lunes, 15 de octubre de 2012

Isla de La Gomera, una joya de la naturaleza




Una joya de la Naturaleza. Así es como definirás a esta isla cuando regreses a casa. Tu imaginación tendrá que esforzarse para describir sus paisajes, sobre todo el frondoso bosque formado por especies que ya han desaparecido en otros lugares del planeta hace millones de años, pero que en esta isla han sobrevivido para tu deleite.

La Gomera es una de las siete islas principales de las Canarias. Está situada en la parte occidental del archipiélago. Pertenece a la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Su capital es San Sebastián de La Gomera, donde se ubica la sede del Cabildo Insular. Es desde el año 2012 Reserva de la Biosfera.


Tiene una superficie de 369,76 km². Su punto más alto es el pico Garajonay, con 1.487 m de altitud, que pertenece al Parque Nacional de Garajonay. La isla tiene unos 12 millones de años de antigüedad. También es conocida como la isla colombina, porque fue lugar de avituallamiento de Cristóbal Colón antes de partir al Nuevo Mundo en 1492.

La Gomera cuenta con el Parque Nacional de Garajonay, constituido en 1981 y posteriormente nombrado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Éste alberga una joya natural propia del periodo terciario: el bosque de laurisilva. Dicha formación vegetal subtropical está formada por una gran variedad de árboles que conservan su follaje durante todo el año gracias a la alta humedad y a las suaves temperaturas. En Garajonay se pueden encontrar fayas, brezos, laureles, helechos, etc. La zona se ve afectada por el llamado mar de nubes, por lo que la condensación del vapor de agua en las hojas de los árboles (lluvia horizontal) eleva de manera considerable la cantidad de agua en el terreno. El parque puede recorrerse fácilmente gracias a los numerosos senderos que lo atraviesan.

Otros entornos bajo protección según la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos son La Reserva Natural Integral de Benchijigua, La Reserva Natural Especial de Puntallana, El Parque Natural de Majona, El Parque Rural de Valle Gran Rey y El Paisaje Protegido de Orone, entre otros.

La isla cuenta con cientos de endemismos vegetales y animales, que hacen que sea rica en biodiversidad. Entre los endemismos animales de la isla destaca el lagarto gigante de La Gomera (Gallotia bravoana), posiblemente uno de los vertebrados más amenazados del mundo. Sólo se conocen unos pocos ejemplares en un risco de difícil acceso. El gobierno canario ha elaborado un plan para su recuperación.

La Gomera, al igual que el resto de las Canarias, es una isla volcánica. No obstante, los episodios volcánicos pueden considerarse cosa del pasado: las últimas erupciones se produjeron hace unos dos millones de años. La erosión del agua ha trazado numerosos barrancos, y en la costa ha delineado prominentes acantilados: ejemplo de ello es el espacio natural protegido de Los Órganos, al norte de la isla. Los Órganos constituyen una muestra de columnatas basálticas, formadas por el lento enfriamiento de lava en un antiguo cráter.

La economía insular se ha basado históricamente en la agricultura. Ésta ha tenido una doble vertiente: por un lado, la ligada al autoabastecimiento (hortalizas); por otro, la asociada a la exportación (plátano). Con una superficie no demasiado propicia para esta actividad, los cultivos han sido posibles gracias a las terrazas construidas en el terreno y a la amplia red de canales de riego.

En los últimos años, el desarrollo económico se ha orientado hacia el turismo. Los núcleos turísticos emergentes son Valle Gran Rey, Playa Santiago y San Sebastián de la Gomera.

El aeropuerto de La Gomera está situado al sur de la isla, en el término municipal de Alajeró.

Historia

Primeros pobladores

Hay muchas teorías sobre la procedencia del nombre "Gomera". Algunas de estas teorías no tienen ningún rigor ni fundamento, como la que dice que su nombre proviene de Gomer, nieto de Noé. La teoría más avalada es que el nombre Gomera está relacionado con las tribus bereberes de Gomara en la región de Xauen en el norte de Marruecos. Estas tribus son agrícolas y desconocen la navegación igual que los oriundos de la isla canaria del mismo nombre, con lo cuál se piensa que pudieron ser llevados en su día por algún pueblo de navegantes.

El nombre de Gomera aparece por primera vez en el libro "El conocimiento de los Reinos del Mundo" obra atribuida a un fraile aragonés que se cree castellanizó los topónimos que utilizaban los cartógrafos mallorquines en la designación de las islas. El primer mapa en el que aparece la isla y su topónimo es el Atlas de Cresques de 1375.

En Mallorca, el castillo del Temple fue levantado sobre un jardín musulmán de nombre Almunia Gumera, y con los años recibió el nombre de Fortaleza Gomera y quedaba en el límite Noreste del call judío de forma que la muralla de la Fortaleza Gomera era el límite del call; en ese límite Abraham Cresques, coautor del Atlas mencionado con anterioridad, tenía su vivienda. El Peñón de Vélez de la Gomera fue conquistado por Castilla para sus dominios en 1508.

La isla estaba poblada por los gomeros o gomeritas, indígenas de la isla. De ellos se conservan varias tradiciones, pero la más famosa es el lenguaje de los silbos (o silbo gomero), una forma de comunicación para superar las limitaciones de la accidentada orografía.

Al comenzar la conquista, la isla se encontraba dividida en 4 cantones: Mulagua, Hipalan, Orone y Agana, identificándose estos territorios con los grandes valles de Hermigua, San Sebastián, Valle Gran Rey y Vallehermoso, respectivamente.

La Conquista y el Señorío de La Gomera

Se dice que La Gomera nunca fue conquistada y que a lo largo de los años cuando los nuevos pobladores europeos fueron estableciéndose en la isla, los aborígenes reconocieron su autoridad.

Los gomeros fueron un pueblo "inconformista" y "rebelde" que se levantaba cada vez que se cometía una tropelía o una injusticia hacia su pueblo. Esta isla al igual que El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura estaban bajo un señorío, que duró hasta principios del siglo XIX, a diferencia del realengo en el que estaban las islas de La Palma, Tenerife y Gran Canaria. El señorío de la Gomera está relacionado con la familia Peraza y se caracterizó por su crueldad y por su tiranía.

Hernán Peraza "el Viejo" se establece en La Gomera. Debido a la muerte de su hijo Guillén Peraza en una incursión en La Palma, le sucede Diego de Herrera, marido de Inés Peraza. Y a su muerte, el señorío fue repartido entre parte de sus hijos. La Gomera y el Hierro correspondieron a Hernán Peraza "el Joven". Se inicia ahora un periodo de significativa violencia, tanto por la gran represión contra el pueblo indígena como las venganzas hacia otros conquistadores.

La muerte de Juan Rejón a manos de Hernán Peraza por viejas rencillas hace que sea llamado a la Corte de los Reyes Católicos. Finalmente se salva de cualquier juicio, pero es obligado a casarse con Beatriz de Bobadilla y Ossorio. Debido a una revuelta de los gomeros, se refugian en la Torre del Conde y piden ayuda a Pedro de Vera que con gran crueldad asesina a gran número de rebeldes y se lleva para Gran Canaria a más de doscientos gomeros como esclavos.

Posteriormente Hernán Peraza se enamora de Iballa, una indígena gomera, y en uno de sus encuentros amorosos es asesinado por Hupalupo, padre de Iballa, y por Hautacuperche. Después de su muerte el pueblo se levantó de nuevo en contra del señorío. Pedro de Vera acudió otra vez en ayuda de Beatriz de Bobadilla y huyeron los gomeros a las cumbres. Pedro de Vera, mediante la astucia, quiso vengarse, y publicó un bando en el que el cualquier gomero que no acudiera a las honras fúnebres de Fernán Peraza, sería acusado de cómplice y traidor, asimismo indultaría a aquellos que acudieran. Los que acudieron al funeral en la Villa serían inmediatamente hechos presos, así como también fueron apresados algunos que permanecieron en las cumbres. Se ordena la condena a muerte de todos los indígenas mayores de 15 años, si bien esta medida no se llevó a la práctica en su totalidad. No satisfecho con los asesinatos, a su llegada a Gran Canaria, ordenó ajusticiar a todos los gomeros que se encontraban en aquella isla y exportando como esclavos a gran parte de niños y mujeres, hacia la península o hacia las otras islas. Posteriormente muchos de los que fueron deportados como esclavos regresarían a la isla de La Gomera.

Unos años más tarde La Gomera entra en los libros de historia como la última tierra pisada por Cristóbal Colón antes de llegar a América, en su primer viaje. El lugar donde se alojó es ahora un museo.

Historia moderna

Los Sucesos de Hermigua

Los llamados Sucesos de Hermigua tuvieron lugar el 22 de marzo de 1934 y fueron el clímax alcanzado por el empeño de los caciques gomeros por impedir cualquier tipo de organización obrera para así proteger su estátus feudal.
Desde julio de 1932, la carretera en construcción desde La Villa hacia Vallehermoso, se paralizó por presiones de los caciques de Hermigua, los Ramón Plasencia, Nicasio León, entre otros, impidieron que los obreros con sindicalización pudieran trabajar en las obras de dicha infraestructura. Lo cual significó que el 20% de la población total de Hermigua, unos 500 trabajadores, estaba en paro, de los cuales, unos 450 estaban afiliados a la Federación Obrera de Hermigua, de los que a su vez, unos 300 eran jornaleros.

Por las instancias presentadas por la Federación Obrera ante el Gobierno Civil de Tenerife, éste ordena que se admitan al menos a 100 trabajadores afiliados, que a su vez estos y con la comunicación de Gobierno Civil en la mano, se presentaron a trabajar el día 19 de marzo. El capataz de la obra, siguiendo las órdenes del cacique Ramón Plasencia, se niega a admitirlos.

El Gobierno Civil reitera mediante telegrama la orden los dos días sucesivos del 20 y 21 con el mismo resultado de que los 100 trabajadores se ven de nuevo rechazados y tienen que regresar al Valle Alto.

El 14 de febrero de 1933 se celebra una asamblea en la Federación y se acuerda convocar una huelga general para el día 22. El seguimiento a la huelga es absoluto y los trabajadores se dirigen a la playa para allí concentrarse, recorriendo todo el Valle. El cabo Antonio Fuenes, Jefe de Puesto, intenta sin éxito disolver a uno de los grupos de obreros que pasaron de camino a la playa frente al cuartelillo de la Guardia Civil, quien incluso propina un planazo de sable al manifestante Manuel Herrera. Pero el seguimiento de la huelga es absoluto en todo el Valle y grupos cada vez más numerosos de trabajadores y sus familias se van concentrando camino hacia la playa.

Con el objetivo de romper la huelga y por incitación de los caciques, el cabo Fuentes, manda a un camión de Ramón Plasencia a traer a los guardias civiles que prestaban servicio en Agulo. Los manifestantes, al paso del camión por La Castellana, intentan inmovilizarlo sin lograrlo. Al regreso del camión con los nuevos guardias civiles, a la altura del Palmarejo y sobre las dos de la tarde, se encuentran con una barrera en la carretera y los obreros con sus mujeres que les salen al paso. Según las declaraciones del sumario posterior, son las mujeres las que reprochan al cabo que haya roto, con el camión de Plasencia, la huelga general con voces como "No siga. No traiga más guardias, que solo queremos el pan de nuestros hijos". La situación se va caldeando y algunos manifestantes, hombres y mujeres, tiran piedras al camión y lo golpean con cañas.

"Fue entonces cuando el comandante del puesto, inopinadamente, se echó hacia atrás, dio las voces de 'carguen' y de 'fuego' y él mismo disparó la pistola contra la multitud... Fuentes disparaba y los números iban a hacerlo y los grupos rodearon a los guardias. La muchedumbre, al querer quitar las armas al cabo y al guardia Garrote, los arroja por el barranco; el otro guardia, José Cano, que se resiste y hace uso del armamento es muerto por la multitud, que exaltada y contagiada por su propio furor, da muerte a Fuentes que yace en el barranco mientras éste y Garrote disparaban sobre los grupos".

    Informe en el juicio de Luis Jiménez de Asúa

El guardia José Garrote de Pedro se refugia, haciendo fuego, en casa del cacique Nicasio León, mientras que el obrero Antonio Brito Brito, que subía por el talud del barranco es alcanzado por una bala que le atraviesa el corazón y muere en el acto. Otro obrero, Domingo Medina, queda herido de gravedad y varios más heridos de menos consideración. Ese mismo día 22 salió de Santa Cruz de Tenerife el Viera y Clavijo que desembarcó por el pescante a 37 guardias civiles al mando del Teniente Coronel Vara Terán a sumarse a los que ya habían acudido a Hermigua desde La Villa.

Como resultado de los Sucesos de Hermigua, Vicente Valladolid Mesa, Manuel Avelino Perdomo Plasencia, Francisco Martín Negrín, Avelino Navarro Méndez, y Leoncio Fagundo Hernández fueron condenados a muerte. Domingo Medina Santos, el herido grave, fue condenado a 20 años, Juan Martín Hernández, Serafin Casanova Medina, Avelino Hernández Barrera y José Leon Piñero a 12 años. Fernando Ascanio Armas a 6 años. Antonia Gutiérrez González, Catalina Hernández Negrín y María Hernández Hernández a 3 años y Manuel Peraza Hernández a 2 años. Otros dieciséis hombres y una mujer fueron absueltos.

La Ley de Amnistía del Frente Popular de febrero de 1936 los pone en libertad. Esta libertad solo durará hasta julio de 1936, momento en que comienza la Guerra Civil Española, siendo detenidos a partir de entonces todos los implicados en los "Sucesos de Hermigua". Los cinco condenados a muerte son ajusticiados y con ellos también José León Piñero, Domingo Rodríguez, Juan Martín Hernández, Antonio Martín Hernández, Antonio Hernández García, Manuel Casanova Medina, Jesús Chávez, Tomás Brito, Enrique Biscarria, Antonia Pineda Prieto, Fernando Ascanio y Pablo Ascanio.

El Fogueo de Vallermoso

El Fogueo de Vallermoso, fue la defensa de Vallehermoso y de la legalidad republicana por sus habitantes y por los cuatro guardias civiles y la brigada jefe de puesto de ese pueblo ante el ataque de las tropas alzadas y los falangistas de Hermigua en julio de 1936. Terminó con varios Consejos de Guerra sumarísimos y el fusilamiento el 27 de agosto de 1936 del brigada de la Guardia Civil Francisco Mas García y los dirigentes de la Federación Obrera de Vallehermoso Ramón Cabrera Bernal y Manuel Quintana Florentino y el 10 de marzo de 1937, en el Barranco del Hierro, de los también miembros de la Federación Obrera, Juan Medina Herrera, Manuel Méndez Prieto y Nicolás Prieto Ventura e indultados otros cuatro de los sentenciados a muerte.

Clima

El clima de La Gomera no difiere en gran medida de las condiciones meteorológicas de las islas occidentales. Las zonas altas de la isla reciben más lluvias que las zonas costeras, lo mismo que ocurre en la zona norte con respecto a la zona sur. Las temperaturas se mantienen estables durante todo el año registrándose las más altas durante el verano. El fenómeno de la lluvia horizontal tiene mucha importancia en el Parque Nacional de Garajonay, donde se deposita el agua contenida en las brumas creando un tupido bosque de Laurisilva.

Folclore

Tradiciones

La Gomera es la isla que mejor conserva las tradiciones de los habitantes prehispánicos. Todavía se puede contemplar a mujeres artesanas del barro mazapé o loceras que elaboran piezas de cerámicas, idénticas a las que utilizaban los aborígenes, sin torno, ayudándose únicamente de cantos rodados y pequeños instrumentos de madera. El Baile del Tambor o Tajaraste usa las mismas chácaras y tambores que encontraron los europeos cuando llegaron a la isla y la agitada danza que ejecutan los bailadores no ha cambiado durante siglos. Una tradición importante es el salto con pértiga en los barrancos.

Silbo Gomero

El Silbo Gomero continúa vivo; consiste en un auténtico lenguaje silbado con el que es posible comunicarse a larga distancia, utilizando sólo la boca y los dedos. Ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.

Gastronomia

La gastronomía de La Gomera tiene una gran tradición. La cocina es sencilla y sabrosa elaborada con unos ingredientes excelentes obtenidos tanto del mar como de sus cultivos, y con un estilo propio.

La especialidad  típica de La Gomera es el almogrote, una antigua salsa,  elaborada con queso duro, pimienta, aceite y tomate. Ideal para acompañar al pan, o a las papas (patatas). El queso gomero, elaborado artesanalmente a partir de la leche de tres razas de cabras autóctonas, mezclado o no con leche de oveja, es considerado como el mejor queso fresco del mundo. 

La reina de la cocina gomera es la miel de palma, especie de jarabe extraído de la palmera canaria, de la que existen más de cien mil ejemplares en La Gomera, hervido y espesado, es esencial para la elaboración de su rica repostería. Además se emplea en la elaboración de cócteles o se sirve acompañada de queso o gofio, que es harina de trigo o maíz tostado.
Las patatas o papas se cultivan de forma tradicional, y acompañadas de la vieja, un pescado gomero típico, dan lugar a un guiso clásico de la región y de toda Canarias. Igualmente típico de la isla de La Gomera es el Potaje de Berros. El caldo de pescado, las lapas asadas y rociadas con una salsa típica, el sancocho y las cazuelas de pescado fresco son buenas opciones de cocina marinera.

Buenos vinos, bajo la denominación de Vinos de la Tierra La Gomera, muy aptos para acompañar a los platos típicos de las islas.

Playas

 A pesar de que la Gomera no es muy grande, esta isla tiene unas playas magnificas, con unas aguas muy limpias y claras en las que apetece darse un chapuzón para refrescarse en los momentos de más calor.

La mayoría de las playas de La Gomera son de arena negra volcánica, pero podremos encontrar fácilmente playas con arena blanca.

Si visitas La Gomera y piensas ir a alguna de sus playas, has de saber que te puedes encontrar desde playas con mucha gente, pero con todo tipo de servicios listos a tu disposición, como por ejemplo duchas, alquiler de hamacas y barcas a pedales etc. o por el contrario, otras que están totalmente desiertas, las cuales pueden parecer vírgenes, en las que podemos descansar más relajadamente y estar a nuestras anchas.

Enlaces






Videos





No hay comentarios:

Publicar un comentario