lunes, 4 de junio de 2012

Monasterio de Veruela - Zaragoza


Monasterio de Veruela - Zaragoza



Situado entre Borja y Tarazona, próximo a la ladera este del Moncayo y en la vega derecha del río Huecha ("la Huecha"), una vez rebasado el pequeño lugar de Vera de Moncayo, se sitúa el monasterio Cisterciense de Veruela.

En 1141, Pedro de Atarés, merced a una promesa, donó los Valles de Veruela y Maderuela a los monjes de Scala Dei para que se fundase un monasterio bajo la advocación de la Virgen María. Sin embargo, la orden del Císter no dio el permiso para que se procediese a la fundación hasta 1145.

 Los monjes cistercienses encontraron en los entonces frondosos bosques del somontano del Moncayo el silencio y la soledad que su regla monástica exigía, además de otros elementos fundamentales para la vida cisterciense: piedras –las canteras de la zona- y agua –la del río Huecha o La Huecha-. Ese río fue, precisamente, el eje de la articulación del señorío verolense. Veruela como señor de vasallos poseía las localidades de Ainzón, Alcalá de Moncayo, Bulbuente, Litago, Pozuelo de Aragón y Vera de Moncayo, además de poseer una granja en Magallón (la conocida como Granja de Muzalcoraz), sin olvidar que hasta 1409 poseyó también Maleján. Todas estas posesiones convertían a la institución señorial de Santa María de Veruela en el gran señor del Valle de La Huecha y de las actuales comarcas de Borja y Tarazona.

 Veruela fue abandonada por los cistercienses en 1835, cuando la desamortización, lo cual propició la destrucción y el abandono del cenobio. No obstante, una junta de conservación formada por gentes de Borja y Tarazona impidieron su ruina total y merced a la creación de una hospedería pudieron conservar el monumento. A dicha hospedería acudieron durante la segunda mitad del siglo XIX la alta sociedad zaragozana e ilustres personajes como los hermanos Bécquer, Gustavo Adolfo y Valeriano –el pintor–; ambos encontraron en Veruela un lugar romántico por excelencia que inspiró parte de su obra, surgiendo así obras como Rimas y Leyendas, o la colección de grabados del pintor. Gustavo Adolfo también publicó diversos artículos periodísticos en la prensa de la época. Indudablemente la presencia del poeta ha otorgado a Veruela la universalidad de la que hoy disfruta, algo que no consiguió ni la larga presencia cisterciense (1145-1835), ni la estancia jesuítica en el periodo (1877-1975).
Gustavo Adolfo Becquer

 En 1976 el estado cedió el usufructo del monasterio a la Diputación Provincial de Zaragoza para su rehabilitación y conservación. Desde 1998 Veruela es de titularidad de dicha Diputación que, además de continuar las obras de restauración, lo mantiene abierto al público y lo ha convertido en sede de actividades culturales como exposiciones, cursos o festivales musicales.


Arquitectura

El edificio reúne en sus piedras diversos estilos artísticos, que van desde el Románico en la portada de la iglesia abacial, pasando por el Gótico del interior del mismo templo o del claustro medieval, el Renacimiento en las reformas realizadas por Hernando de Aragón y el Barroco en la portada de la sacristía y del monasterio nuevo.


















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