domingo, 16 de septiembre de 2012

Alcañiz y Motorland


Alcañiz es una localidad y un municipio español de la Comarca del Bajo Aragón, provincia de Teruel, en la Comunidad Autónoma de Aragón.

Plaza de España


 El municipio está formado por el núcleo urbano de Alcañiz y las pedanías de Valmuel y Puigmoreno. Como dato demográfico, en el año 2008 poseía más de 16.000 habitantes y es, junto con Andorra y la capital de la provincia, uno de los pocos municipios que cuenta con un incremento de población notable, en contraposición a la despoblación que sufre la provincia.

 Es, asimismo, la capital y sede de la actual comarca oficial del Bajo Aragón, así como capital tradicional del territorio, más amplio, que forma el Bajo Aragón Histórico. La construcción del circuito de velocidad de Motorland a las afueras de este municipio es una de las obras más destacadas de la ciudad.







Historia

Los orígenes de Alcañiz como asentamiento de población estable son difusos. Pese a considerarse el despoblado de Alcañiz el Viejo como su precedente, el poblamiento actual parece que procede de época musulmana, ya que su nombre actual proviene del árabe, quizá de Al-Qannis, que significa "las cañas o cañizos", muy abundantes en la ribera del río Guadalope que rodea con un meandro la ciudad, o quizá de Al-Kanā'is, que significa "las iglesias".

 Su origen se remonta a una antigua fortaleza romana que fue recuperada del dominio musulmán por Alfonso I de Aragón en 1119, cinco años después, el rey cedería este lugar a los hermanos Fruela y Pelayo, como punto de defensa que no tardó en perderse. Treinta años después, en 1157 el Conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, príncipe de Aragón por su matrimonio con la Reina Petronila I de Aragón, la reconquistaría, ampliando su término para hacer frente al azote musulmán, pero no tardó en volver a perderse, hasta la segunda reconquista llevada a cabo por su hijo Alfonso II de Aragón. En 1179 Alfonso II de Aragón cedió el castillo de Alcañiz a la orden religiosa-militar de Calatrava, comenzando así una pugna que duraría siglos entre el concejo y la orden.

 Tanto en su historia como en su evolución urbana se aprecia el dominio inicial de la Orden de Calatrava en los siglos XII, XIII y XIV. Esta Orden monástico-militar, impuso su modelo de poblamiento e impulsó un primer recinto de muralla, la "muralla alta", cuyo símbolo era el propio castillo. Durante el siglo XV será el concejo medieval quien tome la preponderancia en Alcañiz y todo el Bajo Aragón, gracias en parte al apoyo de diferentes Reyes de Aragón, la aparición de una nobleza local, y el progresivo deterioro de las Órdenes Militares en la Península, tras terminar la Reconquista en 1492. El símbolo del concejo alcañizano serán las Casas Comunes, de las que tenemos un fragmento de mural instalado en el edificio que heredó esta función en el siglo XVI, la actual Casa Consistorial, que junto a la lonja, la creación de la Plaza Mayor (actual Plaza de España), y una ampliación y reordenación urbana, dentro de los límites de un nuevo recinto de muralla del siglo XIV, la llamada "muralla baja", configuran el cambio de una villa medieval calatrava, a una ciudad renacentista.

La Concordia de Alcañiz

En 1411 fue sede del parlamento de la Concordia, creado para elegir al sucesor de la Corona de Aragón en Caspe, tras la muerte del rey Martín I "el Humano", Rey de Aragón. Esta reunión de Alcañiz vino precedida por una reunión de Cortes en Calatayud. De ella salió la invitación a las cortes valencianas y catalanas de tomar conjuntamente las riendas del proceso sucesorio del rey difunto, bajo el apercibimiento, de que si no enviaban sus representantes, Aragón como reino titular de la Corona, y sus Cortes decidirían por sí solas quien fuera el sucesor.

Panoramica
El 15 de febrero de 1412, Cataluña y Aragón firman la Concordia de Alcañiz en la que establecen que nueve compromisarios (que al final se agruparían en tres por cada uno de los territorios de Aragón, Valencia y Condado de Barcelona) reunidos en la localidad aragonesa de Caspe, deliberen sobre los derechos de los pretendientes y decidan cuál debe ocupar el trono, siempre y cuando el elegido obtenga un mínimo de seis votos y al menos uno de cada trío.

 El reino de Valencia no había podido instituir un parlamento unificado, por lo que no llegó a tiempo para estar presente en las decisiones finales de la Concordia, a pesar de los esfuerzos aragoneses y catalanes para que pudieran integrarse sus dos asambleas (una en Vinaroz y otra en Traiguera, luego trasladada a Morella) y enviar una representación unitaria a Alcañiz. Sin embargo, el mismo 15 de febrero llegaron enviados de la asamblea de Vinaroz (aunque solo representaba al bando urgelista) con credenciales para poder confirmar los acuerdos tomados. Al día siguiente de ser firmada la concordia, el 16 de febrero, los embajadores valencianos Pedro Puyol, Juan Gascó y Pedro Catalá aceptaron en su integridad todo lo establecido en la Concordia lamentando que no hubieran podido estar presentes representantes del parlamento de Traiguera, ahora reunido en Morella.

 La elección de los nueve compromisarios fue posterior a la Concordia de Alcañiz, y partió de una lista inicial propuesta por Gil Ruiz de Libori, gobernador de Aragón, y Juan Jiménez Cerdán, Justicia Mayor del reino, posteriormente ratificada por el Parlamento de Cataluña y los embajadores del Parlamento de Valencia. Los compromisarios fueron:

 Por Aragón:

 Domingo Ram, obispo de Huesca.

 Francisco de Aranda, antiguo consejero real y enviado de Benedicto XIII.

 Berenguer de Bardají, jurista y letrado general de las Cortes de Aragón.


Por Cataluña:

 Pedro de Sagarriga, arzobispo de Tarragona

 Bernardo de Gualbes, síndico y conseller de Barcelona.

 Guillem de Vallseca, letrado general de las Cortes catalanas.


Por Valencia:

Bonifacio Ferrer, prior de la Cartuja de Portaceli.

 Vicente Ferrer, dominico valenciano.

 Ginés Rabassa, ciudadano de Valencia experto en derecho, que por enfermedad fue sustituido por Pedro Beltrán.

Iglesia de Santa Maria la Mayor
 El Compromiso de Caspe concluyó con la elección del castellano Fernando de Antequera, sobrino del difunto rey, como sucesor, y dio una solución pactada a la sucesión regia, memorable por su inteligencia y precursora en el contexto europeo, tanto por evitar una guerra civil entre los candidatos a la sucesión de la Corona de Aragón, como por asumir los parlamentos de los reinos y del condado la soberanía para decidir sobre un asunto tan trascendente como quien sería su gobernante.

Gracias a este hecho inicial de tan singular proceso, y para conmemorarlo, se dio a Alcañiz el título de Ciudad de la Concordia.

 En 1462 sufrió las acometidas de los castellanos y catalanes sublevados contra Juan II. Participó activamente en el sometimiento de la secesión catalana de 1640, contribuyendo con hombres y dinero, por lo que Felipe IV de España como recompensa le concedió el título de "ciudad" en 1652.

 El 26 de enero de 1809 se produce el "Sitio de Alcañiz", donde las tropas españolas retiradas del Cordón de Samper defienden la ciudad frente a las tropas francesas del general Wathier, con 2000 infantes, 500 caballos, 3 cañones y 1 obús, con los que cerca la ciudad. Los improvisados defensores suman 1500 hombres, en su mayoría bisoños y mal armados. Salieron a recibir al enemigo 700 paisanos, de los cuales murieron 140, de ambos sexos, en la primera acometida. Poco más tarde el francés se introduce en el casco urbano por la zona del matadero, y durante 3 horas el fuego es vivísimo entre ambos bandos, principales escenarios del combate fueron la calle Mayor y la plaza del Carmen, donde valientes defensores, como Miguel Rufí y Tomás Barreda, disparaban desde sus casas y luchaban cuerpo a cuerpo contra el invasor.

 Llegados a la plaza de España desde la cuesta de la calle Mayor, los Imperiales se desperdigaron por las principales arterias de la Ciudad, como la Calle Blasco, Alejandre y del Carmen. Más de 100 vecinos muertos quedaron desperdigados por las calles ocupadas, el coste para los imperiales fue de unos 400 hombres.

 Esta gesta heroica fue bien cobrada por los ocupantes: saqueo, destrucción e incendio de viviendas y monumentos, asesinatos y violaciones por doquier. La orfebrería de plata de la iglesia parroquial fue fundida frente a su portada para transformarse en lingotes y llevarlas a Francia para no recuperarse jamás. Igual suerte corrieron las reliquias de San Vicente Ferrer. Junto con la destrucción del Archivo Municipal. Ejemplos de barbarie durante los meses que permanecieron los franceses apostados en el antiguo Castillo Calatravo. Hasta su retirada hacia Híjar, La Puebla de Híjar y Samper de Calanda el día 21 de mayo ante la nueva ofensiva española comandada por Don Joaquín Blake, valiente oficial irlandés al servicio de España, cuyo valor y patriotismo fue comparable a su desdichada fortuna en las batallas en las que se batió frente al francés. Se afirma que su única victoria fue la "Batalla de Alcañiz", sucedida el 23 de mayo de 1809.

 Por un lado, Don Luis Gabriel de Suchet, experimentado Mariscal Imperial y brillante estratega de 39 años. Se acerca a Alcañiz para evitar la ofensiva española que se preparaba para liberar Zaragoza del segundo Sitio, contaba con 10000 infantes, 800 caballos y 12 piezas de artillería. Frente a él se apostaba Blake con tropas valencianas y murcianas. Repartidas entre los cerros de Capuchinos, Perdiguer y Las Horcas. A la vanguardia se encontraba el General Juan Carlos de Aréizaga, en el cerro de Pueyos, con los infantes de Aragón.

 Atacó Suchet frontalmente a Pueyos, siendo rechazado. Más tarde embiste el Cabezo Perdiguer y de nuevo Pueyos, con sólida infantería francesa y dos compañías polacas. De inmediato Blake lanza su caballería para rodear a los atacantes, pero se retiran ante cargas de fusilería y caballería imperial. Finalmente, una fuerte columna francesa de 2000 infantes de reserva se lanzó por la huerta hasta el cerro de las Horcas, pero fueron barridos por la eficaz artillería española que mandaba con enorme acierto y grandes dosis de valentía el brigadier Martín García-Loygorri e Ichaso, que los puso en desbandada, provocando su retirada precipitada hacia Samper de Calanda, dejando más de 1000 muertos y 40 prisioneros sobre el terreno; los españoles sufrieron 300 bajas, entre muertos y heridos. Y tan diezmados quedaron que no se atrevió Blake a perseguir al enemigo, camino de Zaragoza.

 Más tarde, las derrotas de María de Huerva y Belchite por parte de Blake, provocaron una nueva ocupación francesa de Alcañiz, que perduró hasta el 11 de julio de 1813, cuando el 1ºRegto. de línea Italiano evacuó el Castillo Calatravo, destruyendo sus defensas, incorporándose en Caspe a la división Musnier en retirada hacia el norte.

 Como importante nudo de comunicaciones entre Aragón, Cataluña y Valencia, sólo decir que el mariscal Suchet tuvo la ciudad a menudo como centro de operaciones, donde publicó varias disposiciones sobre el reino de Aragón, y mantuvo casi permanentemente una guarnición de 2000 hombres, sobre una Ciudad ocupada que sumaba en 1810 poco más de 4000 almas. Tras la evacuación se vio el coste de la ocupación francesa: destrucción y saqueo del Sepulcro de Lanuza, en la Iglesia Románica del Castillo Calatravo; desaparición de reliquias de todos los conventos e iglesias de la ciudad, salvo contadas excepciones escondidas por religiosos y vecinos; voladura del convento de Carmelitas en el barrio de Almudines, desaparición de las Iglesias de San Pedro y San Juan, del Calvario y la Ermita de la Encarnación, etc. Se calcula que más de un tercio del casco urbano desapareció durante la ocupación. Además de dos saqueos generales que tuvo que sufrir la ciudad. De una población de 7000 habitantes a principios del siglo XIX, se pasó a 1.700 vecinos en 1813. El desastre no fue menor al de Zaragoza, aunque si mucho menos conocido. Según Eduardo Jesús Taboada: "había en Alcañiz un montón de ruinas, poca gente y mucha miseria, su riqueza, sus archivos y sus títulos, todo había sido pasto de las llamas". Por su resistencia al invasor en esta guerra, le fue concedida a la ciudad el título de "muy leal".

 Tras la contienda, el escultor Alcañizano D. Tomás Llovet realizó varios trabajos en la ciudad, como la construcción del retablo mayor en mármol de la entonces Colegiata de Santa María la Mayor (1818), o reparaciones en el Santuario de Nuestra Señora de Los Pueyos.

 La huella de la guerra tardaría décadas enteras en borrarse, a lo que se sumó el Sitio del General Ramón Cabrera en 1838 a manos de los Carlistas. Donde, apostando baterías en el Cabezo del Cuervo, trató de hacer brecha para penetrar en la ciudad, lo intentaron los Carlistas por el Claustro de San Francisco, en ese momento usado como Hospital. Siendo finalmente rechazados por las tropas leales al gobierno Isabelino. Aún se podían ver los disparos de este combate en las paredes del extinto claustro hace pocos lustros. Uno de los principales cabecillas de las Guerras Carlistas fue el General Manuel Carnicer, alcañizano, quien tras ser denunciado fue capturado y ejecutado cuando realizaba un viaje de incógnito, pasando el mando de los carlistas en Aragón a su segundo, José Ramón Cabrera Griñó. La ciudad sufrió tres sitios durante las guerras carlistas, 1838, 1847 y 1874; por resistir los asaltos de los carlistas y permanecer leal al gobierno Isabelino, el Rey Don Alfonso XII le concedió el título de "Heroica".


Parador de turismo
 A finales del siglo XIX una pequeña burguesía comenzaba a aflorar en la ciudad, fruto de ello fue la construcción del Teatro Municipal, fechado en 1872. En 1895 se hace realidad la inauguración del primer tramo del ferrocarril del Val de Zafán (32 kilómetros entre la Puebla de Híjar y la ciudad) y que en 1942 llegaría hasta Tortosa, al sur de Cataluña. En la actualidad es una vía verde de 110 kilómetros de recorrido (Bajo Aragón-Matarraña-Tierras del Ebro). Durante el primer tercio del siglo XX continuó el progreso industrial de Alcañiz, con aceiteras, fábricas de chocolates, comercios textiles, talleres de maquinaria, y muchas otras industrias.


 En 1936, durante la guerra civil, fue una de las colectividades españolas más importantes llevadas a cabo por los anarquistas de la CNT. No sólo se colectivizaron las tierras, sino que se empredieron labores colectivas o recuperación de hospitales, así como la fundación de escuelas. Estas obras serían destruidas durante la guerra por las tropas nacionales (Fuente:Confederación Nacional del Trabajo)

 En 1938, el día 3 de marzo, cuando la ciudad estaba bajo mando republicano, sufrió un fuerte ataque aéreo del bando nacionalista. Aviones italianos aliados del bando del general Franco, ensayaron sus armas aéreas, que más tarde utilizarían en la 2ª Guerra Mundial, tanto contra las tropas militares, como contra los ciudadanos de Alcañiz, provocando un gran número de muertos. Este acto fue silenciado, tanto por el lado nacional como por el bando republicano. Los primeros, por no mostrar cuan cruenta fue la acción; y los segundos, por no desmoralizar a sus tropas en combates. Salió a la luz recientemente con la publicación del libro “1938, El bombardeo olvidado” de José María Maldonado.

 En 1943 la Diputación provincial elige mayoritariamente a su alcalde Emilio Díaz Ferrer para el cargo de procurador en Cortes en la I Legislatura de las Cortes Españolas (1943-1946), representando a los Municipios de esta provincia

Patrimonio

A pocos kilómetros de la ciudad se conservan las magníficas pinturas rupestres levantinas de Val del Charco del Agua Amarga, conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto al resto de las pinturas de Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica. Entre sus antiguos poblados destacan los de época ibérica, como El Palao o Tiro de Cañón. Con origen en la Colección arqueológica de los Padres de las Escuelas Pías de Alcañiz, además de otros materiales procedentes de las excavaciones realizadas en los numerosos yacimientos de su término municipal, se formó la Exposición Permanente de Arqueología de Alcañiz, localizada en el Horno Nuevo de los Almudines.

 Durante la Edad Media, la Orden de Calatrava —a quien Alfonso II hizo donación de un amplio territorio, en el Bajo Aragón, en 1179— se oponía a las ansias de libertad de Alcañiz, a la que Ramón Berenguer IV había concedido carta de población en 1157. Pugna en la que vencería, poco a poco, la ciudad. Los principales testimonios del Alcañiz medieval son el propio castillo, sede de la encomienda mayor que la Orden de Calatrava tuvo en la Corona de Aragón —con su magnífico conjunto de pintura mural gótica—; la gran torre-campanario de la iglesia de Santa María la Mayor, templo que fue sede en varias ocasiones de las Cortes de Aragón y, singularmente, del Parlamento de Alcañiz previo al Compromiso de Caspe (1412); la Lonja, situada en su plaza Mayor (s. XV); la portada trasladada de la antigua iglesia de San Pedro; el conjunto de pintura gótica en tabla (atribuido a Domingo Ram) conservado en su templo parroquial; y el conjunto de pintura mural gótica de las antiguas Casas Comunes de la Villa, situado actualmente en los bajos de la Casa Consistorial.

Estanca de Alcañiz
 El poder de la propia ciudad frente a la Orden de Calatrava está simbolizado por su hermosa Casa Consistorial (1565-1570), construida en su plaza principal, formando ángulo con la Lonja gótica. Ambas construcciones fueron declaradas monumento histórico en 1931 (Gazeta de Madrid, número 155 de 04/06/1931). Este edificio, magnífico ejemplo clasicista, evoca al gran círculo de humanistas alcañizanos de su particular Siglo de Oro: Juan Sobrarias, Juan Lorenzo Palmireno, Bernardino Gómez Miedes, Domingo Andrés, Pedro Ruiz de Moros y Andrés Vives y Altafulla, por citar los más destacados. El siglo XVI deja también su huella en el propio castillo —con el sepulcro de alabastro del comendador don Juan de Lanuza, realizado por Damián Forment en 1537— y en las tablas conservadas en su templo parroquial atribuidas al “Maestro de Alcañiz”. Son también magníficos ejemplos del mundo artístico alcañizano del siglo XVI la iglesia de Santo Domingo —en la que se funden la tradición gótica con el nuevo lenguaje renacentista— y un buen número de edificios palaciegos.

 Son numerosos los edificios monumentales barrocos: la propia iglesia de Santa María la Mayor (antigua colegial, reformada en el siglo XVIII), la iglesia del Carmen (s.XVII), la iglesia de San Francisco (s.XVIII), la iglesia de Escolapios (s.XVIII), el palacio de los Comendadores (construido en la parte sur del antiguo castillo) que hoy acoge al Parador de Turismo, etcétera.

 La gran figura artística alcañizana del siglo XIX fue Tomás Llovet, escultor y director durante varias décadas de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis de Zaragoza y autor de varios retablos de Santa María la Mayor y de una profunda reforma del santuario de la Virgen de Pueyos.

 Alcañiz —además de las obras mencionadas en el breve recorrido histórico anterior— conserva otras muchas construcciones interesantes. En el ámbito religioso, por ejemplo, deben mencionarse: la ermita de Santa Bárbara (fruto de varias etapas constructivas), la ermita de la Encarnación (reedificada en 1860), la ermita de San Miguel (realizada posiblemente en el siglo XVI sobre una edificación anterior), la ermita de San Pascual (1879), la ermita de la Virgen de la Peña (s.XVII-XIX), la antigua iglesia del convento de Capuchinos (reforma del s.XIX sobre obra del XVII), la capilla de San José y numerosas capillas hornacinas distribuidas por sus calles.

Además, la capital bajoaragonesa presenta un importante número de casas palaciegas, que en su mayor parte siguen la tipología del palacio aragonés del “tardo-renacimiento”: fachada articulada en tres cuerpos o plantas, acceso a través de un gran arco de medio punto y disposición de la típica galería aragonesa en su planta superior. Este tipo de edificación se empieza a usar a finales del siglo XVI y pervive hasta el siglo XVIII. La mayoría de estas casas se concentran en la calle Mayor, en el barrio de los Almudines y en la calle Santa Pau (antigua calle de los Clérigos). En este grupo se incluirían el palacio Ardid y la casa situada en la calle Santa Pau 4 (actual sede de la biblioteca pública y el archivo municipal), la casa Maynar (sede de la Comarca del Bajo Aragón), la casa “Calandetas” (asociada a la Inquisición), etc. Son también interesantes varios ejemplos de arquitectura modernista (como las casas situadas en el paseo Andrade y la casa Taboada), los restos de su antiguo recinto amurallado (torreones, fragmentos de lienzos de muralla y portal del Loreto), diversas obras hidráulicas (como el molino Mayor y el Río Alto, la Fuente de los 72 caños, puentes, norias o balsas), sus hornos, etcétera. Es curiosa la red de pasadizos y estructuras subterráneas de la población (nevera, bodega, galerías, etc.) que hoy puede visitarse parcialmente, accediendo desde la Oficina de Turismo.

Semana Santa

Origen

El origen de la Semana Santa en Alcañiz data de 1625 según aparece publicado en el libro que está en manos de la Cofradía del Santo Entierro del año 1862 escrito por Ciriaco Romero:

 "(...)Para celebrar sus funciones de Semana Santa, tiene concordia con dicha Colegial, firmada el 14 de Mayo de 1.625 a que se remite y siendo su primera función el Pregón, segunda el Descendimiento y tercera la solemne ministeriosa Procesión del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo (...)"

 El 1 de noviembre de 1628 fue erigida la Cofradía del Santo Entierro por el Papa Urbano VIII en Roma, en cuya bula se puede leer:

 “Urbano, Obispo siervo de los siervos de Dios: a todos los fieles de Cristo que las presentes letras hayan de ver, salud y bendición apostólica;(...) y como se nos haya significado en una Parroquial, o otra Yglesia del lugar de Alcañiz, Diócesis de Zaragoza, esté instituida canónicamente, una piadosa y devota cofradía de los fieles de Cristo de una y otro sexo, y no solo para los de una arte especial, invocando el Santo Sepulcro de Nuestro Señor, (.....)”

 El origen de la actual procesión tiene su germen en 1678 cuando un clérigo de la iglesia colegial de Santa María la Mayor, llamado fray Mateo Pestel, dirigió una comitiva en la que tres penitentes encapuchados portaban una trompeta, dos campanas y dos timbales respectivamente, a la manera de las ejecuciones capitales, posteriormente se añadirían nazarenos y años después comenzaría a sumarse a la comitiva habitantes en un inicio con matracas que acabarían siendo sustituidas por tambores, y tomando la forma actual de la procesión en 1730.

Actualidad

 La Semana Santa de Alcañiz fue declarada de Interés Turístico Nacional en 2005 junto con el resto de las pertenecientes a la Ruta del tambor y el bombo, salvo La Semana Santa de Híjar, que ya disfrutaba de este honor desde 1980. Alcañiz a diferencia del resto de pueblos pertenecientes a la Ruta del tambor y el bombo presenta una ausencia de bombos en sus procesiones, no existe el acto conocido como Romper la hora y se viste túnica y tercerol azul celeste, queriendo simular el color del cielo a la muerte del redentor

Motorland

Motorland Aragón es un complejo dedicado a la industria del motor ubicado en el municipio de Alcañiz, en la provincia de Teruel, España, que fue inaugurado en el año 2008.
Moto GP

Con una superficie de 350 hectáreas, más grande que la población que le da nombre, la Ciudad dispone de seis circuitos: un autódromo, uno de karting y cuatro de tierra. Igualmente, cuenta con un parque tecnológico de 21 hectáreas para investigación y prueba de materiales de fabricantes de vehículos y un área de ocio y cultura diseñada por el arquitecto Norman Foster.

 Actualmente es  la sede del Gran Premio de Aragón de Motociclismo del Mundial de MotoGP.

Circuito de velocidad

 El proyecto ha sido desarrollado por el arquitecto alemán Hermann Tilke, considerado por muchos el mejor diseñador de circuitos del mundo y a cuyo gabinete se deben los actuales trazados de los circuitos de Sepang (Malasia), Baréin, Shanghái (China), Estambul (Turquía) y Fuji (Japón). También ha estado inmerso en el proyecto el expiloto probador del equipo McLaren y actual piloto del equipo HRT Pedro Martínez de la Rosa en función de asesor técnico.

 Sus principales características serán:

 Longitud total: 5.345 m.

 Sentido de giro: antihorario
Circuito de velocidad

 Recta de mayor longitud: 1.726 m.

 Anchura: 12 m.

 Longitud de la recta de salida: 630 m.

 Número de curvas: 18 (circuito 1) / 14 (circuito 2)


 Pendiente máxima: 5,4% (ascendente) y 7,2% (descendente)

 Superficie del paddock: 33.700 m2


El circuito esta homologado a la categoría 1T de la Federación Internacional de Automovilismo, lo cual permite efectuar en él entrenamientos de Fórmula 1, y a las categorías 2, 3 y 4 y "Grado A Grand Prix" de la Federación Internacional de Motociclismo.

Circuito de karting

Diseñado por el español Jaime Nogué (GPO), el trazado esta homologado para la disputa de competiciones internacionales de la especialidad. Sus principales características son:

 Longitud total: 2.049 m.

 Longitud del circuito homologable: 1.671,633 m.

 Anchura: 10 m - 15,75 m.

 Longitud de la recta de salida: 993,74 m.

 Número de curvas: 9 a izquierdas y 10 a derechas

 Pendiente máxima: 3,25% (ascendente) y 4,5% (descendente)

 Superficie del paddock: 200 plazas de 8 x 6

El diseño de este circuito permite alargarlo o acortarlo según la competición que se celebre en el mismo. A su vez el circuito principal puede dividirse en dos circuitos independientes de un 1km de longitud aproximado para cada uno, los circuitos disponen de dos paddock y viales de acceso para su uso independiente.

Circuito de Autocros
Circuitos de tierra

 Diseñados por el arquitecto aragonés Carlos Miret Bernal, los diferentes trazados ocupan una superficie de 34 hectáreas. permiten la celebración de competiciones de autocross, motocross, rallycross y dirt-track

Antecedentes

 Alcañiz posee una larga tradición y trayectoria automovilística. El primer Premio Ciudad de Alcañiz se disputó el año 1965 en el circuito urbano Guadalope por el cual han pasado célebres pilotos como Carlos Sainz (Copa Renault R5), Antonio Albacete (Opel GSI y BMW) y Fabrizio Giovanardi (Alfa Romeo), que participa en el Campeonato Mundial de Turismos; además de ex-pilotos de fórmula 1 como Alex Soler-Roig, Emilio de Villota, Adrián Campos y Luis Pérez Sala. La ciudad ha acogido el Rally de Tierra de Alcañiz, que forma parte del Campeonato de España de Rallies.

 Alcañiz cuenta también con un fuerte respaldo por parte del Automóvil Club Circuito Guadalope, responsable tanto de la organización de los grandes premios de la ciudad de Alcañiz, como de las diversas pruebas automovilísticas que se realizan en la comarca del Bajo Aragón (Rallysprint, Autocross y Rallies). También se encarga de la organización de las distintas pruebas que se están llevando a cabo en los nuevos circuitos de la Ciudad del Motor de Alcañiz.

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