jueves, 23 de agosto de 2012

Sagunto - Saguntum


Sagunto es una ciudad de la Comunidad Valenciana, España. Es la capital de la comarca del Campo de Murviedro, situada en el norte de la provincia de Valencia. Con 66.259 habitantes.

La ciudad tiene dos núcleos principales: el casco histórico o Sagunto-Ciudad, situado en la falda del castillo y del teatro romano, y Puerto de Sagunto, a 5 km del casco histórico. Los ciudadanos se encuentran repartidos entre estos 5 km que separan la playa del antiguo castillo romano, viviendo gran parte de ellos (41.406) en el núcleo de Puerto de Sagunto.

Sagunto se encuentra a orillas del río Palancia. El río es poco sinuoso y tiene un fuerte gradiente hasta las cercanías de la misma ciudad de Sagunto. Después de bordear el casco de la ciudad, se aboca en un cono aluvial, más propiamente que un verdadero delta, por cuanto su pendiente es de 5,7 por mil en los últimos 4 km, superior al normal de los deltas.

La costa es baja y arenosa, cubierta de dunas. Su vegetación clímax se puede dar hoy por desaparecida y debió estar dominada por la encina. En la actualidad hay algunos bosques de pinos de Alepo en las montañas más cercanas al mar. Entre las especies mejores, las que más abundan son el romero y el lentisco en los montes; y el senil, la boga y el trencadalles en los marjales costeros. El medio climático es mediterráneo.

Historia

De la antigua Arse a Saguntum

Ya se habla de la ciudad de Sagunto en algunos textos de la literatura clásica, relacionándola con acontecimientos sucedidos en la Segunda Guerra Púnica. Esta ciudad ibero-edetana era conocida como Arse, pero con el tiempo daría lugar a la ciudad hispanorromana Saguntum. La historia de Sagunto como ciudad portuaria es muy extensa. Ya en el siglo III a. C., Sagunto (ciudad de origen griego y aliada de Roma) constituía un punto estratégico en el comercio por el mar Mediterráneo. En aquella época, comerciantes de Sagunto vivían instalados en las proximidades del puerto (fuera de la ciudad amurallada) con el fin de hacer prósperos a los comercios a costa de los marineros que llegaban a Sagunto. Este puerto antiguo es el barrio conocido como "Grau Vell".

Inscripción CIL II 2, 4, 365 procedente de Sagunto empotrada en la fachadas de la Iglesia de Santa María Dedicada a C. Voconio Plácido, que desempeño las magistraturas del municipium Saguntum.

La ciudad ibero-edetana fue asediada por el general Aníbal en el año 219 a. C. debido a su situación estratégica. El asedio duró ocho meses, y los habitantes de Saguntum basaron su estrategia en que Aníbal no podría atravesar las enormes murallas que cercaban la ciudad en poco tiempo. Pese a la negativa de ayuda de las comarcas de alrededor, que veían con temor el creciente poder de Saguntum sobre los pueblos de la región, pudieron resistir los embates del ejército cartaginés para tomar la ciudad. La situación se hizo insostenible tras la negligencia y tardanza de la República romana de enviar ayuda a los saguntinos. La ciudad desmoralizada pudo resistir unos meses más ante un ejército mayor en número y en recursos; hay que tener en cuenta que el ejército que asedió la ciudad se había formado con el objetivo final de derrotar a Roma, además de estar comandado por uno de los grandes caudillos de la antigüedad. El asedio se efectuó frontalmente y tras varias semanas, Aníbal derrotó Sagunto. Para él era muy importante hacerse de la plaza tan incólume como se pudiera. Había tres razones. Arrasar con el dinero y oro que tomaría de la ciudad vencida, para poder financiar su invasión a Roma (Segunda Guerra Púnica); segundo, incorporar a sus filas la mayoría de hombres aptos para su incursión, y, tercero, dejar a Hasdrúbal, su hermano, y comandante de Hispania (del Ebro hacia el sur), una plaza fuerte, más cercana a Nova Cartago, la ciudad madre, (la Cartagena actual) (ver Polibio). Y así sucedió. Lo que a continuación se narra es una versión muy "romántica" de la toma de Saguntum, pero no es veraz. Tras el asedio, Aníbal se encontró con una ciudad desolada, parcialmente destruida y quemada. Aquello enfureció al cartaginés que había sacrificado tiempo, soldados y recursos en la conquista de la ciudad. Cuenta la leyenda que los ciudadanos de Sagunto, al no recibir la ayuda de los romanos, y con la negativa de rendirse, decidieron encender una gran hoguera y se arrojaron todos a ella. Así se inició la Segunda Guerra Púnica entre Cartago y la república de Roma.

Siete años después la ciudad fue recuperada por los romanos, bajo el nombre de Saguntum. En el 214 a. C., pasó a ser administrada como municipium (municipalidad romana); los romanos construyeron un gran circo en la parte baja de la ciudad y un teatro con capacidad para ocho mil espectadores. También se han encontrado documentos de que la ciudad pudiera tener un anfiteatro y llegase, con su territorio en la época romana, a tener 50000 habitantes.

En la caída del Imperio romano de occidente, la ciudad fue atacada y casi destruida por los pueblos germánicos del norte del imperio.

Edad Media

Los árabes tomaron la ciudad en el 713. A partir de esta época es cuando el topónimo Saguntum cambió a Morbyter y otras variantes, y más tarde se denominaría Murviedro en castellano y Murvedre o Morvedre en valenciano, denominaciones derivadas de los muri veteres ("muros viejos", "muros veteranos") de la Edad Media. Tras la invasión de los árabes, inició su decadencia a favor de Balansiya (Valencia).

En 1239 se produjo la conquista de la ciudad por Jaime I el Conquistador, rey de la Corona de Aragón.

Judería

Tuvo destacada importancia la judería, especialmente por el hecho de que no se consintió la presencia de judíos en la ciudad de Valencia; de modo que se estableció un fluido contacto entre los judíos de Murviedro y los conversos que sí podían permanecer en la capital del reino. La localización de la judería estaría en torno a la calle dels Antigons (nombre que se refiere a "los antiguos", por la proximidad del Teatro Romano). Allí vivía en 1390 (en vísperas de la revuelta antijudía de 1391) Salomó el rau (Salomón el rabino). La sinagoga estaba en la calle Vieja de la Sangre, nombre que recibió por levantarse sobre la antigua sinagoga la ermita de la Cofradía de la Sangre, que luego se trasladó a otro emplazamiento. La puerta de la judería (o Portal de la juheria) se llama actualmente Portalet de la Sanch. En 1394 se establecieron allí dos taules ("tablas" de carnicería) del judío Samuel Legem, por concesión del rey Jaime II de Aragón, a cambio de un censo anual de dos morabetines de oro. En la calle de Segovia se conservan algunas casas de judíos de época medieval.

Edad Moderna y Contemporánea

En el siglo XVIII, Sagunto era conocida como Murviedro y Antonio José Cavanilles nos hace referencia al crecimiento de su población:

 En 1749 solamente tenía 938 vecinos y hoy cuenta ya 1515. Débese este aumento al progreso de la agricultura. Los cerros y montes abandonados antes hoy se cultivan con esmero; no se ven allí eriales ni descuido.

Durante la guerra de la independencia española Sagunto fue tomada por los franceses. En 1811 la ciudad fue sitiada durante 34 días, en los cuales unos 2.900 soldados españoles establecidos en el castillo se defendían de los ataques de los hombres del Mariscal Suchet. El 26 de octubre, el coronel Andriani, nombrado gobernador de la plaza, se rendía tras la derrota sufrida el día anterior por el ejército español en la llamada batalla de Sagunto. Los franceses, tras la valentía demostrada de los soldados españoles en la batalla, les dejaron salir con vida de Sagunto. Ellos reforzaron las defensas del castillo, desmocharon los campanarios y permanecieron en la villa hasta el 22 de mayo de 1814.

En 1868, el nuevo Gobierno Provisional modificó el nombre de la ciudad, llamada Murviedro desde hacía más de diez siglos, por el antiguo nombre romano de Sagunto, siguiendo los cánones románticos y clasicistas de la época: se restituyó a Murviedro el glorioso nombre de Sagunto.

Fue en Sagunto donde, en diciembre de 1874, se produjo el pronunciamiento militar encabezado por el general Martínez Campos, que puso fin a la I República y originó el periodo de la Historia de España conocida como Restauración borbónica.

A principios del siglo XX se desarrolló una potente industria siderúrgica alrededor del Puerto de Sagunto, originando el actual núcleo urbano del Puerto. En los años 80, debido a la reconversión industrial y a la crisis económica, se cerró el último alto horno. Cabe destacar que toda historia relacionada con el Puerto de Sagunto forma parte de Sagunto, ya que los dos núcleos de población forman parte del mismo municipio.

La ciudad se declaró seguidamente como zona industrial, lo que favoreció una mayor diversificación de su sector productivo (cementos, química) y una especialización del sector síderometalúrgico, atrayendo las inversiones de grandes sociedades, como el grupo Arcelor o la Thyssen Krupp.

Monumentos

    Teatro romano.

Construido en el siglo I, fue el primer edificio declarado Monumento Nacional de España, en 1896. Se edificó aprovechando la concavidad de la montaña y ofrece unas condiciones acústicas excepcionales para la celebración de eventos teatrales y musicales. Recientemente, se llevó a cabo una obra de rehabilitación que ha dado la imagen de unidad del cuerpo escénico y el graderío, reuniendo las condiciones adecuadas para manifestaciones teatrales y culturales.

    Castillo de Sagunto.

Los restos de esta fortaleza, que se extiende a lo largo de casi un kilómetro, fueron ya testigos de la lucha que mantuvieron los saguntinos con Aníbal y base de las posteriores construcciones de sus distintos moradores: íberos, romanos, godos, árabes; todos y cada uno de ellos dejaron su huella. Dada su importancia histórica, fue declarado en 1931 Monumento Nacional y se divide en siete plazas:

La plaza de Almenara, denominada Saluquia por los árabes, es la mas oriental. En ella, se pueden ver aljibes, pavimentos romanos y construcciones de las mas diversas épocas. La plaza de Armas o de Santa María Magdalena constituye el núcleo Principal del Castillo y en ella se aprecian restos del foro romano, templos, fustes, columnas, y en la parte sur, se encuentra una cisterna tallada en la roca de época romana.

La plaza de la Conejera formó parte del albacar de los árabes. También recibe la denominación dels nou pilars, debido a un antiquísimo aljibe situado en su ángulo norte. Se accede a ella a través de la plaza de Armas. La plaza de la Ciudadela es el recinto mas elevado del Castillo. Antiguamente se denominó de Hércules porque tenia una torre del mismo nombre que perduró hasta la toma de la fortaleza por las tropas francesas en 1811.

La plaza del Dos de Mayo, que mira a poniente, recibe dicho nombre por la heroica defensa que se hizo desde ella contra las tropas del mariscal Suchet en la guerra de la Independencia. También hay que destacar la plaza de San Fernando y de Estudiantes.

Además, desde esta peculiar atalaya situada en un cerro de la Sierra Calderona, se puede contemplar una magnífica panorámica en la que se combina el verde de la huerta y el azul del mar.

    Parroquia Arciprestal de la Asunción de Santa María.

Edificio de estilo gótico ojival valenciano, se edifico durante el siglo XIV el ábside y la nave lateral que mira al norte. En el siglo XV la puerta sur y a finales del XVII la portada, a los pies del templo, siguiendo el proyecto de Gil Torralva y Juan Perez. Posee tres puertas de entrada, dos de ellas góticas y la tercera -puerta principal- barroca, que esta adornada con columnas platerescas. Declarada así mismo Monumento Nacional.

    Iglesia de El Salvador.

Localizada en el arrabal del mismo nombre, es un buen ejemplo de gótico valenciano primitivo. Data del siglo XIII, de tiempos de Jaime I. Tiene portada única a los pies, románica, con arco de medio punto. El ábside es poligonal, con bóveda de cruceria, y la torre campanario de base rectangular.

    El Calvario.

Escenario, al alba del Viernes Santo, de la representación de la Pasión y Muerte de Cristo. Su origen se remonta al siglo XIX. En la parte alta se encuentra la ermita de la Soledad, que el artista Santiago Rusiñol, llegó a plasmar en sus lienzos.

    Restos del Templo de Diana

Adosado a la iglesia de Santa María, junto al ábside, se conserva un muro de 15 m de longitud y 4 m de altura, formado por grandes megalitos de caliza. Esta construcción data del siglo V-IV a.C. y fue salvada de la destrucción durante el asedio protagonizado por Aníbal, por estar consagrado a la diosa Diana. Fue declarado Monumento Nacional.

    Ermita de la Sangre

 Construida a principios del siglo XVII, de estilo barroco, es la mayor de la ciudad. Su planta es de cruz latina de una sola nave con bóveda de medio punto. En la cúpula están representadas escenas de la pasión de Cristo. En su interior se conservan los pasos de la Semana Santa saguntina, cuyo origen se remonta a finales del siglo XV.

     La Judería

 El viaje a través del tiempo nos conduce al barrio de la Judería, cuyo acceso se hace a través de un portal con arco de medio punto, en la calle del Castillo, denominado Portalet de la Judería o Portalet de la Sang. Tras la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos, en 1492, la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo ocupó la sinagoga.

El barrio presenta calles estrechas con casas encaladas y arcos ojivales que comunican las vías y forman un conjunto agradable para callejear y soñar con tiempos pasados.

     Circo Romano

 Este monumento, aunque enterrado en su mayor parte bajo a lo largo del núcleo urbano, junto al río Palancia, todavía muestra alguno de sus vestigios, entre ellos es de destacar una de las puertas de entrada en la calle dels Horts. Esta formada por sillares de gran tamaño. Su construcción data de los siglos II y III.

   Además de estos importantes monumentos, el Sagunto medieval esta jalonado de edificios civiles y religiosos de gran atractivo: la fachada del palacio del Delme, del siglo XIII; la plaza mayor porticada, centro de la vida medieval saguntina en la que se encuentra la puerta del Almudin; el palacio municipal, del siglo XVIII, con fachada neoclásica; y varias mansiones señoriales con escudos heráldicos en sus fachadas.

Playas

    Playa del Puerto de Sagunto

La playa del Puerto de Sagunto se encuentra al norte del Puerto de Sagunto en Valencia, España. Es de arena fina, y el puerto le sirve de contención de los vientos del sur. En su entorno posee una zona de dunas firmemente fijadas por vegetación y cañaverales. Cuenta con numerosos servicios para personas con movilidad reducida así como para el surf en el verano.

    Playa de Almardá

La playa de Almardá es una playa que se encuentra en el término municipal de Sagunto, en el Campo de Morvedre (Comunidad Valenciana, España). Se trata de una playa abierta de dos kilómetros formada por arena fina y grava. Su mayor atractivo está en el cordón de dunas de gran valor ecológico que presenta por el poniente.

    Playa de Corinto-Malvarrosa

En el extremo más septentrional del término de Sagunto es una playa tranquila en la que se mezcla la arena fina, gruesa, cerrada por un cordón de dunas en las que crece abundante vegetación mediterránea. Ideal para los que prefieren un baño sin aglomeraciones. Se le ha concedido en repetidas ocasiones la bandera azul por la calidad del agua y de la arena. Se recomienda el uso de calzado adecuado (cangrejeras, etc) para evitar lesiones en los pies debido a la gran cantidad de piedras situadas en la orilla para entrar al agua. Una vez dentro, sin embargo, el suelo es arenoso.

El Colcho

¿Qué tienen en común el rey Juan Carlos I, Julio Iglesias y Jorge Valdano? Pues un pequeño utensilio artesanal que desde hace siglos se ha ido consolidando como una de las imágenes identificatorias de Sagunt: el colcho, un curioso botijo fabricado de corcho que desde hace años es un regalo imprescindible para los visitantes a la histórica capital de El Camp de Morvedre.

Estos son sólo tres de los propietarios ilustres de este curioso artilugio cuya utilidad originaria era mantener fresca el agua. Sin embargo, la lista es mucho más larga, tal y como recoge Javier Latorre en un reciente estudio donde recoge la historia del colcho. Allí encontramos personajes tan curiosos como Lord Carnarvon y Howar Carter, descubridores de la tumba de Tutankamon y poseedores de dos botijos de corcho de gran tamaño. O el rey Alfonso XIII, el jalifa Muley Hassan del Marruecos de principios del siglo XX, o el que fuera presidente Antonio Maura.

Otro presidente más reciente que recibió uno de esto colchos fue Felipe González. Pero la lista de políticos es larga incluyendo entre otros Eduardo Zaplana, Manuel Fraga, Alberto Ruiz Gallardón o Rodrigo Rato. Todos ellos tuvieron o tienen estos peculiares botijos construidos con un cilindro de corcho, reforzado con aros de metal ricamente gravados. Su tradición parece remontarse al siglo XVIII cuando los artesanos locales parece que aplicaron al transporte del agua fresca su experiencia tonelera en un momento en que Sagunt era conocido como productor de vino. Eso y la facilidad para acceder a la materia prima a partir de los alcornocales próximos de la sierra Espadán.

Desaparición

Sin embargo, la evolución y los cambios sociales hizo que a finales de los años 60 no quedara ningún artesano que los construyera. Y así quedó perdido este arte hasta principios de los años 80, cuando el centro ocupacional Sant Cristòfol, que atiende a chavales con problemas de discapacidad, comenzó a recuperar las técnicas para fabricar y restaurar este tipo de piezas. De hecho, desde 1984 el centro tiene la patente del producto. Y fue aquí donde Latorre entró en contacto con el colcho al entrar a trabajar como monitor del centro. Hoy si de algo está satisfecho es del trabajo de los trece alumnos con discapacidad psíquica que mantienen viva este labor. "Ellos no lo saben, pero bajo sus manos se encuentra el orgullo y la responsabilidad de ser los últimos porteadores de una tradición", señala.

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