciones que den fe de un poblamiento estable. No obstante, existen restos de una necrópolis y de pecios con ánforas, así como edificaciones quizá industriales. Probablemente se identifica con la Planesia de los antiguos griegos, que Estrabón describió como una isla peligrosa por la abundancia de escollos, hecho que podría confirmarse por los diversos naufragios de naves romanas que se han hallado en las cercanías de la isla. Otro argumento a favor de esta hipótesis es que el geógrafo ceutí al-Idrisi menciona la isla como بلناسية (Blanāsīa), clara derivación del nombre griego.

Las primeras noticias sobre la necesidad de establecer alguna fortificación datan del siglo XIII. En 1337 se autorizó la construcción de una torre, pero se desconoce si llegó a realizarse. Comoquiera que fuera, en 1427 se propuso organizar un buen sistema defensivo para impedir que fuera ocupada por los corsarios berberiscos venidos de Argel, que la usaban como base de sus acciones contra el Campo de Alicante y el Bajo Vinalopó. Durante esta época se la conocía popularmente como Isla de San Pablo (Illa de Sant Pau), ya que según la tradición éste fue el lugar donde desembarcó el apóstol. Fue conocida también como Isla Plana (Illa Plana), aunque los cronistas persisten en las denominaciones Alones Insula e Islote de Santa Pola. En época de Felipe III se consideró la idea de construir una fortificación de grandes dimensiones, pero esta se desechó por los gastos que entrañaría su mantenimiento. Pese a todo, en 1760 comenzaron a construirse las primeras edificaciones de la isla, de la mano del conde de Aranda, que había promovido también la colonización de Sierra Morena.

La historia de la actual Tabarca comienza en 1768, cuando Carlos III, instado por el mercedario fray Juan de la Virgen, consiguió la redención de un grupo de sesenta y nueve familias de origen ligur que, bajo el gobierno de la República de Génova se habían instalado en la isla tunecina de Tabarka. Esta isla, que distaba unos trescientos metros de las costas norteafricanas, había sido sometida por el bey de Túnez en 1741 y había reducido a sus habitantes a esclavitud. En ese estado permanecieron hasta el 14 de octubre de 1768, en que comenzó el rescate, que se alargó hasta el 8 de diciembre del mismo año. Probablemente los tabarquinos llegaron por vía marítima a Cartagena y, de allí, en carretas hasta Alicante, donde quedaron provisionalmente instalados en el Colegio de la Compañía de Jesús, vacío tras la expulsión de los jesuitas en 1767. La fecha tradicional de su llegada a la ciudad es el 19 de marzo de 1769. Finalmente el conde de Aranda consiguió su traslado a la isla de Santa Pola, a fin de permitirles recuperar el hábitat cotidiano, así como que pudieran seguir ejerciendo la pesca como actividad predominante. Además, el conde había estimado que una población civil estable en la isla sería una gran ventaja a la hora de mantener la plaza.10 Por tanto, no sólo se construyó un fuerte, sino que también se edificó un poblado con categoría de ciudad, que tomó el nombre de Nueva Tabarca. En total, fueron 296 los tabarquinos instalados en la isla, de los cuales 31 habían nacido en Italia, 137 en Tabarka, 70 durante el cautiverio en Túnez y 58 durante el cautiverio en Argel. Todo este episodio aparece recogido en el mismo libro de bautizos de la parroquia de San Pedro y San Pablo de la siguiente manera:

    "Ciertamente consta que entre las muchas islas que pueblan el Mediterráneo, hay una muy pequeña llamada Tabarca, distante de tierra firme de África poco más de un tiro de piedra. Era ésta protegida y gobernada por la insigne República de Génova y habitada de inmemorial tiempo de cristianos. Fue tomada esta isla por el rey de Túnez en año mil setecientos cuarenta y uno, quedando todos cautivos bajo este rey bárbaro. Quince años y meses estuvieron estos miserables tabarquinos llorando en Túnez su cautiverio. Hasta que moviéndose guerra entre Túnez y Argel, sin dejar de ser cautivos, pasaron a serlo del argelino, de Túnez pasaron a Argel, en cuyo tránsito parieron muchas mujeres en el camino, con la mayor penalidad y trabajo. Estuvieron estos desgraciados tabarquinos bajo el yugo del argelino doce años y meses. Pero, sin embargo de haber pasado la mayor parte del pueblo a Argel, quedaron algunas familias tabarquinas en la ciudad de Túnez, por cuyas cenizas eran varias las romerías que hizo el reverendo padre fray Juan Bautista Riverola, agustino, cura del pueblo, desde Argel a Túnez y de Túnez a Argel, para visitar, asistir y consolar a su amado pueblo; y cuando más se imposibilitaba su rescate y menos pensaba en su redención, nuestro católico monarca, de eterna memoria, don Carlos III, el año de mil setecientos sesenta y nueve, los redimió con suma liberalidad y magnificencia, día de la Concepción Purísima de María Santísima, se efectuó el precio de su redención, fueron conducidos a la ciudad de Alicante, trescientos noventa y cuatro con el expresado cura. Luego que estuvieron en Alicante, se pensó en buscar un lugar proporcionado, para hacer decentes habitaciones para estas redimidas familias, y el primer ministro gobernador y presidente del Consejo, el Excmo. Conde de Aranda, influyó para con el monarca, para que la isla Plana de San Pablo fuera lugar elegido para su morada y descanso."
    Libro primero de Bautismos de la parroquia de Nueva Tabarca.

A cada familia le fue asignada en la isla una casa numerada, con acto formal y recibo regular. Además, se concedió a los colonos una serie de privilegios y exenciones, eximiéndoles del servicio de las armas y del pago de los impuestos directos e indirectos a que estaban sujetos los pueblos de la monarquía. La seguridad fue confiada a una galeota y para el desarrollo de la pesca se concedieron seis embarcaciones aparejadas. El origen genovés de sus habitantes actuales es fácil de comprobarse a través de un seguimiento histórico de los apellidos más comunes, algunos fonéticamente hispanizados: Buzo, Capriata, Chacopino (Jacopino), Colomba, Russo, etc.




Las primeras casas se terminaron en 1770, año en que se trasladó a los tabarquinos a la isla. Las obras corrieron a cargo del ingeniero militar Fernando Méndez de Ras, que construyó murallas, baterías, baluartes, tenazas, puertas, almacenes y glacis. Las obras concluyeron con la construcción de casas para los colonos, bóvedas subterráneas donde almacenar los pertrechos militares, caballerizas, la iglesia, la casa del gobernador y las casas de Ayuntamiento, por si alguna vez llegara a tenerlo (cosa que nunca sucedió). Además, se realizó toda una serie de instalaciones imprescindibles para la vida isleña, como lavadero, cisterna para el agua de lluvia, hornos de pan, cal y yeso, etc.


Nueve años después del comienzo de la colonización, entre el 24 y el 25 de marzo de 1779, viajó a la isla una comisión encargada de recopilar un elenco de los residentes, correspondiente con la real situación residencial y laboral de cada uno, cuyo informe sugirió una clara situación de declive: la tierra apenas se trabajaba debido a la poca calidad del terreno, las embarcaciones estaban en desuso y faltas de mantenimiento, la mayoría de los colonos vivía rozando la miseria, la fortaleza ya estaba comenzando a desmoronarse, faltaba agua, etc. Por tanto, fue necesario un plan específico para activar a la población residente, que se tradujo en la llegada de José Rouge como Comandante Interino de la Plaza.

Sin embargo, la nueva situación geopolítica de finales del siglo XVIII y principios del XIX obligó a un cambio en los objetivos de España en el mar Mediterráneo, lo que redujo drásticamente la importancia militar de la isla y, por ende, el número de la guarnición. Además, en 1835, con la implantación del sistema constitucional se retiraron todos los privilegios y exenciones de que disfrutaban los tabarquinos. En el Diccionario de Madoz (1845-1850) se describe Tabarca ya en una fase de cierto declive:

    Para gobierno de la población y de la isla hay un alcalde pedáneo dependiente del ayuntamiento de Alicante, nombrado por el Jefe Político, un gobernador ó comandante militar, y un alcalde de mar, que nombra el comandante de la marina de la provincia. Está edificada con regulares murallas y un espacioso castillo llamado de San Pablo  Comprende unas 100 casas habitables, sobresaliendo entre ellas la del gobernador y la del cura; se hallan todas en mal estado, y se distribuyen en 2 calles principales, 6 callejones y una plaza cuadrada con un aljibe á cada lado. Sirve de cárcel una torre situada á 300 varas de distancia de la ciudad, en la que hay además una iglesia parroquial (San Pablo) El comercio es nulo; solo tiene 7 pequeñas tiendas de comestibles que proveen el pueblo de lo necesario á la vida, y un horno que abastece el ramo del pan. Población: 100 vecinos, 500 almas
    Diccionario de Madoz

Finalmente, la guarnición, junto con el gobernador, abandonó la isla en 1850, momento en que empieza realmente el declive de la isla, que no se recuperaría hasta bien entrada la década de 1960. En 1854 se inauguró el faro, que llegó a ser escuela de fareros.

Debido por una parte al descenso continuado de la población, y por otro a los planes especiales de protección redactados desde mediados del siglo XX, las escasas construcciones nuevas se han situado en el interior del recinto amurallado y en la zona del istmo, conservando así la isla en conjunto un aspecto similar al que tenía en el siglo XVIII. Desde la década de 1980 se han llevado a cabo obras de restauración en la mayoría de los edificios de la isla, como las murallas, el faro, la iglesia y, con mayor envergadura debido al avanzado estado de ruina que presentaba, la Casa del Gobernador. El 14 de abril de 1983 se declaró la isla reserva marina, «a fin de preservar la fauna y flora marina de la zona y servir de base de repoblación en beneficio de la riqueza ecológica de las aguas colindantes». Aunque las casas originales se han ido sustituyendo a lo largo de los años, el único conjunto de vivienda específicamente nuevo lo constituyen un pequeño conjunto de adosados en la parte suroeste del recinto amurallado, diseñados por el arquitecto Juan Luis Gallego.

Patrimonio

Patrimonio arquitectónico

La totalidad de la isla fue declarada Conjunto Histórico-Artístico el 27 de agosto de 1964, con adscripción de materiales desde la época altoimperial hasta el siglo XIX.

  •         Muralla: Su perímetro se adapta al de la isla y se construyó en su mayor parte según los planes originales. Está construida en piedra, con las caras exteriores en sillería. Existen tramos de muralla muy deteriorados e incluso desmoronados sobre el mar, y las almenas casi han desaparecido. No obstante, desde 1980 se han llevado a cabo varias obras de reconstrucción y rehabilitación. La muralla posee tres puertas, todas de estilo barroco:
  •         Puerta de Levante o de San Rafael (Porta de Llevant o de Sant Rafel): Está situada al este y se trata de la vía de comunicación entre la ciudad y el campo, donde se halla el puerto. Ante ella debería haberse construido un antemural que permitiera la vigilancia del campo y del mar a ambos lados.
  •         Puerta de la Trancada o de San Gabriel (Porta de la Trancada o de Sant Gabriel): Es la puerta oeste y da paso a la antigua cantera de donde se extrajo la piedra para realizar las construcciones de la ciudad. En dicho islote se preveía la construcción de un astillero y una torre, que no llegaron a realizarse. En los alrededores de la puerta se han hallado enterramientos y vertederos de época romana.
  •         Puerta de Tierra, de Alicante o de San Miguel (Porta de Terra, d'Alacant o de Sant Miquel): Es la menor y se abre a una pequeña cala en la que se encontraba el puerto, del que sólo queda constancia por el reducido espigón formado por la roca natural.

  •     Iglesia de San Pedro y San Pablo (Iglesia de Sant Pere i Sant Pau): En 1769 ya existía una pequeña capilla, que se amplió a iglesia y fue bendecida en 1770. El edificio actual es exento, de nave única y capillas laterales. Bajo su pavimento hay tres bóvedas con sepulturas. Cuenta con dos puertas, una en la fachada de poniente y otra en la fachada sur, donde comienza el eje NS que se dirigía, en principio, al castillo que nunca llegó a construirse. Tanto el pórtico como los huecos de las ventanas son de inspiración barroca, dominando en ellas las curvas y las superficies alabeadas. Contiguo a la iglesia se construyó un edificio destinado a casa del cura y a escuelas.

  •     Casa del Gobernador (Casa del Gobernador): Al no llegarse nunca a edificar el castillo, la casa del Gobernador se construyó en un lateral de la plaza, sobre la casa que se había construido para caballerizas, a fin de instalar un «alojamiento decente e interino que tiene para el Gobernador y Ayuntamiento». En conjunto se trata de una edificación de dos plantas y cubierta a cuatro aguas. Parte de la planta baja refleja el uso de almacenaje que inicialmente estaba previsto, destacando sobre todo los grandes espacios libres, sostenidos por la doble arcada intermedia. En la actualidad está totalmente restaurada y alberga un hotel.

  •     Torre de San José (Torre de Sant Josep): Sus antecedentes están en las construcciones realizadas en los siglos XIV y XV y está situada en el tercio oeste del campo. El edificio actual, obra de Baltasar Ricoud, tiene forma de tronco piramidal con planta cuadrada y alrededor de ella se proyectó un foso que nunca se construyó. La puerta de acceso se encuentra a elevada altura sobre el terreno, desde donde se puede acceder a través de una reducida escalera. En su interior existe un patio cuadrado. Los paños de las fachadas son lisos y las esquinas estaban provistas de garitones que han desaparecido al abandonarse el edificio. Durante el siglo XIX fue utilizado como prisión del estado.

  •     Faro (Far): Se inauguró en 1854, según planos de Agustín Elcoro Berocíbar, y se trata de un edificio de grandes dimensiones que sirvió de escuela de fareros. Está formado por un cuerpo inferior de volumen cúbico de dos plantas destinadas a vivienda. Sobre él se alza la torre prismática que sostenía el mecanismo de iluminación, hoy desmantelado. Estilísticamente pertenece al neoclasicismo, aunque su cronología es algo tardía. En 1971 se construyó a su lado un nuevo faro de hormigón armado, el cual fue sin embargo demolido en 1998 para recuperar el faro original.

Patrimonio natural

  •     Reserva marina de la Isla de Tabarca: Situada en las aguas circundantes a la isla, fue declarada en 1986, lo que la convierte en la primera reserva marina de España. Es un auténtico refugio tanto para la flora como para la fauna marina.

  •     Cueva del Llop Marí: Se sitúa en la vertiente meridional de la isla, bajo las murallas. Presenta dos bocas contiguas con acceso por mar y es visitable por embarcaciones de pequeño calado, con un recorrido de 100 metros. Según la leyenda popular es el refugio de un horrible monstruo marino, de cuerpo liso y viscoso con boca armada de dientes de diferentes tamaños y formas, al cual persiguen los tabarquinos por las noches.

Cómo organizar la visita
La visita típica suele ser de un día. Existen múltiples salidas, con mayor o menor regularidad en función de la temporada, desde el puerto de Alicante en un cómodo paseo marítimo de aproximadamente una hora de duración. También se puede acceder desde Santa Pola, Guardamar, Torrevieja o Benidorm.


Una vez en la isla, los visitantes podrán disfrutar de calas y playas de aguas transparentes y de un pintoresco puerto marinero, con una excelente oferta de restauración, con la posibilidad de degustar el tradicional caldero, el plato típico de la isla.

Reserva Marina

La reserva tiene forma rectangular y su distancia a la costa es de unas 3 millas.

Comprende aguas interiores (40%), competencia de la Generalitat Valenciana, y aguas exteriores (60%), cuya gestión compete a la Administración General del Estado, poseyendo en su conjunto una superficie total de 1.400 ha

Sus fondos oscilan entre los 0 y 40 m de profundidad y albergan praderas de Posidonia oceánica en óptimo estado de conservación lo que favorece la regeneración de los recursos pesqueros de la zona. La reserva integral comprende la zona más oriental y de mayor profundidad.
La creación de la reserva marina se basó en el estudio elaborado por la Universidad de Alicante en el que se puso de manifiesto el buen estado del medio marino así como de las comunidades biológicas que lo habitan y, en particular, los recursos de interés pesquero.

La pradera de Posidonia oceánica, en regresión en otras zonas del Mediterráneo, presenta en los alrededores de la isla de Tabarca un óptimo estado de salud: es extensa y densa, ofreciendo alimento y refugio a múltiples especies de invertebrados como la nacra (Pinna nobilis), actualmente rara, y vertebrados, directa o indirectamente implicados en las pesquerías locales.

El oxígeno producido por esta planta depura y enriquece las aguas mientras la cobertura vegetal de la pradera sirve de refugio para gran cantidad de larvas y alevines de peces. Las raíces de la planta contribuyen a la formación y conservación de las playas, reteniendo el sedimento fino y atenuando el efecto erosivo de las olas y corrientes. Y los arribazones de las hojas muertas forman lechos característicos en la costa, que indican el buen estado de conservación de los fondos circundantes.

Los recursos de interés pesquero son abundantes, encontrándose entre las especies de fondo los serranos, meros, congrios, morenas y salmonetes, entre otras, así como especies nadadoras bien representadas por salpas, corvas, chirretes, doradas y seriolas.

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1 comentario:

  1. Más información en http://lafogueradetabarca.blogspot.com.es

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