martes, 17 de julio de 2012

Deyá y los retiros exquisitos


Deyá, en la costa noroeste de Mallorca, queda aproximadamente a media hora en coche de Palma y su aeropuerto internacional. El municipio cubre un área de unos 15 kilómetros cuadrados. La población permanente es de unas 650 personas, aunque está siempre aumentado por un flujo constante de visitantes. El pueblo celebra la fiesta de su patrón, San Juan Bautista, el 24 de junio.

El pueblo esta construido en una colina en medio de un valle en la Sierra de Tramuntana. Elevándose por encima del valle está el Teix, a 1062 M. la segunda montaña más alta de Mallorca. La Sierra de Tramuntana está cubierta por una extensa red de caminos que los carboneros utilizaron trabajando en los bosques, así que es un lugar ideal de vacaciones para los excursionistas fuera de los meses de verano.

Deyá tiene la suerte de tener, aparte de su entorno maravilloso, un pequeño, pero excelente, Museo Arqueológico, El museo/homenage al pintor Norman Yanikun, el museo Parroquial, y el Museo de Son Marroig a pocos kilómetros. Para los amantes de la música clásica cada año se celebra el garlonado 'Festival Internacional de Deià', para detalles de los conciertos visita su web. También hay otros conciertos y acontecimientos en Deyá y el pueblo vecino de Sóller.

Historia

El valle de Deyá ha sido ocupado por humanos desde tiempos prehistóricos, sus cuevas, fuentes, fauna, tierras fertiles y proximidad a la mar lo hizo un lugar ideal para población.


El pueblo adquirió su forma actual durante la ocupación musulmana, en los siglos X - XIII, cuando sus habitantes empezaron a construir los bancales y sistemas de irrigación que dotan a la comarca de su riqueza agricultural y calidad singular.

Después de la derrota de los musulmanes por los cristianos en el siglo XIII, el pueblo fue cedido al conde de Rosselló como parte del pueblo vecino, Valldemossa. Se construyeron dos monasterios, uno en Ca l'Abat y otro en Son Rullan, este último siendo el lugar donde Ramón Llull fundaría su escuela de misioneros. El municipio está formado, además del mismo pueblo, de las aldeas de Lluc-alcari y Son Coll.

Deyá obtenía su independencia de Valldemossa en 1.583. Entonces empezaba un periodo de expansión de los bancales hacia las cimas de las montañas hasta que, incluso a las porciones más pequeñas, más desmañadas, de terreno se habían acondicionado para el plantar de olivos que, hoy mismo, dan el inconfundible tinte de plata/verde a las colinas.

Mientras tanto el pueblo crecía, resguardado de los vientos del norte, y una aldea minúscula de pesqueros se estableció en la cala. A la vez una serie de torres que rodeaban la isla de Mallorca fueron construidas para vigilar ante la amenaza de invasiones de los piratas Barbaros, cada torre es visible a las de cada lado, y el fuego era la manera de comunicación entre ellos. El pueblo creció y prosperó de la producción de aceite de oliva, y también frutos cítricos. Cada hogar tenía su propio huerto donde las familias cultivaban sus propios frutas y hortalizas.

En los últimos años del siglo XIX la primera onda de visitantes empezaron a llegar, atraídos por el entorno hermoso y la manera de vida relajada y barata del pueblo. La comarca ha sido y es lugar favorito de artistas, escritores, músicos y famosos, el archiduque Luis Salvador, Manuel de Falla, Santiago Rossinyol, Robert Graves, Daevid Allen, Andrew Lloyd Webber, Mati Klarwein, Kevin Ayers, Pierce Brosnan y la Princesa Diana de Inglaterra para nombrar algunos.

El pueblo casi no cambiaba hasta los años 70, cuando la inevitable especulación empieza. El Pueblo y la comarca no obstante han retenido su belleza natural excepcional.

Cala Deia

Es una cala pequeña, rústica, de cantos rodados, rodeada de antiguas casas y embarcaderos y un bar que asoma su terraza a las aguas del Mediterráneo.

La carretera para llegar a la cala es estrecha y con curvas no aptas para todos, y a unos 200 metros de la cala, a la que se accede andando, se ha habilitado un pequeño aparcamiento. Se tarda unos cinco minutos en acceder en coche desde la carretera principal junto a Deià a la cala.

Aunque si lo preferís, también se puede bajar caminando desde el pueblo en un agradable paseo de unos 20 minutos, una experiencia muy atractiva e imborrable en nuestra memoria.

La caminata se realiza a través de dos antiguos caminos empedrados, el des Ribassos y el de sa Vinyeta. El descenso hacia Cala Deià se inicia en los antiguos lavaderos públicos “Els llavadors”.

Empezamos a descender por la calle de Es Clot, y en nuestro camino tendremos como compañero al torrente Major, que recoge todas las aguas de la depresión de Deià y en la que se unen diversos torrentes: el Torrent de sa Font des Molí, el de Es Salt, el de Es Comellar des Pou, el de Es Racó y los de Son Canals y Ses Comes.

En épocas lluviosas podemos ver el caudal del torrente que desemboca en la misma cala. Podemos escoger entre los caminos que descienden a la cala, rodeados de un paisaje de mar y montaña espectacular.

Hay excursiones de una hora de duración que bajan y vuelven a subir por otros senderos al pueblo, ofreciendo nuevos alicientes, nuevos miradores sobre el Mediterráneo y nuevas fotografías.

Lo mejor, sin duda, sumergirnos en las aguas de Cala Deià y disfrutar de un baño inolvidable en Mallorca.

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