miércoles, 9 de mayo de 2012

Iglesia de Santa Maria de Lebeña, (Cantabria)


IGLESIA DE SANTA MARIA EN LEBEÑA (CANTABRIA)



La iglesia de Santa María se encuentra situada en la localidad de Lebeña perteneciente al municipio de Cillorigo de Liébana, en la comunidad autónoma de Cantabria (España). Constituye uno de los más notables testimonios del arte prerrománico en Cantabria, encuadrado dentro del denominado «arte de repoblación». Fue declarada Monumento Nacional el 27 de marzo de 1893

Origenes

En el Cartulario de Santo Toribio existen dos documentos fechados en el año 925; uno de ellos apócrifo y el otro donde se señala la fecha de construcción de la iglesia de Santa Maria.

La tradición dice que los condes de Liébana habian edificado la iglesia con la intención que albergase los restos de Santo Toribio, pero al intentar descubrir la sepultura, tanto el conde como sus servidores quedarón ciegos, por lo que éste ofreció su cuerpo y los bienes que poseía en Liébana a los monjes del Monasterio de Santo Toribio, a fin de recobrar la vista. Hecho el milagro, el conde entrgó todas sus posesiones.

Parece ser que con ello el santo manifestaba su voluntad de permanecer en ese lugar.

Otra tradición dice que el conde Alfonso, con un ejercito de cincuenta hombres, quiso llevar a la ermita de San Román y por la fuerza las reliquias depositadas en el monasterio de San Martin de Turieno (Santo Toribio) y ocurrió que al abrir la cripta quedarón ciegos. Al recuperar la vista, arrepentido, el conde Alfonso mandó construir la iglesia de Santa Maria y la donó al monasterio de San Martin de Turieno.

Una curiosidad natural de este monumento es el tejo que hay plantado junto a la iglesia, y que puede tener más de mil años, pues antes era costumbre plantar un árbol de esta especie al finalizar la construcción de un templo.

El edificio

Iglesia de Santa Maria de Lebeña
La unidad estilística que presenta esta construcción mozárabe nos indica que debió levantarse en un periodo de tiempo relativamente corto, ya que no se observan cambios de planteamiento ni reformas del esquema origina. Por ello es posible pensar que fuera obra de un personaje principal de Liébana, quizás el conde Alfonso y lo mismo podríamos aceptar su finalidad: ser capilla funeraria de Santo Toribio. Este hecho podría esplicar la tendencia al tipo de planta centralizada, mezclada también con el tipo basilical, al poseer tres absides y tres naves, que se enfatiza con la ayuda que alcanzan los dos tramos centrales de la nave principal.

El tipo de piedra empleada en la construcción es la mampostería , utilizándose la sillería solo en los ángulos y en los cercos de los vanos.

 Al exterior el templo presenta una forma casi cuadrangular coronada por el volumen que forman los dos primeros tramos de la nave central que se elevan por encima de los demás.

 Su planta es rectangular. La cabecera recta, orientada hacia el Este, presenta tres ábsides paralelos, el mayor algo más profundo, y tres naves separadas por cuatro pilares exentos. En su estructura se mezclan elementos de tradición visigoda -la planta y el alzado-, asturiana -el aparejo y los ábsides-, y propiamente mozárabe: pilares, arcos, alfiz, técnica decorativa y concepto espacial.

 La disposición en planta basilical, de tres naves, la central algo más ancha que las otras-, se asemeja a la de los templos prerrománicos asturianos. La cabecera es tripartita, estando formada por tres capillas absidiales escalonadas, de planta rectangular, comunicadas entre sí por arcos de medio punto que cargan directamente sobre las jambas. También son de medio punto peraltado el arco de triunfo y los que dan acceso a las capillas laterales desde sus respectivas naves. Esta es la primera iglesia de España en la que aparece el pilar compuesto cruciforme.[cita requerida]

 El espacio interior es de gran belleza por su compartimentación horizontal y vertical, subrayada por el empleo de la bóveda de cañón longitudinal en la nave central, y transversal en los tramos de las naves laterales.

Interior
 La cubrición de los diversos espacios en que se distribuye el templo se realiza en cualquier caso mediante bóvedas de cañón; pero, mientras que los ejes de las bóvedas de la nave central y de los ábsides son longitudinales, los de las naves laterales son transversales. Su sustentación se confía a arcos de herradura -tanto los transversales como los formeros- que descansan sobre columnas de fuste circular con interposición de capiteles corintios adornados por dos o tres órdenes de hojas de acanto y collarines típicamente asturianos. Estas columnas se adosan a los muros o a pilares de sección cuadrada para formar, en este caso, soportes compuestos de gran robustez.

 Tanto los capiteles vegetales del interior como los modillones de lóbulos que sostienen el alero el tejado, muestran una excelente labra. Los capiteles son derivados del corintio, con hojas de canto, símbolo de la eternidad, apareciendo a veces planetas (símbolo de la fertilidad y del triunfo) y rosetas, símbolo de Cristo.

 La importancia excepcional de Lebeña con respecto al arte prerrománico radica en la utilización por primera vez de ese tipo de pilares compuestos, preparados con sus columnas adosadas para recibir los arcos fajones y formeros, solución que será sistemáticamente utilizada en el Románico.

 El arco triunfal está enmarcado por un alfiz , elemento de tradición musulmana.

El pórtico fue construido ya en el siglo XVIII y la torre a finales del siglo XIX, tras ser declarada Monumento Nacional en 1893.

 Externamente ofrece el edificio un insólito juego de volúmenes debido a las diferencias de altura de cada uno de los cuerpos y a la diversidad de orientación de sus cubiertas siempre a dos aguas. Estas cubiertas forman aleros muy pronunciados que apoyan en modillones de lóbulos decorados con esvásticas y rosetas inscritas en círculos. Por debajo corre una cenefa decorativa a base de tallos, zarcillos y otras figuras vegetales. Todos estos motivos ornamentales ya se han visto en el arte visigodo.

 La torre que se yergue junto a la iglesia no forma parte de ella y es de hechura muy reciente (siglo XX). También es de época posterior a la iglesia el pórtico meridional por el que se tiene acceso a ella y la sacristía adosada al muro norte de la nave izquierda

Retablos

Retablo mayor
De su interior destaca el retablo barroco del siglo XVIII (1713) , con talla central del siglo XV de la Virgen de la buena leche, policromada en azul y rojo, y a la que se le aprecian influencias flamencas. Se trata sin duda de una pieza excepcional. Fué robada en el año 1993 y mas tarde recuperada. La imagen actual que se encuentra en la iglesia hoy dia es una réplica, obra del sacerdote lebaniego Benito Velarde.

 En la parte superior del retablo se puede contemplar un Calvario del siglo XVIII; en el centro, un Cristo crucificado; a la derecha, San Juan y a la izquierda, la Virgen. La cúspide del retablo esta rematada por la cabeza de un angel. En el cuerpo inferior del retablo se contempla un Sagrario con Cristo resucitado, y las figuras de San Pedro y San Pablo.

Hay otro retablo construido en 1584 en la capilla lateral derecha y que en su hornacina central tiene una imagen con corona de la Virgen del Rosario, del siglo XVIII. Finalmente, en la capilla que se encuentra a la izquierda de la entrada principal al templo, hay otro retablo del siglo XVII con imagenes de San Roque y de Santa Cecilia, del siglo XVII. Hay a la entrada de la iglesia una benditera muy antigua sobre base cuadrada y fuste, de dificil datación cronológica.

En el interior hay que fijarse en una gran losa de piedra en el frontal del altar decorada con circulos que inscriben diversos motivos radiales, quizás mozárabe o visigoda. Los circulos interiores de la piedra representan la vida terrenal, los del medio hacen referencia al cielo a lo espiritual y los superiores a la salvación por Cristo.
Losa del frontal del altar

Esta losa de gran tamaño formaba parte del antiguo suelo y apareció al realizarse obras en el interior de la iglesia, en el año 1971. Al ser levantada la losa dejó a la vista unas interesantes tallas cuya representación mas destacada es el simbolo solar en movimiento, tal y como hemos descrito con anterioridad.

Se dice que la piedra con signos célticos del altar mayor cubría una cripta doménica que existe aun bajo el mismo, no estudiada todavia.

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