jueves, 17 de mayo de 2012

Parque natural de las Fragas do Eume


Parque natural de las Fragas do Eume



Mas de 9000ha de superficie de lagos, valles, bosques, naturaleza viva y verde conforman este Parque Natural situado a unos 60km al este de A Coruña.

 El río Eume ha ido dando forma al valle a través de la erosión, creando distintos ecosistemas donde aún perviven especies autóctonas convirtiendo este lugar en una joya forestal.

 El entorno natural, agrupado a lo largo de más de 80km siguiendo las orillas del río Eume, fue declarado Parque Natural en 1997 y constituye la mejor representación del bosque Atlántico Termófilo de toda la Europa Atlántica tanto por su extensión como por su conservación.

 Fraga en gallego significa: Extensión de monte con mucha vegetación que en su mayor parte crece espontáneamente. Lo cual en español se aproxima bastante a la palabra bosque.

 A esto hay que añadirle la magia del bosque, salpicada de molinos en ruinas, monasterios y castillo. Por ello no es extraño que el viajero se quede algo hipnotizado por la belleza de los paseos como si de un bosque encantado se tratara.

Flora

Las Fragas del río Eume son un destacado representante de la fase clímax de la vegetación gallega.5 Los bosques de ribera, de los que el parque es un buen ejemplo, se distinguen por sus ecosistemas de elevada biodiversidad, particularmente en lo que respecta a la flora. Tradicionalmente fueron muy explotados por el hombre por la riqueza y fertilidad de los suelos, y por eso son ecosistemas poco frecuentes y conservados únicamente en zonas aisladas, como estas fragas.

 El árbol con mayor presencia en el parque natural es el Roble. También tienen gran presencia en el parque los castaños, dominantes en algunas zonas después de robarle la tierra al carballo gracias a prosperar más rápidamente y dar fruto para el consumo humano. El abedul ocupa dos tipos de espacios: las zonas tradicionales de los bosques de ribera y zonas marginales donde los robles se perdieron, y en el que crecen rápidamente. Estos espacios están siendo sustituidas por las acciones de conservación de roble.

 En este parque se encuentran también unas 20 especies diferentes de helechos,6 que es una de las principales características de estos bosques. Los más comunes son el Blechnun spicant y el Dryopteris affinis subsp. Affinis.

Fauna

Las fragas, por su clima húmedo y sombrío, son el entorno ideal para los anfibios. En las del Eume viven 13 de las 15 especies de Galicia. la salamandra común y la salamandra gallaica son muy comunes en las masas de los bosques caducifolios que son sus biotopos naturales. Otras especies también están presentes, como el sapo común, la rana común (que vive en los arroyos afluentes del Eume.

 Entre las aves destacan las que se han adaptado a cazar en el bosque, como los azores y el búho chico. También las que viven en espacios más abiertos como el halcón peregrino, el milano común y real. Entre los pequeños insectívoros podemos resaltar el trepador azul, pito real y pito verde. En las orillas de las vías fluviales del parque destacan el mirlo y el martín pescador.

 Entre los mamíferos destacan la nutria, la garduña y la jineta. Abundan también el corzo, el zorro, el ciervo y el tejón. También en las zonas más elevadas y apartadas de los núcleos de población hay poblaciones de lobo.

Dentro de los límites del parque existen numerosos vestigios de la actividad humana, como los hornos para hacer el carbón vegetal. También hay restos de interés histórico y de la arquitectura tradicional, tales como cruceros, puentes y santuarios.

 Pero como muestra de la presencia humana en el parque destacan los monasterios medievales de Monfero y Caaveiro.

 El monasterio de Caaveiro se estableció en el año 934 en la Fraga del Eume, para dar cobijo a los numerosos ermitaños que vivían dispersos en la zona. El conjunto fue declarado en el año 1975 monumento histórico-artístico por su importancia arquitectónica.

 Hoy en día es propiedad de la Diputación de La Coruña que comenzó en 2003 a restaurarlo.

 Los orígenes del monasterio de Monfero se remontan al siglo X, cuando se fundó un Cenobio al pie de una capilla dedicada a San Marcos. Actualmente, con excepción de la iglesia el resto de las dependencias de Mónaasterio se encuentran en estado ruinoso, pero se están llevando a cabo medidas para el restablecimiento parcial.

 La importancia social de estos monasterios se basa en el hecho de que durante muchos años sirvieron de eje vertebrador de la vida económica, social y religiosa de la comarca.

Enlaces
VerdeNorte.com
Eume Turismo





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