jueves, 11 de octubre de 2012

Aínsa, pueblo medieval, castillo y soportales



 



 La villa de Aínsa es un pueblo de la provincia de Huesca, en la comarca de Sobrarbe, en la Comunidad Autónoma de Aragón.

Está situado en el alto Pirineo de Huesca, en la comarca del Sobrarbe. Es, junto con Boltaña, la cabeza histórica de la misma, del antiguo condado de Sobrarbe.

 Parte de su término municipal está ocupado por el Parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara.


 Historia

 Aunque la leyenda sitúa el nacimiento de Aínsa en la conquista de la plaza por las tropas del rey Garcí Ximénez en el año 724 gracias al milagro de la cruz de fuego, las fuentes históricas apuntan que los musulmanes no llegaron a establecerse en esta tierras.

 Castillo

 El castillo, que data del siglo XI, formó parte de la línea de defensa de los territorios cristianos, y se convirtió en el embrión de la villa, que en tiempos de la Edad Media fue amurallada, y se convirtió en la capital del condado de Sobrarbe que perteneció al reino de Nájera-Pamplona (antes de que éste diera lugar al Reino de Navarra) y luego se integrara en el reino de Aragón.

 En 1124 el rey Alfonso I el batallador otorgó la Carta puebla por la que se beneficiaba a sus habitantes con el fuero de Jaca.

 La importancia de la plaza llevó que la iglesia de Santa María fuera concebida también como defensa, tal y como atestiguan las saeteras de su torre.

 Siglo XX

 La pérdida de importancia de la comarca del Sobrarbe llevó a una relajación de la actividad de Aínsa que se mantuvo en un estado de subsistencia hasta principios del siglo XX cuando las actividades tradicionales se vieron perturbadas con los planes de construcción de diferentes presas, pantanos y otros sistemas hidráulicos, destinados a la producción de electricidad y al suministro de agua para la llanuras del Ebro.

 Esta actividad llevó a la expropiación y pérdida de las mejores tierras de cultivo de los valles y a la emigración de sus gentes. Muchos de los pueblos vecinos vieron cómo desaparecían la totalidad de sus habitantes y en otros como éstos disminuían drásticamente. Esto llevó a que pasaran a depender del ayuntamiento de Aínsa.

 La limitación de recursos de todo tipo que la baja densidad de población y la complicada orografía provocan llevaron a una crisis importante a mediados del siglo XX. Esta crisis fue superada mediante el recurso turístico y el florecimiento del turismo rural y natural.

 La creación de varios parques naturales y naturales, primero el del Ordesa y Monte Perdido seguido de otros como el de la Sierra de Guara y la afición a la montaña y a los deportes de aventura se convirtieron en la actividad económica más relevante.

 En la década de 1960 Aínsa absorbe los municipios de Castejón de Sobrarbe, Coscojuela de Sobrarbe, Gerbe y Griébal, Guaso, Sinués y partes de Sieste y Santa María de Buil.

  Monumentos

 El propio núcleo urbano original de Aínsa es en sí mismo un monumento digno de visitarse, tal como se reconoció en su declaración de Conjunto Histórico Artístico. Dentro de él destacan:

n  Castillo de Aínsa, data del siglo XI y XVII siendo una obra de varios siglos que conserva muy pocos elementos del original edificio románico. Destacan en él la Torre del Tenente, de planta pentagonal, hoy convertida en un EcoMuseo, el gran patio de armas y un portalón que se abre a la plaza Mayor.

n  Iglesia parroquial de Santa María, románica iniciada en el siglo XI y finalizada en el siglo XII. Se consagró en 1181. De sencilla portada de cuatro arquivoltas apoyadas en otros tantos pares de columnas de capiteles labrados. Desde el interior del templo de única nave con bóveda de medio cañón apuntado. Su torre, de dimensiones únicas en el románico aragonés, hace imprescindible su visita, con saeteras para la defensa.

n   Casa de Bielsa, del siglo XVI o XVII con unas ventanas reseñables que destacan de las construcciones del entorno.

n  Casa Arnal, del siglo XVI ejemplo de edificación típica de la comarca con sus portadas y rejas. El concepto de casa no abarca únicamente el edificio físico, sino que se extiende a las propiedades familiares y a los miembros que componen la familia o conviven en ella.

n   Plaza Mayor, presidida por el edificio del ayuntamiento y abierta al castillo, se rodea por soportales en ambos lados. En estos soportales se ubican sendas prensas comunitarias en las que se realizaba la prensa de la uva.

Fauna y Flora

Flora

Dentro de Sobrarbe encontramos una gran variedad vegetal poco habitual en un área de estas dimensiones. Las causas de este fenómeno son, por un lado, la diferencia de altitud entre las zonas bajas (poco más de 500 m) y las más altas (por encima de los 3.000 m), que tiene como consecuencia directa la diferencia de temperatura entre unas zonas y otras; y por otro lado, la diferencia de composición de los distintos suelos que encontramos en esta Comarca.

Hay gran variedad de especies de árboles (pino silvestre, pino negro, pino carrasco, abeto, haya, quejigo, carrasca, servales, abedules, fresnos,…), de arbustos (boj, avellano, sauces, sauco, enebros, rododendro,...) y por supuesto de flores (corona de rey, flor de nieve, aguileñas, gencianas, zapatito de dama, carlinas,…).

Podemos destacar algunas especies endémicas (Oreja de Oso, Androsace Pyrenaica), carnívoras (grasilla) o venenosas, como el Acónito, que puede llegar a ser mortal.


Fauna

Al estudiar la fauna también podemos hablar de una gran variedad y cantidad de especies, acorde con la variedad de hábitats de esta Comarca. Dado el buen estado de conservación de la mayoría de estos hábitats, un buen número de especies encuentran en estos valles uno de sus últimos refugios.

Abundan las rapaces diurnas (águila real, águila calzada, águila culebrera, ratonero, milano real, milano negro, halcón peregrino, cernícalo vulgar, azor, gavilán), y las nocturnas (cárabo, búho real, búho chico, mochuelo boreal, lechuzas...).

Es fácil ver a los grandes carroñeros (quebrantahuesos, buitre, alimoche) y multitud de pájaros (carboneros, herrerillos, pinzones, mirlos, reyezuelos, martín pescador, mirlo acuático, lavanderas, aviones,…). Mucho más dificíles de ver son el urogallo, el pito negro, o la esquiva perdiz nival.

Los mamíferos más representativos son los de mayor tamaño (sarrio, jabalí, corzo, ciervo, zorro), aunque son más abundantes los de menos talla (murciélagos, musarañas, conejo, liebre, ardilla, marmota, lirones, topillos,..).

El único reptil peligroso es la víbora áspid, el resto (culebras verdiamarillas, bastardas, viperinas o de agua; lagarto verde, lagartija roquera,…) son totalmente inofensivos.

En los ríos habitan las truchas y los barbos, además de los anfibios (sapos, ranas, salamandras,…) entre los que encontramos dos especies endémicas: el tritón pirenaico y la rana pirenaica.

Rutas y Excursiones

Muchas son las posibles excursiones, rutas y paseos que puede realizar en Aínsa y en los alrededores.


Consulte siempre antes de salir la previsión meteorológica y pregunte por el material necesario.

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