miércoles, 26 de septiembre de 2012

Morella – Castellón


Morella, ciudad de la provincia de Castellón limítrofe con las de Teruel y Tarragona, aparece ante los ojos del visitante rodeada del encanto que le transmiten sus murallas centenarias y coronada por su robusto castillo, a más de mil metros de altitud y con accesos a través de los puertos de montaña de Torre Miró (1259 m.) y Querol (1020 m.).



 El relieve abrupto y montañoso de la comarca de Los Puertos de Morella siembra el camino para llegar a Morella atravesando barrancos, bosques de pinos, carrascas, robles, ramblas y muelas.

 Su clima es mediterráneo de alta montaña, con veranos frescos e inviernos muy fríos con heladas frecuentes y abundantes nevadas. Durante los meses más centrales del invierno, el fuerte viento de mistral (NO), que frecuentemente sopla en esta zona, provoca que la sensación térmica descienda en numerosas ocasiones de unos -20°C.

 La N-232 es el eje de comunicación de Morella con Zaragoza y Logroño. Asimismo, esta carretera conecta Morella con los destinos turísticos valencianos del litoral, con la Autopista del Mediterráneo (A-7) y con la carretera N-340. Desde Castellón, también se puede acceder a la ciudad por la N-238 que enlaza posteriormente con la N-232 en dirección a Morella.

Historia

Encaramada espectacularmente en la ladera de una montaña, la ciudad amurallada de Morella, la antigua Castra Aelia de los romanos y feudo del carlismo en tiempos del general Cabrera, señorea el paisaje del Alto Maestrazgo. Morella puede exhibir una historia tan antigua como ilustre.

 En su comarca se han encontrado numerosos e interesantes restos arqueológicos y todavía se conservan las pinturas rupestres de Morella la Vella que atestiguan la presencia del hombre prehistórico por estas tierras. En Les Solanes fueron halladas alrededor de una veintena de sepulturas de la Edad de Bronce e hipogeos en Hostal Nou, reliquias prehistóricas que fueron lamentablemente destruidas. Morella fue uno de los primeros pueblos asentados en tierras españolas, ya que se considera que su fundación data del período eneolítico, que se sitúa entre el año 2.500 a. C. y el 200 a. C. Con la llegada de los celtas se estableció en el actual emplazamiento de Morella la tribu de los beribraces o brigaces.

 De la estancia de los griegos por la comarca da fe, como inestimable testimonio, el denominado Tesoro de Morella, cuyas valiosas monedas se han perdido, y entre las que destacaban las procedentes de Creta, Taras y Magna Grecia. Los cartagineses no lograron someter a los ilercavones (pueblos prerromanos). Aníbal pactó con ellos y los convirtió en aliados suyos.

 Mandonio, régulo de Mandonia (Morella), participó en las guerras púnicas y los ilercavones lucharon unas veces al lado de los cartagineses y otras a favor de los romanos, siempre en defensa de su ideal de independencia.

Tras la muerte del general Quinto Sertorio, que se había rebelado contra el poder de Roma, toda la comarca pasó a depender de los romanos, por lo que Morella fue profundamente romanizada y sus habitantes siguieron las costumbres y aceptaron las leyes romanas. La ciudad adquirió el título de municipio romano y se integró en la provincia Tarraconense.

 El paso de los visigodos por Morella dejó escasas huellas históricas. No obstante, se considera que las iglesias de San Nicolás de Morella y de San Pedro de Castellfort son de origen visigótico por lo que respecta a su fundación. Los vándalos tomaron Morella a sangre y fuego y la ocuparon durante unos tres años, abandonándola el año 411. Los visigodos mandados por Ataúlfo conquistaron la tarraconense el año 414, pero Morella, mediante un pacto, quedó dependiendo de Roma hasta que Eurico se adueñó totalmente de la provincia en el año 476.

 Durante la invasión árabe, fue ocupada por los bereberes el año 714. Más tarde, la ciudad pasaría a depender del rey árabe de Tortosa. Por esta época aparece vinculado a Morella el nombre del Cid que, al parecer, fue quien reconstruyó su castillo.

En las inmediaciones de Morella se desarrolló una famosa batalla durante la dominación musulmana, de la que fue principal protagonista Rodrigo Díaz de Vivar, contra el que unieron sus fuerzas el rey moro de Tortosa y el rey cristiano Sancho Ramírez de Aragón. El Cid les presentó batalla al pie de Morella el 14 de agosto de 1084, en el llamado Pla del Rei, derrotando a sus oponentes, haciendo prisioneros a 2.000 mesnaderos y a numerosos nobles cristianos y jeques árabes.

 El año 1117, Alfonso I el Batallador reconquistó Morella por primera vez para los cristianos. Pero la ciudad volvió a poder de los musulmanes, y el conde Ramón Berenguer intentó apoderarse de ella el año 1157, tras la conquista de Alcañiz, aunque no lo consiguió. Había de ser Jaime I el Conquistador quien, el año 1232, expulsase definitivamente a los árabes.

Las fuerzas cristianas que reconquistaron Morella estuvieron dirigidas por don Blasco de Alagón -conocido por el sobrenombre de El Mayor-, que fue señor feudal de la ciudad, la cual, a su muerte, pasó a depender directamente del poder real. Don Blasco publicó el 16 de abril de 1233 la primera carta-puebla de Morella, que concedía a sus habitantes los fueros de Sepúlveda y Extremadura. Posteriormente, el rey don Jaime suprimió el feudo y anuló la carta-puebla, dictando otra el 16 de febrero de 1249. Jaime I se comportó generosamente con los morellanos y les otorgó el honroso privilegio de la fidelidad.

 Durante la Guerra de Sucesión, Morella tomó partido por Felipe V. Los partidarios del Archiduque Carlos, al mando de Mut de Valjunquera, intentaron entrar en Morella, pero fueron derrotados en la sierra de San Marcos. Morella tuvo que rendirse, al fin, el 3 de febrero a las fuerzas de Felipe V que la sitiaban. Bajo el reinado de este monarca, Morella se convirtió en capital de Gobernación Militar y Política.

 En 1808 se sumó al patriótico levantamiento contra Napoleón; como en muchos lugares fueron las clases populares las que se enfrentaron con las tropas invasoras. Por fin, en octubre de 1813 las fuerzas españolas, mandadas por el general Elío, consiguieron reconquistarla.

 En los años del reinado de Fernando VII, Morella se vio envuelta en constantes convulsiones políticas, enfrentándose abierta y enconadamente los partidarios de la Constitución de 1812 y los partidarios del absolutismo, denominados realistas.

 Los enfrentamientos culminaron el 5 de junio de 1822, cuando un grupo de absolutistas hicieron que la guarnición de Morella se rindiese, haciéndoles creer que contaban con fuerzas muy numerosas. Doce días más tarde las tropas gubernamentales recuperaron la ciudad. No obstante, un año después los absolutistas volvieron a ocupar la población.

 Al morir Fernando VII en 1833 y encenderse la cruel Guerra Carlista entre los partidarios del hermano del rey fallecido, don Carlos, y los de la reina madre María Cristina, de nuevo volvió a ser escenario de cruentas luchas y avatares sin cuento. Morella fue conquistada por el ejército de Ramón Cabrera el 26 de enero de 1838, defendida victoriosamente ante el ataque de las cinco divisiones del general Oraá en verano del mismo año, y convertida en la capital carlista del territorio controlado por Cabrera hasta 1840. Cuando la tercera guerra carlista terminó, Morella se dedicó durante años a restañar los daños experimentados en la contienda.

Monumentos

 Monumentos religiosos

n  Iglesia Arciprestal Iglesia de Santa María. La Iglesia Arciprestal de Santa María la Mayor es un hito obligado para los amantes del arte. Esta construcción gótica reúne en una misma fachada la Puerta de los Apóstoles y la de las Vírgenes. Ya dentro, en la parte posterior del coro, se puede ver esculpido en forma de friso el Pórtico de la Gloria. La singular escalera de caracol por la que se sube al coro, el altar mayor, sus tres rosetones con vidrieras originales de la Escuela valenciana del siglo XIV, un cuadro como la cabeza de Nuestra Señora del Sufragio, de Sassoferrato (Siglo XVII)3 y el órgano de Francisco Turull son algunas de sus joyas. El 28 de Junio de 1700 el papa Inocencio XII expide una bula concediendo a la iglesia arciprestal de Morella el privilegio de incorporarse a la basílica de San Juan de Letrán en Roma, con todas las gracias y mercedes otorgadas por sus predecesores a ésta basílica y a su cabildo.

n   Convento de San Francisco. Su construcción se inició 1272, terminando primero las estancias, refectorio y claustros. Posteriormente se inició la construcción de la iglesia; primeramente usaban los frailes una capilla dedicada a San Vicente Mártir, empezando, probablemente en el mismo año, 1272, una iglesia más grande, comenzando por el atrio de acceso, con tres arcos ojivales con marcas de cantero entre 1272 y 1280, y avanzando hacia el ábside en una iglesia de una sola nave sin crucero, con capillas laterales, toda ella en piedra con grandes arcos torales apuntados y bóveda en el ábside de crucería sencilla.

Es un claro ejemplo de gótico catalán-valenciano. Debió de terminarse la techumbre de madera a dos aguas en 1387, así como un coro con arco muy tendido y piso de madera. Se terminó en 1390 año en que fue solemnemente consagrada por el obispo Hugo de Lupia.

Lo más significativo del conjunto es la sala Capitular donde hay una pintura al fresco, en la que se representa la Danza de la Muerte del siglo XV. La iglesia del convento data del siglo XIV, y fue recubierta de estilo neoclásico en el 1800. Hoy se puede apreciar el estilo gótico original.

n   Iglesia de San Nicolás. La que fue Iglesia de San Nicolás, de estilo románico tardío, es ahora sala de exposiciones.

n   Ermita de Santa LLúcia i Sant Llàtzer La cofradía de Sant Llàtzer, fundada en 1280, construyó ésta ermita en 1286; esta cofradía tuvo como principal obligación la asistencia a los leprosos (cagots, en valenciano) que eran recogidos y asistidos en esta ermita. El papa Inocencio XII concedió varias indulgencias a los hermanos de ésta cofradía el 26 de Junio de 1700.4 Según explica el profesor Josep Alany , autor del libro Urbanisme i Vida a la Morella Medieval (S. XIII-XV), el fraile Guillem d´Escolà fue asesinado en la iglesia de Santa Llúcia el 27 de abril de 1353 a manos del maestro Domingo Prunyonosa, que persiguió al religioso y a un acompañante hasta el interior del ermitorio, donde le asestó una puñalada mortal, con un compás de maestro constructor. Posteriormente, el asesino se refugió en la iglesia de Santa María, lugar donde trabajaba, buscando el asilo eclesiástico. Este hecho fue el que provocó la intervención del propio rey Pere III, que no aceptó la intervención de la Iglesia como forma de escapar de la justicia.

 Monumentos civiles

n  Casa del ayuntamiento Castillo. Construido aprovechando la roca. Consta de la plaza de armas (1.070 m), el palacio del gobernador, el Aljibe, la torre de la Pardala, retretas al vuelo por donde entraron en 1838 los carlistas, prisión de Cacho, restos de palacios reales, torres de Homenaje, y pabellones oficiales, por donde han pasado diferentes formas de civilización y culturas. Declarado Monumento Histórico-Artístico por el Decreto del 3 de junio de 1931.

n   Murallas Medievales. Tienen un perímetro de 2500 metros. Tienen una altura media de 10 a 15 metros y su espesor es de unos dos metros. Fueron iniciadas las obras por el "mestre de murs" Aparisi Joan, entre 1324 y 1330 (siglo XIV), aunque la mayor parte de ellas fueron realizadas en tiempos del rey Pedro IV de Aragón (1336-1387) entre los años 1358 y 1465 (siglo XV) sobre la base de las antiguas murallas musulmanas de 1084 (siglo XI). Estas fueron reformadas en los siglos XVII y XVIII y su perimetro está circunvalado por un paso de ronda.

Cabe destacar sus puertas de la Nevera, San Miquel, Morella, Sant Mateu, Forcall, del Rei y dels Estudis, y las torres del Públic, la Nevera, el Trinquet, Sant Miquel, la Redona, de la font, Alós, del Asperó, Beneyto, de Fredes, Sant Mateu, del Forcall, del Carraixet, del Rei, dels Estudis y San Françesc.

n  Acueducto de Santa Lucía. Se trata de una obra considerable de la ingeniería civil gótica del siglo XIV, por el que llegaba las aguas de las fuentes de "Vinatxos" y del "Aljub" hacia la "Font Vella" de Morella.

n   Ayuntamiento. Es un edificio gótico del XV. Comenzó su construcción en 1410, terminándose a finales de siglo.5

n  Casas Solariegas. Son muchas las casas solariegas que se conservan en Morella. La del cardenal Ram (al final de la calle Blasco de Alagón), del siglo XVI, es actualmente un hotel. La Casa de la Cofradía de Labradores (en la calle de la Cofradía). La Casa de los Estudios y del Consell (junto a la plaza de los Estudios), la Casa de Ciurana de Quadres (en la cuesta de San Juan), la Casa de Rovira (en la calle de la Virgen), la Casa del Marqués de Cruilles y fuera del casco urbano la Casa fortificada de los Brusca y Creixell son sólo unos ejemplos más.

n   Nevero o Nevera medieval. En las inmediaciones del casco urbano, fuera de las murallas.

Gastronomia

La gastronomía morellana se nutre de los productos de la zona: cordero, cerdo, embutidos y jamones, trufas, etc. Platos típicos: ternasco, gallina trufada, sopa de flan, sopa morellana, conejo con vaquetas, perdiz en escabeche, robellones, croquetas morellanas, cecina, cuajada, flaons.

El Sexenio

El Sexenio, es una fiesta que se celebra en honor de la Virgen de Vallivana. Esta fiesta se celebra cada seis años, el tercer domingo de agosto (desde 1678), y está catalogada como de interés turístico nacional desde el año 2012.

La Celebración

 El Anuncio

 El año anterior a la fiesta, se celebra El Anuncio.

 Desde 1903, mantiene una estructura similar; durante los tres primeros domingos de Agosto, se plantan en barraquitas de madera en los callejones, unos ninots, después, se celebra un pregón con desfile de de carrozas hechas de papel y un rosario en la iglesia. El Anuncio tiene lugar en la iglesia, pero después adquiere un tono festivo, en el que los integrantes del Pregón se mezclan con una batalla de confeti y serpentinas.

 El Sexenio

 El domingo se celebra una procesión en la que participan los diferentes gremios de la villa, con sus imágenes y personajes bíblicos. Por último, desfilan la bandera de Vallivana, los elets, los gremios de segundo orden y la cruz de la Basílica. Durante la procesión, se leen las Relaciones o versos dedicados a la Virgen, dentro de un artilugio llamado Taronja, similar a la Magrana de Elche, que se abre en cuatro gajos cuando pasa la Patrona. Cuando se descubre, aparece un niño pequeño vestido de San Miguel que le canta unos versos.

 Actos

 Durante las celebraciones, se celebra misa solemne, retablo, procesiones y otras actividades festivas.

 Decoración de las Calles

 Uno de los elementos más llamativos de la fiesta, son los adornos de las calles. Los puntos más significativos de la fiesta, se cubren con hierbas aromáticas y se hacen enramadas con guirnaldas balcones y puertas. Estas guirnaldas, están hechas con flores de papel que elaboran las mujeres de cada barrio.

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