jueves, 25 de octubre de 2012

Parque nacional de Monfragüe



El Parque Nacional de Monfragüe, constituye uno de los puntos de mayor interés ornitológico de España. En este entorno maravillos se puede encontrar al águila imperial, el buitre negro, la cigüeña negra, grandes colonias de buitres leonados...


Situado en la provincia de Cáceres, tiene una superficie de 17.852 hectáreas, afectando a siete términos municipales: Casas de Miravete, Jaraicejo, Malpartida de Plasencia, Serradilla, Serrejón, Toril y Torrejón el Rubio; Incluyendo dentro de sus límites a la Sierra de Mingazo, además del tramo del río Tajo desde el denominado Salto del Corzo (al Este) hasta sobrepasar el Salto del Gitano (al Oeste). De ésta manera va a presentar una situación clara en la confluencia de los ríos Tajo y Tietar, siendo las poblaciones más cercanas Plasencia (a 25 Kms. ), Torrejón el Rubio (a 16 Kms.), Trujillo (a 42 Kms.), etc. La distancia del Parque a la capital cacereña es de 80 Kms.

  Mediante el Real Decreto 1.927/1.979 de 4 de Abril (B.O.E num.188 de 7 de Agosto de 1.979) se crea el PARQUE NATURAL DE MONFRAGÜE. Su declaración se justifica "en la representatividad del bosque mediterráneo y los valores faunísticos del enclave y el deseo de preservar estos parajes y la necesidad de acondicionarlos adecuadamente para que puedan ser admirados y disfrutados por generaciones presentes y futuras".
Su carácter de Parque Nacional data del 3 de marzo de 2007, tras la aprobación, el día 21 de febrero, de la «Ley 1/2007» que le otorga tal estatus por parte del Senado español, último trámite parlamentario y que su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) fue el día 3 de marzo de 2007.

Historia

Monfragüe cuenta con numerosos vestigios que ponen de manifiesto la presencia humana desde hace miles de años. El paisaje que define esta comarca ofrece todo lo necesario para que los seres humanos decidiesen asentarse o, por lo menos, tenerlo como lugar de paso. Agua, bosques con frutos, caza y covachas son los recursos que la tierra ofrece generosamente a quienes la habitan.

Lo más destacable de la etapa prehistórica es el gran número de pinturas rupestres que albergan las sierras de Monfragüe. Destacamos la Cueva del Castillo, abrigo situado en la cara sur de la Sierra de la Corchuelas, es visitable y en ella podemos disfrutar de la pintura esquemática, abarcando las edades del Cobre, Bronce y Hierro.

Los alrededores del Parque están salpicados de yacimientos o restos de la época prerromana. Aparecen restos de un castro vetón en Miravete, y en Malpartida de Plasencia en una finca conocida como El Calamoco. Igualmente las Estelas de Guerrero encontradas en Torrejón el Rubio y el Tesoro de Serradilla nos dan constancia de las sociedades altamente jerarquizadas, conocedoras de la agricultura y la ganadería, que habitan esta zona.

Nos internamos ahora en la Hispania romana. Nos han llegado restos de calzadas, puentes, fuentes y lápidas, algo lógico si tenemos en cuenta la cercanía de la ruta de la Plata. Un tramo de la ruta roja, el que baja al puente del Cardenal desde Villarreal, se puede considerar como un vestigio de calzada romana, aunque lo que ha llegado a nosotros es una acumulación de restauraciones y arreglos de los ganaderos trashumantes, ya que coincide, como en casi toda la geografía peninsular, la cañada con el trazado de la calzada. También hay restos de atalayas defensivas en nuestras sierras, el Cerro Gimio es un ejemplo. Es importante decir que es a los romanos a quienes debemos el nombre de nuestro Parque: Monsfragorum, monte fragoso.  Sin duda, se quedaron maravillados con la riqueza y exuberancia del paisaje.

Durante la Edad Media estas tierras, al igual que el resto de la Península, están marcadas por la impronta musulmana. En el siglo IX, y según las crónicas de la época, se construye el castillo, con cinco torres y dos perímetros de murallas. Lo que nos ha llegado hasta hoy son restos de las múltiples restauraciones que se hicieron por las órdenes militares que tomaron esta plaza para el rey Alfonso VIII. La torre redonda es del siglo XII y la pentagonal, mucho más moderna en el tiempo, del siglo XV.

Igualmente, en el siglo XV se construyó el Puente del Cardenal. Mandado hacer por Juan de Carvajal en 1450, facilitó las comunicaciones entre Plasencia y Trujillo. Se hizo íntegramente en sillares de granito.

En la guerra de Sucesión a principios del siglo XVIII, la zona se vio seriamente afectada. Desapareció la aldea de Monfragüe, refugiándose sus habitantes en la cercana aldea de Corchuelas. También fueron seriamente dañadas las aldeas de la Piñuela, en el otro extremo de la sierra.

El mencionado Puente del Cardenal era, prácticamente, el único que cruzaba el Tajo en Extremadura. Por lo cual era paso obligado de todo viajero entre Plasencia y Trujillo. Esto dio pie al pillaje, convirtiendo la zona en un paraíso de bandoleros y atracadores que se veían arropados por unas sierras escarpadas e impenetrables.

Con el fin de remediar esta situación, Carlos III decidió fundar una villa en mitad de camino entre el puerto de la Serrana y el Puente del Cardenal. Así surgió Villarreal de San Carlos. Contaba con iglesia, fuente y cuartel, pero a pesar de los privilegios que se otorgaron a sus pobladores, nunca pasó de ser una pequeña aldea vinculada a Serradilla. Lo peligroso de la zona y la pobreza de las tierras contribuyeron a ello.

La Guerra de Independencia dejó marcadas estas tierras. Desapareció la aldea de Corchuelas y sus habitantes se repartieron por los pueblos de Torrejón el Rubio, Serradilla y Malpartida de Plasencia. El Castillo de Monfragüe quedó prácticamente destruido al igual que el Puente del Cardenal y, en Miravete, el Castillejo del Pico fue derribado.

Después, nuestra comarca queda relativamente en paz hasta la Guerra Civil. Ésta, que asoló al país en los años treinta, transcurrió casi tangencialmente por estos parajes. La rápida toma de Extremadura hizo que lo peor del conflicto fuesen las consecuencias, hambre y pobreza, más que la contienda en sí. No podemos dejar de mencionar la importancia de nuestros impenetrables montes para acoger a los maquis de la comarca: destacando los grupos comandados por los célebres guerrilleros como el “Francés”, “Quincoces” y “Chaquetalarga”

La construcción de las presas de Torrejón y Alcántara en 1966 y 1969, respectivamente, alteró irreversiblemente el paisaje y la belleza salvaje de las orillas del Tajo, quedando sumergidas todas las zonas de ribera, junto con la riqueza ecológica y etnológica que allí se concentraba.

Además, en 1970 dan comienzo las brutales repoblaciones con eucalipto y pino. La prometida y nunca construida industria papelera en Navalmoral de la Mata, hizo que muchas hectáreas del Parque quedaran asoladas e irremediablemente alteradas por los aterrazamientos con maquinaria pesada. La sierra de Miravete y parajes de los barrancos de los arroyos Malvecino y Barbaón recibieron un duro golpe. Se hicieron desaparecer importantes espesuras del siempre, desgraciadamente, maltratado bosque mediterráneo.

En 1968 llegó por vez primera a estas tierras Jesús Garzón. Este hombre, enamorado de la belleza de Monfragüe y sensibilizado con la conservación de la naturaleza, sostuvo una muy dura batalla con la administración, los propietarios de las fincas colindantes, políticos, alcaldes de la zona…Pero su empeño y el apoyo recibido por científicos y amantes de la naturaleza desencadenaron en el nombramiento del Parque. El 4 de abril de 1979 Monfragüe fue declarado Parque Natural.

Los años siguientes son en los que se afianzaron las mentalidades conservacionistas, las infraestructuras en Villarreal y las intenciones de dar a conocer las riquezas del Parque. Veinticinco años de experiencias, buenas y no tan buenas, han sido la base sólida para la consecución del nombramiento, por Ley del 2 de marzo de 2007, de Monfragüe como Parque Nacional.

Fauna y Flora

  Monfragüe se configura cómo uno de los espacios más característicos y mejor conservados del ecosistema de bosque esclerófilo perennifolio mediterráneo. Aquí coexisten y se interrelacionan especies florísticas y faunísticas de especial interés, debido a lo exiguo de sus poblaciones, constituyéndose en algunos casos cómo uno de los últimos reductos para su supervivencia.astados

   La flora y vegetación de Monfragüe están condicionadas por los dos factores físicos más importantes para las plantas: el clima y el suelo. El clima es de tipo mediterráneo, tanto por su altitud y precipitaciones cómo por su termocidad (altitud moderada y temperaturas templadas, además de precipitaciones en otoño y finales de invierno-primavera, con fuertes sequías en los meses estivales). Los suelos están constituidos por tierras pardas silíceas, caracterizadas por su pobreza y fragilidad ante la erosión.

   Las especies vegetales autóctonas de porte arbóreo están formadas por árboles esclerófilos (Quercus rotundifolia), alcornoques (Quercus suber) y quejigos (Quercus faginea), entre los más importantes. El material o monte bajo está compuesto por arbustos de hoja perenne, también de ámbito mediterráneo. Hay que decir que la topografía del territorio establece diferencias microclimáticas: de manera que en la solana predominan plantas termófilas cómo la charneca (Pistacea lentiscus), el mirto (Mirtus communis) y el acebuche (Olea europaea sylvestris), mientras que en la umbría se establece mejor el madroño (Arbutus unedo), el durillo (Viburnum tinus) y la cornicabra (Pistacea terebinthus).

   En los roqueados de cumbres, cómo consecuencia de la falta de suelo, aparecen encinas (Quercus rotundifolia) muy alteradas en su composición y estructura, acompañadas del enebro (Juniperus communis). A éste último podemos observarlo a menor altitud en las laderas de solana cuando existen afloramientos cuarcíticos.jarales-ahulagares

  Los matorrales de sustitución en los lugares de mayor degradación son predominantemente jarales (Cictus ladanifer). Este matorral también acusa el efecto de solana-umbría: así, en las solanas aparece sobre todo la asociación de jarales-ahulagares (Cictus ladanifer-Genista hirsuta), mientras que en las umbrías domina la asociación de jarales-brezales (Cictus ladanifer-Erica australis). En ríos y arroyos la vegetación es edafólia (dependiente de la humedad del suelo). En las zonas más umbrosas encontramos alisedas (Alnus gkutinosa), mientras que en la más soleadas encontramos fresnedas (Fraxinus angustifolia) y saucedas (Salis alba).

   Para hacernos una idea del valor faunístico de Monfragüe, basta con decir que en una extensión de 17.582 hectáreas se han catalogado 286 especies de vertebrados: 52 de mamíferos, 173 de aves, 20 de reptiles, 15 de anfibios y 26 de peces. Algunas de ellas constituyen las colonias más numerosas que se conocen en el mundo, cómo es el caso del buitre negro (Aegypius monachus), que cuenta con 214 parejas dentro del Parque. También el buitre leonado (Gyps fulvus) es abundante en este territorio, con 260 parejas. Estas aves están consideradas en peligro de extinción, según se desprende del Anexo I del Real Decreto 439/1.990 de 30 de Marzo por el que se crea el Catálogo de Especies Amenazadas. También otras especies están incluidas en éste catálogo: el águila imperial (Aquila heliaca), con 5 parejas en el Parque y 4 en su entorno; la cigüeña negra(Ciconia nigra), con 8 parejas en el Parque y 11 en su área de influencia; el lince (Linx pardina), con una población estimativa en 6-8 ejemplares; y el meloncillo ( Herpestes ichneumon). (Los datos expresados pertenecen al censo realizado en 1.992).jarales-brezales

  Cabe significar que cerca del 80% de las especies protegidas en España habitan, en mayor o menor cantidad en el Parque Natural de Monfragüe. Esta gran diversidad de animales está propiciada por la adecuada integración natural de roquedos, bosques, matorrales, ríos, pastizales, cultivos y dehesas, que aseguran a la fauna refugios de calidad y abundancia de alimento.

   En los roquedos habita el buitre leonado (Gyps fulvus), alimoche (Neophron percnocterus), águila real (Aquila chrysaetus), águila perdicera (Hieraetus fasciatus), halcón peregrino (Falco peregrinus), buho real (Bubo bubo), cigüeña negra (Ciconia nigra), cuervo (Corvus corax), chova (Pyrrhocorax pyrrhocorax), avión roquero (Hirundo rupestris), golondrina dáurica (Hirundo daurica), collalba negra (Oenanthe leucura) y el roquero solitario (Monticola solitarius), entre otros. En los árboles nidifica el buitre negro (Aegypius monachus), águila imperial (Aquila heliaca), águila calzada (Hieraetus pennatus), águila culebrera (Circaetus gallicus), milano real (Milvus milvus), milano negro (Milvus migrans), azor (Accipiter gentilis), gavilán (Accipiter nisus), y otras aves de menor tamaño cómo el arrendejo (Garrulus glandarius), rabilargo (Cyanopica cyanus), mirlo (Turdus merula), ruiseñor (Luscinia megarhynchos), etc.


  Entre el matorral encuentran protección ciervos (Cervus elaphus), jabalíes (Sus scrofa), tejones (Meles meles9, jinetas (Genetta), zorros (Vulpes vulpes), gatos monteses (Felis silvestris), conejos (Orytolagus cuniculus) y, en especial el lince ibérico (Lynx pardina), auténtica joya de esta área.

  En los ríos del interior del Parque se pueden encontrar 26 especies de peces y 15 de anfibios, así como 2 de galápagos: el europeo (Emis orbicularis) y el leproso (Mauremis caspica). La nutria (Lutra lutra) abunda en las aguas del Parque y también diversas especies de aves como el chorlitejo (Charadrius dubius), martín pescador (Alcedo athis), zampullín (Tachybatus ruficollis), ánade real (Anas Platyrhinchos), garza real (Ardea cinerea), etc. También hay que destacar el aumento de anátidas durante el invierno, pasando los meses fríos en el Parque: porrones (Aythya ferina), cercetas (Anas crecca), etc.

Visitar Monfragüe

El Parque Nacional de Monfragüe puede ser visitado en cualquier época del año, ya que todas ellas deparan al visitante sorpresas agradables. La primavera y el otoño ofrecen, probablemente, las mejores estampas del Parque, con la vida en ebullición, desplegando todo su color, y con espectáculos sorprendentes, como la vistosa berrea del ciervo.


 El verano y el invierno, pese a algunas rigurosidades climáticas, también tienen sus atractivos, como el desplazamiento de los pastores trashumantes durante el mes de junio, o los grandes bandos de grullas migratorias que acuden a la dehesa para alimentarse durante su invernada en estas tierras.

Cómo organizar la visita al Parque Nacional de Monfragüe

Un punto excelente para comenzar cualquier visita por el Parque es el Centro de Visitantes ubicado en Villareal de San Carlos. Allí orientan al público sobre las distintas posibilidades de hacer rutas dentro y fuera del espacio protegido.

El Centro acoge una interesante exposición sobre el Parque en su interior, que ofrece la oportunidad de contemplar, sentir y descubrir Monfragüe de un modo original y sugerente.

Rutas a pie por Monfragüe

El Parque cuenta con varias rutas señalizadas y autoguiadas que pueden recorrerse a pie. La mayoría de ellas tienen su origen o final en Villarreal de San Carlos, un punto óptimo para iniciar cualquier recorrido.

Los tres itinerarios principales parten de Villarreal en recorridos lineales de ida y vuelta.


  •     El itinerario “rojo”, de 13 kilómetros de longitud, recorre algunos de los ambientes más representativos del Parque, pasando por lugares tan conocidos como el Salto del Gitano o el Castillo de Monfragüe.

  •     El itinerario “verde”, de 8,5 km de recorrido, llega hasta el mirador de la Tajadilla, atravesando interesantes tramos de vegetación de ribera.

  •     El itinerario “amarillo”, de 7,5 km, asciende hasta el Cerro Gimio, donde hay una atalaya de época romana y desde donde se divisan unas excelentes panorámicas de Monfragüe, con vistas del Salto del Gitano, el río Tajo y los arroyos Barbaón y Malvecino.


Además de estos, hay otros siete itinerarios, todos lineales y de mayor longitud, que transitan por distintos ecosistemas del Parque. Para recorrer dos de ellos, el que comunica Serradilla con Villarreal y la vía pecuaria a Torrejón el Rubio, es necesario solicitar previamente una autorización en el Centro de Visitantes.
Rutas en coche por Monfragüe

Para los menos andarines, existen también dos cómodas rutas en coche. La primera de ellas discurre por los 8 km que separan Villarreal de San Carlos y el Castillo de Monfragüe. En este recorrido se puede disfrutar de las vistas desde los miradores del Salto del Gitano y del propio Castillo.

La otra ruta discurre por la carretera de los Saltos de Torrejón-Bazagona hasta el Mirador de la Portilla del Tiétar. En este recorrido se pasa por los miradores de la Tajadilla, la Báscula y la Higuerilla, todos ellos con excelentes panorámicas del Parque.

Rutas guiadas y actividades en la naturaleza en Monfragüe

Para los más aventureros o los que busquen experiencias nuevas, en la región operan varias empresas privadas que ofertan diversos tipos de actividades, desde rutas guiadas a rutas a caballo, en 4x4, rutas ornitológicas, actividades de educación en la naturaleza, etc.

Imprescindible para recorrer el Parque Nacional de Monfragüe

Conviene equiparse adecuadamente para realizar cualquiera de estas rutas. Unos prismáticos son una herramienta fundamental para disfrutar de la fauna a lo largo de los recorridos, especialmente los realizados a pie. Aunque en el mirador del Salto del Gitano las aves son visibles a simple vista, con la ayuda de unos prismáticos podrá disfrutarse mucho más del detalle de la observación de las grandes rapaces que anidan en los cortados.

Si se opta por una ruta a pie, conviene llevar calzado cómodo y ropa adecuada, imprescindible el gorro en verano y el abrigo en invierno. Aunque existen fuentes a lo largo de la mayoría de los recorridos, no está de más llevar siempre una cantimplora.

Algunas de las rutas más largas atraviesan campos vallados cuyas cancelas hay que dejar siempre cerradas tras el paso. Y hay que informarse bien sobre los recorridos, pues en algunos de estos cercados hay ganado bravo, que puede resultar peligroso.







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